México es el país con mayor número de población en el mundo que presenta sobrepeso y obesidad. Este problema ha crecido de manera alarmante en los últimos años y en la actualidad, se ha convertido en un asunto de salud pública que preocupa a las autoridades por las enfermedades crónicas que provoca, como la diabetes y males cardiovasculares.

Según datos de la Secretaría de Salud (SSA), 70% de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad y 11 millones de niños también lo padecen. Del 2006 a la fecha, este problema ha tenido un aumento considerable de casos del 6%, lo que ha impactado en los sistemas de salud y sus tratamientos.

Comida mexicana, rica y saludable

Los platillos considerados como típicos de la gastronomía mexicana, incluyen una gran variedad de legumbres, plantas, cereales, semillas y frutas. Una de las propuestas más novedosas para evitar la obesidad y el sobrepeso, es precisamente consumir de manera cotidiana los guisos que componen la cocina típica mexicana heredera de la recetas culinarias mesoamericanas.

Antes consumíamos pozole, hoy lo usual es comprar sopas instantáneas. Cada vez son menos los platos de huauzontle servidos a la mesa y más los pedidos telefónicos a la pizzería y los tlacoyos ceden su lugar a las hamburguesas, mientras que los nopales y aguas frescas sucumben al embate de las papas fritas y los refrescos”, afirma Amanda Gálvez Mariscal, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México y coordinadora del Programa Universitario de Alimentos (PUAL).

Lo grave de esta situación es que la mala alimentación repercute en la salud de los individuos y “las consecuencias están a la vista de todos. Aproximadamente un tercio de los niños mexicanos tienen sobrepeso y siete de cada 10 adultos, también. Además de los males derivados del aumento de peso que son principalmente diabetes, enfermedades isquémicas del corazón y cerebro-vasculares, justo las tres principales causas de muerte en México”, señaló la especialista.

Propuesta novedosa anti-obesidad

La comida mexicana guarda mucho de los elementos que conformaron la base de la alimentación de las culturas precolombinas y hasta antes de la conquista de los españoles, los indios americanos no comían grasas ni harinas, siendo las verduras y hierbas parte principal de su nutrición.

“La combinación de hierbas como las acelgas, quintoniles, nopales y demás plantas cultivadas en la milpa, al combinarse, tienen propiedades alimenticias difícilmente vistas en cocinas nacidas en otros lados del mundo, por lo que el uso de estas variedades es reflejo de la sabiduría prehispánica”, expuso Amanda Gálvez.

Pero la clave de esto no es el hecho de que se haga una dieta rigurosa basada en legumbres y hierbas, sino en las cantidades de nutrientes que ofrecen al hacer una buena combinación de estos productos, ya que “las leguminosas complementan las carencias de los cereales y viceversa, lo que crea una sinergia muy interesante”, dijo la especialista.

Y añadió: “Las proteínas contenidas en el maíz y las del frijol por si solas son deficientes, pero al juntarlas se vuelven tan efectivas que con ellas se iguala prácticamente el valor nutrimental de la carne”. Aunado al chile, estos tres productos fueron la base de la alimentación de las culturas mesoamericanas durante siglos, ya que el ganado bovino y porcino llegó justo con los europeos.

La nutrición perfecta

Estudios recientes han comprobado que todos estos alimentos que fueron utilizados en las mesas de los pobladores de los pueblos mesoamericanos, contienen sustancias “como fitoestrógenos, isoflavonoides, antocianinas y sulforafanos entre otras, elementos que protegen nuestra salud por ser antioxidantes, evitar accidentes cardiovasculares, mejorar la visión y además, contienen una buena cantidad de vitaminas”.

Como parte de sus cualidades, algunas plantas y verduras originarias de las tierras mexicanas han sido catalogadas como unas de las más ricas en valores nutricionales e incluso han sido denominados como farmacéuticas por el efecto positivo que provocan en el organismo.

“Por ello –dice Amanda Gálvez-, hace unos 25 años los especialistas rebautizaron a estos alimentos como nutracéuticos (neologismo formado a partir de las palabras nutrición y farmacéutico) tras descubrir lo benéficos que resultan”.

La comida mexicana, patrimonio de la humanidad

Pero la comida mexicana no es solamente sana y nutritiva, sino que forma parte del catálogo del patrimonio inmaterial de la humanidad declarada así por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Este galardón es con base a la gran variedad de platillos que presenta, sus combinaciones de guisos criollos, mestizos y hasta prehispánicos, pero todos conservando su esencia y manteniendo la base del maíz, frijol y chile en todos sus platos.

Finalmente, aclara la especialista: “Claro que al decir tradicional nos referimos a estilos de comer más cercanos a lo mesoamericano, a la milpa y la chinampa, y no a quesadillas bañadas en aceite ni nada por el estilo, porque para nuestros antepasados la fritura era algo desconocido”.