
- Una auténtica cocina anticrisis - ninguno
La cocina mediterránea se define por la utilización de productos naturales en su elaboración, que mezclados y cocinados adecuadamente, nos permitirá obtener platos sabrosos y, sobre todo, baratos. El legado de siglos de cultura gastronómica de los países ribereños del Mare Nostrum está a nuestro alcance, sin que por ello tengamos que gastar mucho dinero.
Alimentos básicos que componen la cocina mediterránea
Los productos que la componen son:
- Aceite de oliva (la mejor para aliñar en crudo es la virgen extra, para cocinar no importa que la gradación sea menor)
- Frutas y verduras frescas
- Pescados y carnes
- Pan y pastas
- Arroz y legumbres
- Quesos
- Frutos secos, miel, aceitunas
- Vino
Hay que destacar de todos el aceite de oliva, emblemático por si solo. Es muy recomendable por su aportación de ácido oleico y es fundamental para una dieta sana y equilibrada. Se puede consumir en crudo como aliño para ensaladas y demás, o bien como ingrediente básico de muchos platos y recetas.
Las aceitunas y el Mediterráneo
La humilde aceituna ha estado presente desde tiempo inmemorial en las culturas que florecieron en las riberas del Mediterráneo, desde que los fenicios, hace miles de años transportaban en sus barcos ánforas con el preciado "oro líquido", carísimo por aquel entonces y sólo al alcance de los bolsillos más pudientes.
España y la cocina mediterránea
Las regiones españolas bañadas por el mar Mediterráneo, tienen en su cocina tradicional un saber culinario heredado de las muchas culturas que pasaron por aquellas tierras. Los platos que se elaboran en muchos de sus hogares son un pequeño tesoro que hay que valorar y cuidar para que no se pierdan en el olvido. Los mejores restaurantes saben aunar con sabiduría este saber ancestral con las nuevas tendencias culinarias, alcanzando así el éxito.
Una gastronomía interiorizada
Todas estas tierras españolas tienen recetas comunes, que varían en algún que otro ingrediente, coinciden en la sencillez de su elaboración, y hacen que el hecho mismo de cocinar se convierta en un placer y en un auténtico medio de combatir el estrés de la vida diaria.
La Dieta Mediterránea y sus ingredientes, un beneficio para la salud
Hay multitud de estudios científicos y médicos que así lo demuestran. Por ejemplo el vino, desde siempre vinculado a la dieta mediterránea, tiene efectos tonificantes y relajantes, además de una influencia positiva sobre el organismo. Las legumbres, por su parte, aportan fibra, proteínas e hidratos de carbono, entre otros elementos. Los frutos secos, como las pasas, higos son una fuente importantísima de proteínas, grasas saludables, azúcares y fibra. El pescado, los quesos, el pan y la pasta, dan como resultado un sinfín de recetas que aportan salud y bienestar.
Patrimonio de la Humanidad
España, Grecia, Italia y Marruecos lideran la inscripción de la Dieta Mediterránea en la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, en este sentido, su Fundación tiene entre sus objetivos promover la investigación en torno a los aspectos saludables, históricos, culturales y culinarios de la misma.
En pleno siglo XXI, se tiene al alcance una sabiduría milenaria, fundamentada en una cocina humilde pero placentera, que enseña a los países ricos a comer "a lo pobre". Sólo depende de nosotros darle la importancia que tiene y se merece.
