Un niño es como un vaso vacío que puede llenarse con facilidad de cualquier contenido. Entonces cabría preguntarse por qué los alumnos tienen tantas dificultades para aprender ciencia. Seguramente si le preguntamos a un profesor su respuesta será que es por falta de interés por su parte. Sin embargo, el análisis de los motivos reales seguramente tendría otras interpretaciones.

La ciencia requiere de actitudes y valores distintos de los que se necesitan para el aprendizaje cotidiano de otras materias. Pocos alumnos cuentan con esa actitud necesaria para afrontar conocimientos científicos, pero quizá pocos profesores van más allá de la simple enseñanza de datos científicos.

La ciencia no es intuitiva

En general se considera que, a diferencia de otros contextos, la ciencia no es intuitiva, sino que necesita ser enseñada. Claro que las teorías y procedimientos científicos pueden aprenderse, lo importante es la forma en la que se enseñan más que su complejidad. El problema es que existe la idea preconcebida de que la ciencia es complicada y eso también condiciona el aprendizaje de los procesos científicos. Quizá hace falta “reiniciar” esa manera de pensar que de forma natural se mantiene de generación en generación y no permite que la mente humana avance, al menos no tan rápido como podría hacerlo.

Maneras de afrontar la ciencia

Desde el punto de vista del conocimiento científico (epistemología) existen varias formas en que los seres humanos afrontan la ciencia. Se trata de principios del conocimiento cotidiano que les llevan hasta principios del conocimiento científico por diferentes caminos:

  • El realismo ingenuo consiste en pensar que la realidad es sólo lo que se puede percibir y todo aquello que no se ve o no se puede tocar, no existe.
  • El realismo interpretativo considera que para llegar a la realidad el camino es la ciencia y aunque no todo lo que existe se puede ver, si que se puede llegar a conocer a través de ella.
  • El constructivismo afirma que la realidad se alcanza a través de modelos alternativos que sirven para interpretarla, pero que no forman parte de ella porque son inventados. Según el epistemólogo y psicólogo Jean Piaget y su 'Teoría constructivista del aprendizaje' por más que existan unos conocimientos programados el conocimiento no se puede medir ya que es subjetivo y único de cada persona.

Grados de conocimiento

Desde el punto de vista del estudio del ser (ontología), la ciencia se explica bajo tres principios que sirven para ilustrar los diferentes grados de conocimiento de la ciencia:

  • El mundo se presenta como una serie de estados de la materia sin conexión entre sí. Este es el modo en que los alumnos suelen “visualizar” el mundo. En este nivel, por ejemplo, se perciben los diferentes estados de la materia (gas, líquido y sólido) como tres realidades distintas, sin más.
  • En un segundo nivel, ya existen una serie de hechos relacionados entre sí mediante procesos que son los responsables de los fenómenos. Llegados a este punto, los alumnos empiezan a entender algunas de las propiedades de la materia y de repente un líquido puede convertirse en gas o solidificarse. Se aprenden procesos, pero no se aprende a darles un sentido.
  • Los fenómenos tienen lugar y se interpretan en un sistema de complejas relaciones. Es en este nivel donde los alumnos se pierden porque la materia se mantiene en un sistema de equilibrio dinámico que fluye y actúa de manera constante. Pero lo que ellos perciben son sólo algunos de los efectos de esa interactividad. Las inundaciones, los terremotos o la erosión del viento se ven pero no siempre se comprenden, porque el alumno “desconecta” de esos procesos y no interactúa con ellos. Esto ocurre con casi todos los procesos científicos y es por eso que se puede afirmar que la ciencia se nos resiste.

Enseñar ciencia a través de datos

Es complicado aprender y enseñar ciencia únicamente a través de procesos verbales sin que las palabras e ideas teóricas no terminen colocándose en un marco conceptual que sirva para interpretar esa información. La enseñanza a través de los datos es la forma más básica de la educación, pero no necesariamente es la más eficaz ya que los datos terminan por olvidarse y en el mejor de los casos, si no se olvidan, no se utilizan tampoco para interpretar la realidad. Los datos no se justifican en sí mismos, a menos que deriven en conocimientos más amplios y aprendizaje con argumentos.

La ciencia no es una cuestión de fe, es más que un montón de creyentes que rezan frases memorizadas para que una fuerza mayor les ampare y que repiten una y otra vez lo que les han enseñado para salvarse de la condena de la ignorancia. La ciencia no es repetición ni datos aislados, la ciencia son conceptos y comprensión.