
- Internet y democracia - Freejpg.com
La introducción de las nuevas tecnologías ha supuesto un cambio social en prácticamente todos los sentidos; la forma en la que accedemos a la información, cómo nos comunicamos con los demás, nuevas profesiones y nuevas relaciones se han hecho posibles gracias a la evolución tecnológica y su inserción en nuestras vidas.
Esta introducción de las nuevas tecnologías de la información, en las sociedades democráticas de los países desarrollados, ha sido bautizada con diferentes términos como democracia digital, democracia electrónica, e-democracia, etc. Si bien, el término que más acertado parece a día de hoy es el de ciberdemocracia.
Ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda
Uno de los primeros aspectos que llama la atención de esta definición del término, es que la ciberdemocracia únicamente es aplicable a un pequeño porcentaje de todos los países: los países desarrollados; e incluso dentro de ellos, no todos los ciudadanos están en igualdad de condiciones.
Generalmente, se habla de un acceso ilimitado a la información, pero no hay acceso en igualdad de condiciones para todo el mundo por lo que hace plantear la idea de “ciudadanos de primera y de segunda”. Y es que, en este sentido, una gran parte de la población mundial no tiene acceso a Internet. Es más, ni tiene ni está entre sus prioridades ni posibilidades a corto plazo.
Las nuevas tecnologías en política
Las nuevas tecnologías han posibilitado la apertura de nuevas vías de comunicación con los usuarios. Las plataformas políticas pueden actuar evitando la mediación de los medios, aunque a día de hoy aún resultan necesarios. Cada partido político cuenta con su propia página web, cuelgan vídeos, hacen mítines interactivos, promueven campañas, sondeos, listas de correo y abren debates que hasta ahora no eran posibles de realizar, y todo lo hacen de manera individual; es decir Internet se dirige de forma particular hacia el usuario mientras que los medios se proyectan hacia la sociedad en su conjunto.
Teorías acerca de la ciberdemocracia
Hay diferentes teorías acerca de las consecuencias de estos cambios. No se puede negar que estas prácticas están dirigidas a promover la participación ciudadana en cuestiones políticas, que se deberían de traducir en una mayor implicación de los votantes.
Otra cosa es que se consiga. Por un lado, hay quien afirma que esta evolución de la comunicación a través de redes en el ámbito político traerá consigo una profundización en la participación de la sociedad, así como una mejora en la democracia; mientras que por otro lado, se considera que se incrementará el riesgo de que se refuerce la tendencia a concebir la política como mera gestión. En este sentido existen tres corrientes de pensamiento:
- Las ciberoptimistas, que piensan que este proceso traerá consigo una verdadera transformación en las democracias desarrolladas, aumentando la participación ciudadana y disminuyendo la apatía que las cuestiones políticas suscitan en una gran parte de la sociedad.
- Las ciberpesimistas que afirman que Internet solo revolucionará en la forma pero no en el contenido, siendo la distancia entre gobernantes y gobernados la misma que hace años.
- Las ciberrealistas que señalan que la Red no va a suponer una transformación de los sistemas políticos, pero que sí que implica una mejora en las vías de comunicación e intercambio de información para los ciudadanos interesados en esas cuestiones; por lo que las nuevas tecnologías pueden resultar útiles para impulsar un nuevo marco de relaciones políticas.
Nuevos modelos de comunicación
A pesar de que las nuevas tecnologías están suponiendo una evolución en la forma de entender la comunicación, aún es pronto para sacar conclusiones ya que el proceso acaba de comenzar. No obstante, lo que sí que es cierto, es que Internet es una aplicación fundamental para la mejora de la democracia.
Los ciudadanos han incrementado, a través de esta vía, sus capacidades de acceso a la información y sobre todo su contraste. A pesar de que existe una sobresaturación de contenidos, los beneficios superan a los inconvenientes. Si nos fijamos en la forma en la que los diferentes Gobiernos hacen uso y regulan los contenidos de la Red, veremos que, a día de hoy, Internet es un reflejo de la democracia.
