La cena de los idiotas cuenta con una muy buena película dirigida por el propio autor, Francis Veber, luego hubo un remake USA nada interesante y algunas versiones teatrales en España. Con adaptación de Josema Yuste, esta versión resulta la más divertida de cuantas se han visto: un prodigio de elaboración de comedia directa que no descuida matices ni el rictus amargo y sentimental que se esconde detrás de la irresistible sucesión de gags. Y con ella nace una pareja de actores cómicos que promete renovadas temporadas.

Un situación única que no para de crecer y sorprender

No se pierde tiempo en absoluto: a los pocos minutos Josema Yuste sorprende en una aparición nada humorística —aunque muchos espectadores empiezan a carcajearse no más verle— y al rato ya lo sabemos todo: el tipo es un canalla que tiene previsto asistir a una cena con un idiota fenomenal; cena cada semana con sus amigos y un invitado estelar, un colmo de la idiotez de quien se mofarán "sin que se dé cuenta" y gracias a lo cual reirán toda la semana, hasta el siguiente martes cuando procurarán llevarse a cenar a otro espécimen parecido.

Esta noche en que transcurre toda la función el idiota de turno vendrá a buscarle para ir juntos al encuentro, pero el anfitrión está con lumbago, va a posponer el evento hasta el martes próximo, así que el individuo llega a su casa en la piel de Agustín Jiménez, quien con su idiotez, su ingenuidad, su encantadora y su disparatada forma de ser le convertirá en víctima de su canallesco proceder.

Se produce una situación tras otra, a cual más divertida e ingeniosa, aunque todo se desarrolla en una única situación clave. Las sorpresas no decaen, los perfiles se desarrollan, expanden su peculiaridad con una carpintería teatral de gran calado con una adaptación del propio Josema que supera en mucho las de otras versiones.

Y desde luego, la pareja de actores rompe con todo lo conocido desde hace mucho tiempo en España. El último gran golpe de efecto de Josema Yuste fue con Florentino Fernández en la divertidísima Una pareja de miedo, que tuvo tanto éxito que Álvaro Sáenz de Heredia la llevó al cine con el título de La venganza de Ira Vamp; pero allí había mucho juego de improvisación, ya que no daban dos funciones idénticas, gracias a un despliegue de 6 personajes de diferente sexo interpretados por los dos actores con múltiples cambios de vestuario.

Cuando todos somos idiotas en un rincón del corazón

Esta vez se trata de un texto con otra dinámica que reclama mayor concentración de recursos actorales y eficaz adaptación a un texto riguroso; Yuste-Jiménez logran un gran trabajo en el que todo está bajo control con explosión de incontenibles carcajadas. Dos grandes actores que se entienden de maravillas, que nunca se "roban" escenas, lo cual tiene mayor mérito, ya que durante gran parte de la función Josema es mero partenaire del personaje bombón de Jiménez, ese idiota que uno se llevaría a casa de puro buenazo y tierno, aunque sea capaz de hacernos la vida imposible.

Dos actores con gran lucimiento en su medida dramática, sentimental y súper cómica durante casi toda la obra. Dos actores que hacen del humor una representación incomparable de expresión corporal, manipulación de la voz, y casi coreografía de sus precisos movimientos al servicio de un texto y una puesta en escena con la destacada participación de Félix Álvarez "Felisuco" —en un inspector de Hacienda desopilante—, y en papeles episódicos María José del Valle, Carles Moreau y Natalia Ruiz.

La cena de los idiotas, en el Infanta Isabel, en su segunda temporada, bajo la dirección de Juan José Afonso, un éxito comparable al de otras brillantes comedias aún en cartelera, como Fuga y Burundanga. Esta misma adaptación con el mismo director se representa simultáneamente en el Apolo de Barcelona bajo el título de El sopar dels idiotes.