Los árboles del pueblo, además de sus hojas, vestían los colores de la bandera papal y argentina para recibir el desfile anual de los fieles que llegan desde cientos de kilómetros a agradecer a la vírgen de Nuestra Señora del Rosario en la Catedral de Cafayate.

Desde hace 193 años, cada 7 de octubre, se celebra la coronación de la santa patrona como la Madre y Reina del Valle, ocurrida hace 60 años y que llevó al Papa Paulo VI a crear la Prelatura de Cafayate, para convertir a su catedral en la capital de esta provincia eclesiástica.

El templo de Nuestra Señora del Rosario se terminó de construir el 4 de enero de 1895, se tardaron 30 años y cuenta con un altar mayor, siete laterales, cinco naves y un bautisterio que lo convierte en el segundo de Latinoamérica con estas características de edificación.

Ocho vitrales multicolores dejan que la luz del sol alumbre los altares, imágenes, frescos y naves creados por personas lejanas o por manos de artesanos del valle que ven en sus trabajos una forma de adoración a la Sentadita, que es como se la llama a la patrona del valle.

El techo renacentista impone su altura apoyado en 16 pilares de mampostería con influencias mozárabes que por momentos recuerda a las mezquitas musulmanas de corte neogótico.

Un Cristo articulado, de estilo barroco, yaciente luego de ser bajado de la cruz de la pasión representa el sacrificio de un hombre derrotado en un tiempo lejano pero que revive en lo cotidiano del trabajador de la uva, del ají y del artesano del barro.

Las campanas en lo alto de las cúpulas marcan el final de nueve días de recogimiento, llaman a todos a convocarse frente a las tres puertas abiertas con arcos de medio punto, talladas en madera que evocan la influencia morisca en una ciudad del norte argentino.

La catedral se construyó sobre un terreno donado a la virgen, no a una persona física o jurídica, por Doña Josefa Frías de Aramburu en 1824 para el trazado del pueblo y la construcción de una iglesia, pero recién en 1829 la gobernación acepta este tipo de donación y se comienza a delinear en 1840.

Según el obispo Mariano Anastacio Moreno la catedral es la culminación de la creación de la parroquia de Cafayate que se desprendió el 8 de octubre de 1863 del curato de San Carlos, que es el pueblo vecino a la ciudad y que fue el más grande de la región durante muchos años.

Moreno responde a la orden de San Agustín, designada a esta catedral desde 1969, y asegura que todas las actividades que se realizan en o desde la catedral buscan la unión de la comunidad.

La agrupación Boy scouts y Guías que conforman la Pastoral Juvenil, el Movimiento Familiar Cristiano (MFC) y el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) que conforma la Pastoral Familiar tienen el espíritu del pensamiento agustiniano de crear acciones en conjunto para la sociedad.

Las imágenes sacras y mestizas, los arcos de estilos transatlánticos, el entorno con montañas multicolores, las banderitas papales y argentinas decorando la ciudad hacen que la primera comunión que reciben al año cerca de 200 chicos, imprima una sonrisa en los habitantes de Cafayate cada vez que pasan frente del templo de la Sentadita, llamada así por la posición en la que se encuentra la imágen de la virgen.