La tradicional caravana de la sal de los tuareg, cada año, entre octubre y noviembre recorre 400 kilómetros en el desierto del Teneré, en Níger, para transportar la sal desde las salinas de Fachi hasta el oasis de Tureiet.

La leyenda de la “azalai”

La historia de la caravana tiene sus inicios en el año 1400, cuando se descubrieron las salinas. Según la leyenda, un tuareg veía desaparecer sus camellos por algunos meses. Un día, cuando los camellos regresaron, el tuareg descubrió carozos de dátiles en sus excrementos, por lo que decidió seguir a los animales y así llegó al oasis de la sal.

El trabajo en las salinas y la partida de la caravana

En las salinas de Fachi, decenas de hombres trabajan con las manos y los pies descalzos en los pozos cavados en la arena impregnada de salmuera. La sal cristaliza y forma una película en la superficie, la cual es quebrada por los tuareg. La sal se recoge cada dos semanas y se prepara para el transporte.

La mañana de la partida, cada camello es cargado con 150 kilos de placas de sal, envueltos en esteras vegetales. En las últimas horas antes de la partida, los camellos beben el agua necesaria para soportar los 400 kilómetros (pueden beber hasta 100 litros). Tanto la partida como la llegada de la caravana de la sal son celebradas con música y cantos.

Recorrido de la “azalai” en el desierto del Teneré

La caravana recorre entre 40-50 kilómetros diarios, desde la 7 de la mañana hasta las 10 de la noche. Nunca se detiene, ni siquiera para comer y beber, hay que hacerlo durante la marcha. Los tuareg no duermen más de 4-5 horas. A la noche los camellos son descargados y alimentados y los hombres encienden el fuego para calentarse, pues después de los casi 60 grados del día, la temperatura desciende en poco tiempo a 7-8 grados.

Cómo se orienta en el desierto la caravana de la sal

Es el instinto, la prodigiosa capacidad de orientarse en el espacio y de “leer” las señales de la naturaleza, el que otorga al jefe de la caravana los elementos para moverse en el desierto: de día, la sombra de la oreja de un camello; de noche, la constelación Orión.

La acacia símbolo del Teneré

Una Acacia raddiana había sobrevivido gracias a un pozo de agua que, no obstante los 40 metros de profundidad, alcanzaba alargando sus raíces. Hoy, solo existe un poste metálico que recuerda la existencia de la acacia. En el año 1973, un camionero libio que viajaba de noche por el desierto, la hizo desaparecer.

Qué comen y beben los nómades tuareg en el Sáhara

El alimento principal de los hombres de la azalai es la aghajera, una mezcla de cereales molidos, dátiles desechos, queso de cabra pulverizado, azúcar y ají o pimiento. Se consume con el agregado de leche o agua. Es una comida de fácil conservación, energética, nutriente y refrescante. Beben un té verde muy concentrado y azucarado, es una bebida que da energía y quita el hambre, indispensable para el largo viaje.

En el desierto, nada es desperdiciado: la corteza de acacia se utiliza como asiento en el camello; las ramitas de Salvadora persica, cortadas finamente, sirven para limpiar la dentadura y de la Indigofera tinctoria, los tuareg extraen la tintura violácea que da el color a su vestimenta.

En la actualidad, las tradicionales caravanas de la sal, son cada vez menos; muchos tuareg viven en comunidades sedentarias en ciudades que bordean el desierto. Algunos jóvenes, debido a la falta de recursos, se vieron obligados a emigrar a otros países.