Aunque era la única especia que se podía traer libremente del Oriente en los siglos XV y XVI, fue una de las que motivó los viajes de descubrimiento para adueñarse de la fuente de estos tesoros. Su origen se sitúa en torno al siglo III antes de Cristo, y normalmente se considera al antiguo Ceilán como su lugar de procedencia. En China se conoce desde entonces, y se dice que era apreciada como el oro. Aparece en las tradiciones de distintas culturas orientales, desde la egipcia, en ceremonias religiosas y fúnebres, hasta la romana y la griega, en donde se usaba como perfume y en la cocina.

Desde que llegó a Occidente a través del Mediterráneo, su uso se extendió en las cocinas, en los boudoirs y en el botiquín. Diversas potencias antiguas tuvieron en sus manos el monopolio de la canela: Portugal en el siglo XVI, Holanda en el XVII e Inglaterra en el XVIII.

Múltiples usos de la canela

La “Cinnamomum zeylanicum” o canela, de la familia de los Lauraceae, es la corteza interior de este árbol, que puede llegar a los 10 metros de altura. Crece en ambientes tropicales y tiene más de cien variedades.

A lo largo de los años la canela se ha usado en la cocina, originalmente para modificar el sabor de los alimentos pasados de tiempo, y luego como especia de gran variedad de usos: añade un gusto entre dulce y picante a las comidas, que la hacen algo único. También ha tenido su lugar en los botiquines, ya que se le han encontrado muy diversas aplicaciones, desde ayudar a reducir los gases y espasmos en el tracto gastrointestinal, hasta fortalecer los latidos del corazón, quitar el dolor de muelas, curar el mal aliento y reducir el colesterol.

Canela para bajar el azúcar

Sin embargo, es su aparente propiedad para disminuir el nivel de azúcar en la sangre en las personas con síndrome metabólico y diabetes tipo 2, lo que la ha puesto en las primeras planas de las noticias sobre salud. Según se publicó en septiembre del 2008, en "Diabetes en las Noticias", algunos investigadores del Departamento de Nutrición Humana del Centro de Investigación en Beltsville, Maryland (Estados Unidos), comprobaron, de manera casual, un efecto beneficioso de la canela en las personas diabéticas.

En medio de una investigación de los efectos de los alimentos comunes en los pacientes de esta enfermedad, descubrieron que el pastel de manzana, usualmente especiado con canela, contrariamente a lo que se esperaba, no subía los niveles de glucosa en la sangre.

Después de una serie de pruebas, se encontró que algunos ingredientes de esta especia activaban los receptores de la insulina. En un estudio realizado en el Departamento de Nutrición Humana, Universidad Agrícola NWFP, Peshawar, en Pakistán, con pacientes de diabetes tipo 2, se encontró, luego de 40 días, que, en promedio, los niveles de azúcar bajaron en un 20% respecto a los del grupo de control, y algunos incluso registraban valores normales.

Como fue publicado en “Diabetes Care”, la revista de la American Diabetes Asociation, la canela también bajó los niveles de colesterol y triglicéridos hasta en más del 25%.

Así, hay varios estudios que arrojan los mismos resultados. Al parecer, el secreto está en que la canela aumenta la sensibilidad a la insulina. Por eso parece ser útil en la diabetes tipo 2, en la que se produce insulina pero se pierde sensibilidad ante ella, y no en la diabetes tipo 1, en la que la capacidad de producir esta hormona está limitada o simplemente se pierde.

Los argumentos en contra

Dice Josep Vicent Arnau, naturópata y acupuntor en la página enbuenasmanos.com, que algunos médicos nunca aconsejan la canela si el paciente toma antiagregantes plaquetarios, ya que se ha observado que tienen mayor tendencia a las hemorragias.

En otras informaciones, según escribió Humberto Boscán en su blog de estudiabetes.org, en 2011, “la canela no mejora los niveles de colesterol, no contribuye a controlar la diabetes y tampoco contribuye a disminuir los riesgos de sufrir una enfermedad cardíaca”. Según este autor, en una investigación realizada por el doctor Craig I. Coleman , se tomaron los datos de 282 personas que padecían diabetes tipo 1 y tipo 2 y, aleatoriamente, se les proporcionó una dosis diaria de canela o de placebo. Luego de 16 semanas, los análisis indicaban que no había variaciones significativas respecto a las pruebas realizadas antes de comenzar el estudio.

Hay otros estudios que desestiman el valor de la canela para bajar el azúcar, pero encuentran que sí baja la tensión arterial.

Una facilísima receta

Mientras se esperan los resultados de nuevos estudios, no hay razón para no disfrutar las delicias de la canela y sus múltiples propiedades. Una forma muy fácil y apetitosa de obtener una dosis de 1 gramo de canela es untar un poco de mantequilla en una tajada de pan; luego espolvorearla con azúcar morena o blanca, según su preferencia, y después espolvorear la canela finamente por encima. Al horno dos minutos y ¡listo! Un delicioso y sano tentempié.