Pese a que el Gobierno mexicano muestra escenarios económicos favorables para el país, la realidad es que los ciudadanos se encuentran en una encrucijada por la poca estabilidad laboral en la que se hallan y esto aunado con el incremento del precio de los productos de la canasta básica.

La triste realidad de México

El banco de México da a conocer, que se prevé que en 2010 la economía mexicana podría alcanzar un crecimiento de entre 4 y 5 por ciento y que posiblemente este año y el consecutivo haya una alza en el número de asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) entre 500.000 y 600.000 personas.

Pese a estas cifras la calidad vida de los trabajadores no mejora, a consecuencia de los bajos salarios que sólo les permite llevan vida de eterna austeridad. Hoy por hoy el salario mínimo en área geográfica “A” es de 57,46 pesos, en la “B” 55,84 pesos, y por último la “C” 54,47 pesos.

Salario insuficiente

Con este micro salario es casi imposible comprar 1 Kg. de carne de res ya que su precio gira entre los 70 pesos, 1kg. Pescado anda entre 60 pesos y mucho menos 1 kg. de camarón que su costo es mayor a los 100 pesos, con estos honorarios únicamente se puede comprar aproximadamente un 40 por ciento de los producto de la canasta básica.

Eso siempre y cuando el ama de casa tenga buen ojo para buscar los establecimientos donde tengan los precios más bajos del mercado y que los productos a comprar no sean de primera calidad. Además se debe sumar que con este sueldo se tiene que pagar transporte, renta, luz, agua, etc. ¿Dónde están las reformas que garantizan que los ciudadanos deben tener mejores salarios y mejores condiciones laborales?

Empleo

La producción manufacturera registra en el primer trimestre una tendencia positiva, ello originado por el dinamismo de la actividad industrial de los Estados Unidos. En contraste, las empresas manufactureras son un ejemplo donde se encuentran las peores condiciones laborales para los obreros, con jornadas laborares extenuantes, ejecutan actividades monótonas.

Las pláticas entre los trabajadores que comparten áreas comunes es prohibida, presuntamente porque se baja la productividad al estar platicando y por ende esta situación genera un ambiente laboral tenso que genera desgaste psíquico y emocional para el empleado; las normas de seguridad e higiene no se respetan al 100 por ciento sobretodo las empresas dedicadas al ensamble de computadoras y telefonía en donde con frecuencia manejan el plomo.

Programas emergentes no ponen fin al problema

Es contradictorio, pero del 2002 a la fecha el salario mínimo únicamente ha incrementado tan solo 19,17 pesos y el precio de la canasta básica se perfila entre los 150 y 160 pesos. Ante este escenario y con el fin de disminuir el desempleo el Gobierno mexicano a creado programas de capacitación para el autoempleo, creando cursos donde se le instruye en diferentes área como lo son: manualidades, carpintería, herrería, etc. pero este programa en la praxis no son los mas funcionales.

Se le capacita a la amas de casa en manualidades, pero los productos que ellas crean son vendidos a vecinas y familiares, así que su mercado es muy limitado y es poco remunerado.

El Gobierno debe crear una estrategia más completa de tal forma que no solo se les enseñe a fabricar productos sino también como comercializarlos, a que tipo de mercado pueden entrar, como administrar su recursos financieros, como promover sus productos, dónde y como obtener la materia prima.

Entre nubes de humo y falacias

No se puede permitir que se sigan creando nubes de humo, implantando programas emergentes que no resuelven el problema de fondo, la inestabilidad económica y laboral. Asimismo, los programas setenta y más, oportunidades y despensas no son los más eficaces porque se está creando la cultura del Gobierno paternalista y populista, que no son nada efectivos si se quiere ser un país primer mundista.