La historia es harto conocida por los lectores de Carlos Castaneda. Don Juan Matus, fue un indio yaqui del norte de México al que se acercaría Castaneda, entonces estudiante de antropología en California, para desarrollar un trabajo sobre plantas psicotrópicas.

Sin embargo, las enseñanzas de Don Juan, según lo relatado por Castaneda en su exitoso libro con el mismo título, no se redujeron al uso de plantas psicodélicas, si no que comprendieron todo un sistema de saber correspondiente a una casta de chamanes de Mesoamérica.

Don Juan Matus y su sistema de conocimiento

Como relata Castaneda, Don Juan utilizaría varios términos para referirse a este sistema de conocimientos:

“Creía que el nombre más apropiado era "nagualismo", aunque el término era demasiado oscuro. Llamarlo simplemente "conocimiento" lo encontraba muy vago, y llamarlo "hechicería", sumamente erróneo. "La maestría del intento" y "la búsqueda de la libertad total" tampoco le gustaron por ser términos abstractos en exceso, demasiado largos y metafóricos. Incapaz de encontrar un término adecuado optó por llamarlo "brujería", aunque admitiendo lo inexacto que era.”

Y agrega:

“En el transcurso de los años, Don Juan me dio diversas definiciones de lo que es la brujería, sosteniendo siempre que las definiciones cambian en la medida que el conocimiento aumenta”. El conocimiento silencioso, Gaia p. 17.

La brujería y la energía

Para Don Juan, todo en el universo se traducía en energía y la brujería en el “uso especializado de la energía”, practicar brujería consistiría en “aprender a ahorrar energía”. No obstante, para el hombre común y corriente, que carecía de la energía necesaria, la brujería solo sería una idiotez o un “insondable misterio".

Don Juan decía que la brujería es un “estado de conciencia“; tener la capacidad de percibir el mundo de una forma enteramente nueva, al usar campos de energía ajenos a la percepción ordinaria. La enseñanza de la brujería no consistiría en instruir trucos, si no en convencer al otro de que “existe un poder incalculable al alcance de la mano” El conocimiento silencioso, Gaia, p.19

Para Don Juan, el mayor logro de los brujos de antaño fue percibir la esencia energética de las cosas, a lo que llamarían “ver” o percibir la energía directamente, lo cual se convertiría en la premisa básica de la brujería. Por eso, don Juan solía referirse a los hombres dedicados a este conocimiento como “videntes”.

La finalidad de la brujería para Don Juan Matus

Según Castaneda, Don Juan solía hacer distinción entre viejos y nuevos videntes. Los viejos videntes habían sido “hombres extraordinarios; brujos poderosos, sombríos y obsesionados que desentrañaron misterios y poseyeron conocimientos secretos que utilizaban para afectar o subyugar a quienes cayeran en sus manos.” El fuego interno, Gaia p. 25

Sin embargo, para Don Juan, ese enfoque de la brujería solo llevaría a los antiguos videntes a su ruina. Razón por la cual, cuando los españoles llegaron a Mesoamérica, hacía 3.000 años que los videntes rechazando su propia tradición, intentaban un reagrupamiento y un manejo más sobrio y nuevo enfoque de la brujería.

Algo era un hecho para los antiguos y los nuevos videntes: la conciencia del ser humano común se disolvía en una vastedad y perdía su individualidad al morir.

Los nuevos videntes como los antiguos, buscarían trascender la muerte física al mantenerse como una unidad consciente, pero a diferencia de los viejos videntes, no intentaban lograrlo a través de subyugar y mantener el poder social y eterno sobre los demás, sino a través de una completa liberación de todos los lastres sociales, y un desarrollo pleno de la consciencia.

¿Existió en realidad Don Juan Matus?

Para muchos la existencia de Don Juan es un mito, un recurso de los tantos inventados por Castaneda, pero hay quienes dan fe de su existencia. El chamán Francisco Plata menciona que sabía que Don Juan mantenía cierta relación amistosa con su mentora Magdalena Ortega, y que una sola vez tuvo la suerte de toparse con él. Esto ocurrió en unas oficinas de gobierno a las que Don Juan acudió vistiendo impecablemente de traje. Brevemente lo miro y le dijo algo así “¿Por qué dices que no puedes ver si sí ves?”.