La biomasa compite con la energía atómica

Puede generar el 75% de la electricidad de una central nuclear

Bosque - Jordi Armengol
Bosque - Jordi Armengol
Los estudios sobre el uso de biomasa como fuente de generación de energía siguen avanzando, al igual que las corrientes de opinión que la consideran anti-ecológica.

La utilización de la biomasa puede llegar a producir el 75 por ciento de la energía eléctrica que generan las plantas nucleares, según defienden expertos como Álvaro Picardo, miembro de la Sociedad Española de Ciencias Forestales. Además, señalan entre las ventajas de esta fórmula la reducción de la dependencia de petróleo, las ventajas ambientales y la creación de empleo en las zonas rurales.

Según las estimaciones, por cada mil toneladas de madera que sustituyan al petróleo pueden crearse 2.000 empleos nuevos permanentes en el medio rural. En este sentido, Galicia, Castilla y León, Cataluña y Andalucía son las regiones que cuentan con mayor potencial.

El fenómeno de la generación de energía a partir de la biomasa parece haberse disparado. En los últimos meses, empresas británicas de energía han anunciado la construcción de al menos seis nuevas centrales eléctricas para generar 1.200 megavatios. La biomasa a emplear serán astillas de madera.

En Gran Bretaña ya se están construyendo varias centrales, incluyendo la más grande del mundo, situada en Port Talbot, Gales, en el sudoeste. En esas plantas generadoras se quemarán entre 20 y 30 millones de toneladas anuales de madera, casi toda procedente de otras regiones y equivalente a por lo menos un millón de hectáreas de bosques.

Menos emisiones

Europa se ha comprometido a reducir en 20 por ciento sus emisiones de carbono, el principal gas de efecto invernadero, para 2020. El uso de biocombustibles y la electricidad de biomasa serán muy importantes en esa estrategia, indican algunos expertos, que mantienen que el proceso de generación eléctrica mediante la quema de madera expulsa menos o igual cantidad de dióxido de carbono que la absorbida durante la fotosíntesis por los árboles usados como materia prima.

De esta manera, alrededor de este modelo energético crece un sector empresarial relacionado con la industria de la madera. Brasil podría satisfacer la demanda europea de astillas, pero no talando bosques, sino expandiendo sus plantaciones forestales en 27 millones de hectáreas, principalmente de especies exóticas como el eucalipto (Eucalyptus).

Además, La canadiense MagForestry, que opera en la República del Congo, embarcará 500.000 toneladas anuales a Europa. IBIC Ghana Limited dice que puede exportar 100.000 toneladas de maderas nobles y de coníferas. La estadounidense Sky Trading ofrece proveer de hasta 600.000 toneladas de astillas para biomasa de su país o de Brasil.

Amplia oposición

Sin embargo, paralelamente al crecimiento de esta industria energética ha crecido una corriente de opinión contraria porque "Europa cocinará los bosques tropicales del mundo para combatir el cambio climático; es una locura", según defiende la Coalición Mundial por los Bosques.

Según esta ONG, la forestación con fines industriales ha tenido impactos devastadores en poblaciones y ambiente de América del Sur. Mantiene además que no se puede creer seriamente que estas plantaciones ofrezcan biodiversidad o función ecológica similares a las de los bosques naturales. En realidad son "desiertos verdes" por la cantidad de agua que consumen, y que quitan a la flora local.

Día internacional

A raíz de las crecientes evidencias de impactos sociales y ambientales negativos de las plantaciones, una coalición internacional de organizaciones no gubernamentales ha fijado el 21 de septiembre como Día Internacional Contra los Monocultivos de Árboles.

"Se dice que la quema de madera es neutral en materia de carbono, pero no es verdad", señaló en una entrevista Rachel Smolker, investigadora del estadounidense Global Justice Ecology Project. Según Smolker, investigaciones de la organización no gubernamental estadounidense Massachusetts Environmental Energy Alliance muestran que la quema de árboles para producir electricidad genera 1,5 veces la cantidad de carbono emitido por la combustión de carbón mineral, y entre tres y cuatro veces más que el gas natural.

Desiertos verdes

Talar un árbol, enviarlo a cientos de miles de kilómetros para quemarlo y luego sembrar un arbusto diminuto para reemplazarlo no es neutralidad en materia de carbono, ha declarado en una entrevista Scott Quaranda, de la organización estadounidense Dogwood Alliance.

Una sola planta de biomasa puede requerir millones de toneladas de biomasa, principalmente astillas de pino taeda (Pinus taeda), que crecen rápidamente y que ya cubren los estados del sur. Éstas son plantaciones de las últimas dos décadas para abastecer a la industria de la celulosa. Casi todas se cultivaron a expensas de bosques naturales, lo que tiene numerosos impactos: contaminación del agua con herbicidas y fertilizantes, sedimentos y restos de la tala que obstruyen las corrientes, degradación de suelos y pérdida de hábitat para las especies de la zona.

"Vamos en camino de destruir todos los ecosistemas de bosques y praderas que quedan para convertirlos en bioenergía", dijo Smolker, citando el estudio "Implications of Limiting CO2 Concentrations on Land Use and Energy" (Consecuencias de limitar las concentraciones de dióxido de carbono sobre el uso de la tierra y la energía), publicado el 29 de mayo en la revista Science.

Luis, Luis Ordóñez

Luis Ordóñez del Río - "Escribir es la manera más profunda de leer la vida", decía Umbral . He de coincidir con él, siquiera en eso, porque ...

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