En el mes de enero de 1970, aparece publicada una obra en San Francisco cuyo título ya por sí mismo hace tambalear los cimientos de ciertos sectores de la sociedad y por supuesto, los de la iglesia católica.

Su autor, Anton Szandor LaVey

Se trata de la Biblia Satánica, cuyo autor, Anton Szandor LaVey, se convierte en el propulsor de unas ideas que, aunque no llegaron a crear escuela ni a fundar una religión de peso, pusieron el dedo en la llaga de los fundamentos sobre los que se cimenta la religión de San Pedro.

Se trata de un libro que desde su introducción saluda con hojas escritas cada una con un color del Arco Iris. Desde su mera presentación apuesta ya por la vitalidad y la alegría, anunciando un mensaje religioso profundamente franco y anticlerical, ya que el catolicismo supone en todo su esplendor, todo lo contrario a lo que la iglesia satánica promueve.

Nietzche y su idea del Anticristo

Su autor crea una obra quizás no demasiado ortodoxa, pero que tiene el frescor de lo rupturista. Profundamente anticlerical y filosóficamente vital, hunde sus raíces en el existencialismo de Nietzsche y en su idea del Anticristo.

Se divide en cuatro partes, de las cuales la primera, es quizás la más agresiva, en la que se expone el concepto puro del satanismo como ideología defensora del diablo entendido como una figura humana que, partiendo de la idea de ser un ángel que buscó y encontró el conocimiento, fue castigado injustamente por el llamado dios católico, criticando una naturaleza que lo único que pretendía era ser fiel a sí misma.

Preceptos del satanismo

Para el satanismo, el error de toda religión es la creación del concepto del bien y del mal, la supuesta moral que lleva al hombre a actuar con miedo a ser castigado y por la cual obliga a su naturaleza, a su ser íntimo, a ser sacrificado en beneficio de unas ideas que son las causantes del verdadero daño de su interior.

El hombre, por culpa de la religión, mutila su propio ser, su individualidad, sus deseos y sus más hermosos sueños en pro de cosas que no tienen ningún sentido y por las que no merece la pena luchar. Sacrifica la única vida que tiene por el dolor, siendo un dolor innecesario, antinatural y castrador de la única maravilla con la que ha sido dotado: la vida, la duración auténtica de su propia vida.

La Biblia Satánica, su ideología y rituales

No se trata de una filosofía, pues para eso hace falta más base ideológica y más desarrollo de pensamiento, ni tampoco es plenamente una religión, aunque está registrada como tal, pues no indaga demasiado en la eternidad ni en el enigma después de la muerte.

Los rituales que emplea son pocos y muy sencillos, simplemente persiguen la catarsis de los asistentes, y en cuanto a formas de adoración, no cuenta con ninguna, al contrario, rechazan toda forma, incluida la que erróneamente se les ha adjudicado, la de adoradores del diablo. Los satanistas piensan que no se ha de adorar más que a la propia vida en sí, pero no como hacen otras religiones con sus ídolos, sino, simplemente dedicándole tiempo, viviéndola, agotándola hasta sus raíces. En esta vida entra el pensamiento, la profundidad, la reflexión, el sexo, el placer, cualquier cosa que enriquezca la vida, cualquiera sea la idea que cada individuo tenga de su riqueza vital.

El único pecado: limitar el ser

Hacen hincapié en la necesidad del ritual personal y de la fantasía, como motores libres e independientes que enriquecen cada manifestación del ser. Promueven el control de la irracionalidad metafísica y mental, necesarios para fortalecer la psique. Para ellos la moral debería estar simplemente en el concepto de no dañar al otro, defendiendo la libertad sin restricciones, que terminaría en el instante en el que comience el dolor de los demás.

Se trata de una ideología, por tanto, individual y no de grupo. No tiene normas ni preceptos, solo los impuestos por esa frontera de libertad que cada ser debe autoimponerse cuando comience a dañar a sus compañeros.

El único pecado que reconocen es limitar el ser. Nadie debería cometerlo. Debería escucharse el afán de conocimiento de Lucifer y hacer caso a los propios sueños, sacando partido al máximo de la única vida que se posee.

La existencia de Dios

Dios existe para ellos, pero entendido como el punto de equilibrio y orden existente en la Naturaleza, y no ayuda a nadie ni castiga, en todo caso, ayuda a los que se ayudan a sí mismos, siendo fieles a sus impulsos y a su corazón.

Defiende la parte humana salvaje, aquella igual a los animales, que no es mala ni buena, simplemente natural. La crueldad la ponen otros que no han sabido ver que lo mejor que posee el hombre es su naturaleza pura, luchar por el alimento, conservar la vida, el cariño y la libertad.