Según un estudio realizado por un equipo de economistas de la Universidad de Ben-Gurión del Néguev, en Israel, la belleza puede ayudar notablemente a conseguir un trabajo, pero solo supone una ventaja real para el sexo masculino.

Curiosamente, los resultados de la investigación, recientemente publicados a finales de noviembre de 2010 por la SSRN (Social Science Research Network), han demostrado la existencia de una especie de "doble rasero" en la selección de candidatos para puestos de trabajo, según su grado de atractivo físico y, una vez tenido en cuenta este factor, su sexo.

Naturaleza y desarrollo del estudio sobre el mercado laboral

Se trata, hasta el momento, del primer estudio científico riguroso realizado, en el mercado laboral sobre esta puntillosa cuestión: la discriminación por cuestiones de belleza en las contrataciones. Un problema social que, lejos de ser un caso aislado -o inducir a risa-, resulta mucho más común y serio de lo que pudiera parecer a priori, por sus consecuencias más bien negativas en temáticas tan variadas como la cultura, la economía o, sin ir más lejos, la simple justicia social.

La investigación se llevó a cabo de la siguiente manera: se enviaron 5.312 pares de currículum vítae a 2.656 anuncios de trabajo de Israel. En cada par de currículos, uno de ellos iba sin fotografía del candidato, mientras que en otro, totalmente idéntico al primero, sí se incluía la foto, bien de un hombre atractivo o bien de una atractiva mujer, o bien de hombres y mujeres feos o de aspecto físicamente insulso o poco agraciado.

Los investigadores midieron las repuestas y el grado de interés de las empresas a la hora de citar a entrevistas de trabajo a los candidatos presentados. La tasa de respuesta fue del 14,5% en total. A continuación, la medición de las respuestas obtenidas reveló que los hombres guapos recibieron una tasa de respuestas del 19,9%, casi un 50% más de media que los hombres feos (10,1%).

Conclusiones del estudio, la discriminación laboral por la belleza

Esto implica, a nivel estadístico, que un hombre guapo necesitaría enviar unos cinco currículos de media para conseguir simplemente una respuesta de la empresa, mientras que los feos tendrían que enviar 11 0 12 currículos para lograr los mismos resultados. Entre las mujeres, sin embargo, la cosa funciona de una manera distinta.

Según los resultados, y al contrario de lo que se piensa generalmente -como los resultados del estudio Feos y Lindos del 2008, de trabajando.com- las mujeres muy atractivas o francamente bellas recibieron menos respuestas que las feas o poco agraciadas, y también menos respuestas que las mujeres cuyos currículos no incluían fotografía.

Según los investigadores, los currículos de mujeres que no llevaban foto. Sin embargo, obtuvieron la mayor tasa de respuestas, un 22% más alta que los de las mujeres poco agraciadas con foto y un 30% más alta que la de las mujeres atractivas con foto. Una diferencia nada desdeñable de un 9%.

La penalización de las mujeres guapas en las contrataciones

Estos resultados apuntan, por tanto, a la existencia de una especie de penalización, consciente o inconsciente, que pesa sobre las mujeres guapas en las contrataciones, algo que contradice radicalmente numerosas creencias comunes sobre el comportamiento de las empresas respecto al atractivo físico de hombres y mujeres entre sus empleados, o candidatos a empleados.

El doctor Bradley Ruffle, director del equipo investigador, concluía que las mujeres atractivas que omitían sus fotografías en los currículos presentados aumentaban aproximadamente en un 25% sus posibilidades finales de contratación. Puesto que, a la hora de la entrevista cara a cara, es donde podrían realmente demostrar sus capacidades, competencias y adecuación a la oferta.

Otro descubrimiento interesantísimo realizado, a raíz del mismo estudio, es que el número de mujeres atractivas que sufrieron la discriminación por belleza variaba en función de quien era el entrevistador.

Cuando los que recibieron los currículum vítae fueron agencias de contratación, las candidatas guapas no fueron tratadas de manera significativamente peor que las feas y las primeras fueron penalizadas solo muy levemente en comparación con las mujeres en general cuyos currículos no llevaban fotografía. Sin embargo, cuando los entrevistadores eran empresas que contrataban directamente a sus candidatos, las mujeres atractivas recibieron una tasa de respuesta de casi la mitad respecto a la de las menos agraciadas físicamente o aquéllas cuyos currículos no llevaban foto.

La discriminación laboral de las mujeres procede del mismo sexo

Los investigadores suponen que la diferencia podría deberse al enorme número de mujeres que trabaja en recursos humanos para las compañías. Para verificar esta hipótesis, se llevó a cabo una encuesta a los encargados, en cada empresa, de la filtración de los candidatos, descubriéndose que el 96% de los responsables de dicho filtro eran mujeres, jóvenes (entre 23 y 35 años) y que dos tercios de ellas eran solteras.

Estas características parecen asociarse, ante todo, con un sentimiento de recelo o envidia hacia potenciales competidoras más atractivas, bellas y jóvenes en el lugar de trabajo. Dicho de otro modo: una de las competencias más duras -si no la más- para las mujeres a la hora de conseguir un empleo, es aquella que proviene de su mismo sexo. Aunque, en cambio, no parecen tener problema alguno a la hora de trabajar en un lugar lleno de hombres guapos o simplemente "normalitos".

Por qué se eligió Israel para este estudio sobre la discriminación laboral

Este estudio fue realizado expresamente en Israel porque ese país cumple con un requisito que, según el doctor Bernard Ruffle, era absolutamente fundamental para asegurar la imparcialidad de los resultados y su rigor científico. Ya antes se habían realizado estudios similares pero este es el más serio y riguroso llevado a cabo a día de hoy y que tiene asegurados unos resultados más fiables.

El principal motivo era que en Israel “poner una foto del candidato en la cabecera de un currículo no constituye ningún tabú, lo que sí ocurre en cambio en otros países, como los anglosajones, Estados Unidos, Canadá, Australia o el Reino Unido”, asegura Ruffle. En Israel, la opción de incluir o no una foto en el currículo se deja a la libre elección del candidato. Este factor, obviamente, hace de Israel un contexto especialmente idóneo para el análisis de los efectos del atractivo físico en la búsqueda de empleo.