
- Belle Epoque - anónimo.
La bella época, para muchos una librería en medio de la colonia Hipódromo Condesa y para otros las formas ideales de buena educación y frivolidad perdurable. Es el mundo un escenario lleno de color y derroche de talento artístico. Todo terminado ante la llegada de la Gran Guerra.
Protagonistas
Todo el que poseyera las características de la edad y algo de dinero, que abundaba en el tiempo. Grandes figuras danzaban -no hay otra palabra para eso- por el mundo y se hacían de un nombre en la historia. Por ejemplo:
- Oscar Wilde que era un escandaloso por naturaleza,
- Madame Curie la descubridora del radio como elemento terapéutico,
- Sidonie Gabrielle Colette la pionera de la letras francesas,
- Emma Calvé mujer con voz de ángel,
- Enrico Caruso el tenor italiano.
- Y un largo etcétera de personalidades.
que fueron testigos de la época, lo más placentero y lo más problemático a partes iguales pero sólo lo placentero quedará en la memoria colectiva.
Otros protagonistas de la época son lo antinatural y el poder de saberse mujer. Según dicen testimonios de la época: lo antinatural era la moda en París. Todo era una fiesta.
Era el tiempo en que la ciudad luz se comparaba a las ciudades malditas de Sodoma y Gomorra, un poco como Proust las dibujó, o aun más con Lesbos que es el hogar de la primera poetisa del mundo occidental, todo esto aderezado con el cambio del mundo del ferrocarril.
Las mujeres han adquirido el derecho a razonar, tanto en bienes que les conciernen en particular, como en los del bienestar mundial, pero, si continuo hablando así terminarás pensando que soy anarquista o que estoy loca. Esto es lo que conoceremos más adelante como el movimiento precursor del feminismo del siglo XX, dicho por una de las precursoras de este movimiento: Natalie Clifford Barney.
Cortesanas y lentitud
Peligrosa y pintoresca, así era la sociedad de aquel tiempo. Artistas, mecenas, editores y toda la gente valiosa hacen mutuas conexiones, es decir, que se conocían entre todos y se enviaban cartas. Estas conexiones se institucionalizan en lo que se conoce como Salón.
Es la plataforma de despegue de numerosas carreras; un estilo de "dime con quien andas y te diré quien eres", como reza el dicho. Por ejemplo: Pablo Picasso y Ernest Hemingway eran asiduos visitantes del Salón de pintura de Gertrude Stein y ella influyó en las carreras de ambos. Otro tanto ocurre con el Salón de Natalie Clifford Barney al cual asistían Colette y la misma señorita Stein. Todas estas personas se conocían y eran amigos muy cercanos.
Las reuniones eran valiosos ratos de elogios y críticas, aparte del buen comer y los contactos que se hacían y la buena música que se escuchaba casi siempre en vivo. Los arriba mencionados cuentan entre sus indomables anécdotas las aventuras que se vivían en este tipo de reuniones, la cortesía que las invadía y que una de las mejores formas de saber quién era quién en la alta sociedad eran sonriéndose mientras paseaban por el Bois de Boulogne.
La decadencia
Baudelaire, proféticamente, vio como se moriría el siglo XIX mucho antes de que cualquiera pudiera siquiera imaginarlo: las flores del mal mueren lentamente en los teatros mirando la ópera, paralizados mirando la muerte que daría inicio al siglo XX: la del Archiduque heredero a la corona del Imperio Astro-húngaro y su esposa, lo que desencadenaría las tensiones acumuladas detrás de tantas sonrisas y alianzas confusas.
Las cortes hechas durante ese tiempo tendrían que cambiar de una vez por todas, justo como escribe Colette en Cherí: "un viaje, nada más alentador que dar un largo paseo por las playas de la Costa Azul..." cual mujer estoica de la época antes de 1914.
Todo lo que nace ha de morir, incluso esta época.
