
- Habitación compartida - Unavivienda.es
Compartir piso no es una decisión fácil. Pero las dificultades económicas y geográficas empujan muchas veces a ello. Este traslado viene motivado por la búsqueda de trabajo, por estudios o, simplemente, por disfrutar de la independencia familiar. Dar con un piso y unos compañeros que se ajusten a las necesidades personales tampoco es sencillo. Basta con trabajarse mucho la búsqueda y echarle paciencia.
Septiembre y octubre son los dos meses del año en el que más se demanda la búsqueda de pisos, en relación al inicio de la temporada académica y laboral. Medios para localizar las ofertas son las calles (farolas y cabinas telefónicas, fundamentalmente), los campus universitarios y los portales especializados en Internet.
Internet como motor de búsqueda de pisos en alquiler
En esta época en el que la tecnología avanza a pasos agigantados, se está haciendo más recurrente Internet como herramienta de búsqueda. Es más cómodo porque permite la ‘visita virtual’ de los pisos y sin salir de casa. Aunque por otra parte es habitual que la información se tergiverse, además de que uno y otro interesado prefieren conocer en persona a sus futuros compañeros.
Cada vez son más los motores de búsqueda de pisos por Internet. Estos son algunos de ellos:
- Loquo.com: aunque su interfaz sea de lo más sencilla, se trata de una de las páginas más actualizadas.
- eBaypisos: la popular web de compra-venta incluye un apartado de pisos compartidos. También se basa en la actualización de las ofertas, pero pone a disposición un interfaz más descriptivo. Además, incluye incrustada la tecnología Google Map desde la que se señala geográficamente la ubicación de los pisos. Para los más interesados en zonas concretas.
- Compartimoscasa.com: permite confeccionarse un perfil propio, a través del cual la web proporciona una lista de ofertas afines.
- Idealista: sin necesidad de registrarse, también tiene un filtro por el que el interesado busca lo que más le convenga.
- Easypiso: asimismo utiliza el recurso de Google Map y de forma más sencilla. Periódicamente envía al correo electrónico del interesado las ofertas que más encajan en su perfil. Su desventaja es que para leer los mensajes hay que pagar una cuota.
Ayuda de las universidades para alojamiento a los estudiantes
Muchas universidades, como la de La Laguna o la de Cádiz, tienen un servicio de alojamiento que ayuda al estudiante a este respecto. Pero también a aquéllos que buscan inquilinos. Tan solo hay que ponerse en contacto con estos organismos y facilitarle los datos. Por tanto, el beneficiado también será el propietario de la vivienda, que en esta época de crisis en la que la venta de inmuebles es bastante complicada, alquilarla por un tiempo determinado es todo un alivio.
Por otra parte, hay alternativas relacionadas. Por ejemplo, la Universidad de Vizcaya ofrece a modo de beca el pago mensual de 40 euros, a cambio de cuatro horas semanales a actividades comunitarias. Tanto la Junta de Andalucía como Caixa Cataluña desarrollan un programa que ofrece la convivencia de estudiantes con ancianos: unos se benefician en el precio y otros en la compañía. No obstante, hay mucha gente que no está dispuesta a compartir piso con sus mismos propietarios, ya que sienten que su libertad en la casa se ve coartada.
Ventajas y desventajas de compartir piso
La máxima ventaja de compartir piso, en comparación con una residencia universitaria, es la mayor libertad. Aunque siempre dependiendo de las personas con quienes se conviva, sí es cierto que por lo general son más permisivas las horas de entrada y salida, la utilización del habitáculo o la generación de ruidos (que incluye la celebración de fiestas). Hay quienes piensan que se disfrutará de mayor comodidad yéndose a vivir con gente previamente conocida, ignorando que la convivencia es un tipo de relación separada de la amistad, incluso más delicada al hablarse del 'espacio vital'. Por eso irse a compartir con desconocidos es muchas veces más gratificante.
No hay que obviar que compartir piso también ayuda a la madurez como personas. Quien pase por esta experiencia sabe que la responsabilidad es mayor, en cuanto al cuidado y gestión de la casa, la limpieza, los gastos compartidos, el trato social... Aunque todo eso implique un gran esfuerzo que cuando se vive en el hogar familiar, el resultado suele ser bastante satisfactorio.
