Sus escaparates están especialmente diseñados para atraerlos a ellos, aun así muchos hombres aún encuentran embarazoso adentrarse en el universo de las tiendas de lencería femenina en busca del regalo perfecto para sus parejas. Este miedo masculino se hace todavía más patente cuando el inventario de la tienda en cuestión no sólo se nutre de los más atrevidos y sugerentes diseños de tangas y sostenes, sino que cuenta, además, con un amplio surtido de juguetes eróticos que abarca desde cosméticos comestibles hasta sofisticados -y en ocasiones, muy elegantes- mecanismos destinados al autoplacer femenino.

Este es el caso de la cadena británica de lencería y productos eróticos Ann Summers, que, ante el hecho de que su clientela masculina descendía, ha aprovechado la campaña de San Valentín para hacer que ellos se sientan cómodos en sus tiendas, rebautizándose con el nombre Man Summers durante las semanas previas al 14 de febrero.

Elegir el regalo perfecto lleva su tiempo

El personal de las tiendas se muestra sorprendido del éxito de esta campaña después de mucho años viendo como los caballeros entraban en el emporio de la juguetería erótica cabizbajos y compraban de forma apresurada los regalos con los que sorprender a sus parejas el día de San Valentín. No es extraño pues, ante esta actitud casi “furtiva” del comprador masculino, que uno de los días de mayor actividad comercial de Ann Summers, no sean los días previos a la festividad, sino el 15 de febrero, para atender la avalancha de mujeres que acuden a cambiar los regalos elegidos por sus novios y maridos que, en muchas ocasiones, se deciden por lo que está más a mano en la tienda sin tener en cuenta los gustos y las tallas de ellas.

Según fuentes de la cadena, la mayoría de hombres no preguntan al personal especializado de la tienda: se limitan a echar un corto vistazo al muestrario de las perchas, eligen y pagan sin parecer preocuparles que hayan adquirido el producto idóneo.

Taxis gratuitos y demostraciones para atraer al comprador

Además del temporal cambio de nombre de la cadena, entre las iniciativas más atractivas de esta campaña de reconciliación del hombre con la lencería y la juguetería erótica femenina, está la de ofrecer taxis gratuitos con destino la tienda Man Summers más próxima a los clientes masculinos que así lo deseen. En Londres se pueden ver circulando estos días taxis que exhiben el distintivo de la tienda y que ofrecen este servicio sin coste.

El no conocer la talla de sus parejas, o el no saber cómo quedará puesta la prenda íntima elegida,ya no será excusa para los tímidos: desde hace más de una semana, las principales tiendas Ann Summers en todo Reino Unido cuentan con modelos que exhiben los conjuntos más populares.

Se intenta con esto que el hombre no se sienta abrumado o tenso comprando un regalo de y de minimizar, además, el gran número de cambios de producto del día posterior a San Valentín.

¿Qué hace especial a Ann Summers?

Ann Summers es una verdadera referencia en el mundo de la lencería sexy y unos de los primeros nombres que se les viene a la cabeza a los británicos cuando se les pregunta por juguetes eróticos.

Su primera tienda fue abierta en Marble Arch, en pleno West End londinense en 1972 teniendo un éxito fulminante de ventas y un rápida expansión. Actualmente cuenta con más de 140 tiendas repartidas por todo Reino Unido e Irlanda. En España, la cadena cuenta con un establecimiento en Valencia.

Entre los éxitos de ventas de esta cadena especializada destaca el Rampant Rabbit, original de Ann Summers, que se hizo muy popular hace unos años por obra y gracia de la televisión al ser uno de los “juguetes” favoritos de una de las protagonistas de la serie “Sexo en Nueva York