En Mesoamérica en la época prehispánica no existían animales de tiro por lo que el transporte se hacía por medio de personas especializadas que se llamaban tamemes, que recorrían cierta distancia y después eran relevados hasta cubrir la ruta completa. En la cuenca de México también existía un transporte por trajineras que surcaban los lagos de Zumpango, Ecatepec, Texcoco, Chalco y Xochimilco.

El transporte por medio de tamemes junto con los pochtecas (comerciantes) permitieron crear nodos interregionales de comercio, en distancias que salían del hinterland de la cuenca de México, llegando a tener presencia hasta Nicaragua.

Inicio de las carreteras en México

Con la llegada de los españoles se ampliaron las posibilidades del transporte, con lo que aumentó el hinterland del comercio, gracias a la introducción de los animales de tiro y las carretas. Según la tradición fue el beato fray Sebastián de Aparicio, quien aprovechó el trazado de la ruta México-Veracruz para adaptarla en la primera carretera. Luego trazaría el camino real de México a Zacatecas, con lo que se formaría una red para unir a las principales ciudades, los centros mineros y las zonas agrícolas de la Nueva España.

De México a Veracruz existían dos rutas, la primera era de origen prehispánico pasaba por Texcoco, Tepetlaoxtoc, Tlaxcala, Jalapa hasta llegar al puerto; una segunda se abrió durante la etapa novohispana por Puebla y Córdoba. El transporte de mercancías se hacía gracias a la arriería hasta que sería sustituido paulatinamente a mediados del siglo XIX por la introducción del ferrocarril.

Los arrieros tenían que trabajar en equipo eran dirigidos por un mayardomo que coordinaba la actividad, reconocía parajes, recibía y entregaba la carga. De la palabra mayordomo surge la institución de mayordomía. El cargador reparaba las cargas que se aflojaban. El aviador limpiaba los aparejos. El sabanero velaba para cuidr el muladar. El atajador cumplía funciones de sirviente.

Actividades relacionadas con la arriería

A lo largo del camino real se empezaron a abrir mesones, fondas, los primeros brindaban alimento y habitación a los arrieros, mientras que las segundas sólo ofrecían comida. El primer mesón se abrió en 1525 por Pedro de Ansures conocido como Perote. Relacionadas con la arriería había ferias, ventas, posadas, etc. Existieron poblaciones que se especializaron a la arriería como es el caso de Tepetlaoxtoc, en el actual Estado de México; Huichapan, en Hidalgo, Chamacuero, en Guanajuato; Jonacatepec, Morelos entre otros.

Las personas que se dedicaban a la arriería con disciplina en poco tiempo podían generar un capital que les brindara comodidades. Entre las ciudades Jalapa jugó un papel importante; Veracruz, puerto de unión con Europa y México, capital novohispana, donde se situaba el consulado y la aduana, en la plaza de santo Domingo.

La arriería en la literatura y la historia

Algunas obras literarias mostraron la vida de los arrieros como la novela Astucia de Luis G. Guzmán, publicada durante el imperio de Maximiliano y que se concentró en los contrabandistas del tabaco; y la infinidad de dichos que repetían: "Con astucia y reflexión se aprovecha la ocasión". Los arrieros durante mucho tiempo no sólo se dedicaban a transportar mercancía, sino que eran portadores de noticias.

Otra obra fundamental que menciona a la arriería es Los bandidos de Río Frío de Manuel Payno en que se muestran las costumbres del gremio. Los arrieros tenían fuertes conocimientos de los caminos, del movimiento de los astros, pesos y medidas, etc.

A este gremio pertenecieron personajes como José María Morelos y Pavón, Vicente Guerrero y Valerio Trujano, el último conocido como el héroe del sitio de Huajuapan. El patrono de los arrieros era san Pedro Apóstol.

La arriería sigue presente en la costumbre de varias comunidades por medio de danzas, en las que se representan las problemáticas a las que estaban sujetos. También hay mayordomías gremiales que recuerda a los arrieros, como es el caso del municipio de Tepetlaoxtoc.