La cultura en la remota antigüedad estaba cargada de mitos y supersticiones, pero también de leyendas y tradiciones, de destrezas y técnicas que se transmitían de padres a hijos. Hacia el año cinco mil antes del presente va a aparecer la escritura, una técnica para tomar registro de cualquier hecho o suceso.

El fin de la prehistoria

El Neolítico fue una buena etapa para el homo sapiens si la comparamos con las épocas prehistóricas anteriores. La última edad de hielo acabó hace unos diez mil años y las nuevas condiciones climáticas del periodo neolítico propiciaron que los seres humanos, hasta entonces miembros de una especie cazadora recolectora, se hicieran sedentarios y comenzaran a gestionar fuentes alimenticias de manera excedentaria. En 3.000 a. C. ya existen reyes poderosos y la riqueza que acumulan conlleva administración y gobierno. En Uruk, la ciudad más grande de esa época, los ricos y poderosos señores necesitan tomar registro de sus posesiones. La escritura ya se practica eficientemente en esta capital sumeria a partir del desarrollo de formas simples de llevar las cuentas.

La Prehistoria acabó cuando apareció la escritura aunque no es posible fechar ese momento con exactitud. Puede asegurarse que ya había aparecido antes del tercer milenio antes de Cristo puesto que la Arqueología ha descubierto escritos de ese periodo.

¿Dónde y cuando apareció la escritura?

La belleza de líneas y la riqueza de ideas de la Paleta de Narmer, que data del año 3.100 a. C., suele considerarse una prueba de que los egipcios del cuarto milenio dominaban ya la escritura jeroglífica.

El equipo arqueológico de Günther Dreyer descubrió en Egipto fichas talladas en huesos con dibujos de trazos simples. Con la prueba del radiocarbono se fecharon en el año 3.250 a. C., por lo menos doscientos años más antiguas que la Paleta de Narmer. Dedujeron también que los dibujitos eran en realidad una forma de escritura simbólica, es decir, el dibujo de un pájaro venía a significar una idea o concepto distinto a lo que su apariencia representaba. De acuerdo con Dreyer, estas fichas con jeroglíficos servían para clasificar los impuestos de las distintas regiones sometidas por el primer faraón, conocido en la historia como el rey Escorpión. Algunos de estos huesecillos tienen taladrados pequeños orificios como para fijarse en los recipientes o materiales recaudados.

El descubrimiento de Dreyer parece reforzar la idea de que la escritura no surgió en primer lugar en Mesopotamia sino en Egipto, aunque es bastante probable que apareciese de manera independiente en las dos zonas y al mismo tiempo, con una mínima diferencia.

Para establecer el lugar y el momento en que surgió la escritura debe tenerse en cuenta que su aparición no debió de ser espontánea, de un momento a otro. Sin quitar mérito a quienes desarrollasen de manera estructurada la primera escritura, no puede pensarse que fuese la creación exclusiva de un genio de la época. Se han encontrado muchas manifestaciones pictóricas fechadas a lo largo de todo el periodo Neolítico que son representaciones logográficas, es decir, símbolos que representan palabras o conceptos y que los historiadores consideran como una forma de protoescritura.

Un invento con muchas posibilidades

Era pura artesanía confeccionar los primeros libros. Como soporte se utilizaban tablillas de arcilla que se arañaban con un palito en forma de cuña para escribir los símbolos (de ahí el nombre de escritura cuneiforme). Después debían cocerse o dejarse secar al sol para asegurar una mínima durabilidad.

Los escribas egipcios y mesopotámicos se hacen imprescindibles para el ejercicio del poder y van transmitiendo el significado de los símbolos de generación en generación. Muchos de ellos no se limitan a utilizar los símbolos escritos para transmitir cuentas y se preocupan por mejorar el juego de la representación simbólica. Comprenden que es un invento productivo, un descubrimiento para el progreso y la posteridad. Poco a poco alcanzan un gran desarrollo en literatura y matemáticas; aparece la poesía, la geometría, la astronomía. El conocimiento se hace imperecedero; ciencia y tecnología comienzan sus primeros pasos. Una de las tablillas fechadas en el tercer milenio encontradas en las excavaciones de la ciudad de Nippur transmite las prescripciones de un médico. No hay en ese texto cuneiforme ninguna referencia a la magia o a la religión.