La amnesia, por lo general, consiste en la pérdida o disminución de memoria. Hay diferentes causas para llegar a este punto, así como también distintos grados de amnesia.

Cuando la amnesia está asociada a cortos espacios de tiempo, recordando sucesos anteriores y posteriores, se habla de amnesia lacunar. Cuando la amnesia radica en la dificultad para recordar los hechos recientes, entonces hay que hablar de amnesia de fijación, mientras que, al contrario, cuando se recuerda lo acontecido hace poco tiempo pero no se pueden evocar los hechos anteriores, se denomina amnesia de evocación. Estos dos últimos tipos de amnesia se pueden padecer de forma simultánea, aunque no necesariamente.

Causas de la amnesia: enfermedades, lesiones o hechos traumáticos

Los factores desencadenantes de la amnesia se dividen en funcionales y orgánicos. Por orgánicos se entienden los accidentes, lesiones o enfermedades, mientras que los funcionales se refieren al psiquismo del individuo y suelen actuar como un mecanismo de defensa ante acontecimientos que sobrepasan la capacidad de una persona para afrontarlos.

La amnesia puede estar causada por ciertos tipos de lesiones, como tumores localizados en algunos de los lóbulos del cerebro. También los traumatismos craneales son susceptibles de provocar un tipo de amnesia conocida como retrógrada, que suele ser recuperable y que se caracteriza por no recordar hechos anteriores a la lesión, al contrario que la amnesia anterógrada, que consiste en la incapacidad de almacenar recuerdos nuevos.

Algunas enfermedades con daños neuronales, como pueden ser el Alzheimer, Hungtinton o Parkinson, llevan asociada la pérdida de memoria. Graves intoxicaciones por fármacos o drogas pueden igualmente ocasionar notables pérdidas de memoria. El alcohol –Síndrome Korsakoff– es otra causa que incide seriamente en la memoria.

Ciertos hechos traumáticos de gravedad, sobre todo en la infancia, son capaces de generar, a modo de autodefensa, el olvido de acontecimientos concretos o incluso de largos periodos de tiempo en los que tuvo lugar el hecho traumático.

Trastornos de la memoria infrecuentes

No todos los trastornos de la memoria implican una pérdida de la misma. Un claro ejemplo en este sentido, aunque poco frecuente, es la hiperamnesia, un tipo de trastorno que consiste en una extrema facilidad para recordar todo tipo de acontecimientos pasados. Estos casos suelen estar relacionados con las depresiones maniático-depresivas.

Otra curiosidad relacionada con la memoria es la paramnesia; es decir, recordar algo que en realidad nunca se ha visto o, en sentido contrario, tener la sensación de no haber visto nunca algo que, de hecho, es perfectamente conocido.

Una última curiosidad es lo que Joseph Redden, de la Universidad de Minnesota, ha dado en llamar amnesia de saciedad. Según Redden: “la gente olvida la abundancia de experiencias diferentes que ha tenido y tiende a centrarse solo en la repetición”.

Tratamiento de la amnesia

El tratamiento para la amnesia tiene que ver con la causa que lo haya originado así como con la extensión del daño cerebral. Lo habitual, en los casos de amnesia aguda, la mejora suele aparecer en pocos días. En otros casos más complejos se requiere la presencia de un neurólogo más el especialista que trate el origen de la amnesia. No son nada frecuentes los casos de amnesia total e irrecuperable. Por lo general se va recuperando con el tiempo. El campo de la medicina tampoco puede aportar fármacos específicos para tratar esta patología, más allá de terapias ocupacionales y psicológicas que puedan ayudar a una recuperación más o menos progresiva de la memoria.

Abuso sexual infantil

La amnesia es una de las secuelas que guarda más relación con el abuso sexual infantil. Aun así no puede hablarse de un tipo de amnesia aplicable a todos y cada uno de los que han sufrido esta lacra social. Freud, al que podría considerarse como un pionero en cuanto a tratar los abusos sexuales en la infancia, hablaba de represión sexual cuando se refería a los casos de amnesia infantil. Incluso desarrolló la teoría de la seducción que más adelante desecharía. Mucho se ha polemizado al respecto, lo que no es de extrañar cuando hoy en día, el abuso sexual sigue siendo un tabú.

En algunos casos la amnesia “borra” de la memoria los abusos sexuales padecidos en la infancia, aunque no suele ser lo más habitual, ni tampoco implica que las secuelas desaparezcan. Estos casos acostumbran a darse cuando los abusos se cometieron a edades muy tempranas.

Mucho más común es el tipo de amnesia selectiva, que bien puede asociarse al recuerdo de los abusos principalmente y, en menor medida, recordar el resto de la infancia, o lo contrario; recordar bien la infancia, pero muy difusamente los abusos sexuales sufridos.

El tipo de amnesia más frecuente, en cualquier caso, es aquella que podríamos denominar autoinducida. Aquí se tiene –o mejor dicho se sufre– una plena consciencia respecto a lo sucedido, pero sin traerlo jamás al pensamiento. No existe el pensamiento consciente: “fui abusado en mi infancia”. Aunque se sabe con absoluta certeza lo que ocurrió, el hecho permanece en una especie de “caja negra” que si no ocurre alguna circunstancia excepcional, probablemente nunca se abra. En este sentido Freud tenía razón; existe una represión que, en la infancia, actúa como defensa para sobrevivir. Y sigue actuando en la etapa adulta, aunque sus consecuencias resultan mucho más negativas.

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