El amor es un sentimiento relacionado con el apego que se puede tener con una persona. De igual manera que encontramos diferentes personas, hallamos distintos tipos de amor.

Podemos tener apego o afinidad con los amigos, aunque estos sean del mismo sexo. El especial cariño que se siente por los amigos nos traslada a una relación estrecha que une unos lazos de confianza, compenetración e incluso vulnerabilidad.

A lo largo de la vida se tendrá la oportunidad de conocer gente, alguna de ella pasará a engrosar esa pequeña lista de amigos y otros, en cambio, pasarán sin pena ni gloria. Pero todos dejarán recuerdos y experiencias que se pueden trasladar a la vida diaria de cada uno. De cada uno depende la manera de utilizarlas y ponerlas en práctica.

La vida en sí es un cúmulo de experiencias que hacen que las personas maduren y crezcan con objetividad, en cambio hay otras que tienen miedo a enfrentarse a ese mundo que se está abriendo, dejando que la sensación de miedo nos haga fracasar constantemente. Son personas solitarias, que apenas tienen la necesidad de estar con gente, apenas conocen personas nuevas que pueden entrar en su círculo y se encerrarán en su propio mundo, dejando pasar la oportunidad de tener esa experiencia y enriquecerse como persona.

La balanza de la vida

Los seres humanos funcionan por impulsos, de igual manera se puede estar alegre como sentirse embargado por una profunda tristeza. Esos impulsos son psicológicos pero qué estimulan nuestra área física. Si una persona expresa alegría se sentirá bien consigo mísmo, además de estimular las hormonas liberándolas y sintiendo una sensación de bienestar. Es como si se tomara un frasco entero de calmantes.

Por el contrario, si la tristeza está presente en la vida cotidiana, entraremos en una espiral de desilusión y desapego a la vida, a nosotros mismos y a lo que nos rodea.

Por eso es importante que la vida sea como una balanza y que sé pueda estar equilibrada. Ese equilibrio viene dado por lo que se encuentra fuera de las paredes, en la cual vivimos. Como seres humanos, necesitamos esa parte de sentimientos, sean buenos o malos. Una persona puede pasar sin tener amigos, pero no de lo que nos aportarán en nuestra vida. En alguna etapa de la vida se tiene la necesidad de compartir experiencias, con alguien. Una persona que nos pueda entender y comprender. E incluso aportar pequeños consejos ante cualquier problema.

Muchos autores han escrito sobre la relación de amistad, han creado frases ambiguas o significados que pueden expresar en pequeñas frases el significado de esa palabra.

Pero lo más importante no es el significado que se nos da sino lo que representa para cada uno.

  • Un amigo andará junto a ti. Ni por delante ni por detrás.
  • Un amigo es aquel que mirando a los ojos sabrá cómo te encuentras.
  • Un amigo es aquel que aun estando solo, su presencia te animará a seguir.
  • Un amigo es una persona que con el paso de los años no caduca sino que es como el mejor vino, un gran reserva.

Conclusión

La vida está llena de altibajos, se puede subir uno mismo al carro de la vida solo, pero es mucho más placentero el no hacerlo solo. El viaje acompañado puede requerir esfuerzos por ambas partes pero siempre al final se encuentra un punto en común. Un lazo invisible que se irá reforzando con los años. Podemos bajarnos en la próxima estación y agregar nuevos pasajeros, y con ello nuevas maneras de poder expresarnos ante la vida y sus baches. Se pueden compartir tristezas pero también sonrisas. Las sonrisas al fin y al cabo son igual de contagiosas.