El tsunami y terremoto de Japón del pasado 11 de marzo de 2011 fue probablemente el más monitorizado en la historia. Los resultados de las investigaciones que se están realizando se van conociendo poco a poco. Uno de los últimos estudios en ver la luz trata sobre la relación entre los tsunamis y las capas altas de la atmósfera.

Detectan la llegada del tsunami de Japón en la alta atmósfera

Un equipo de la Universidad de Illinois detectó mediante un sistema de cámaras una señal en la alta atmósfera que estaba relacionada con el tsunami originado en Japón varias horas antes. La primera señal registrada se detectó desde la isla de Maui, en Hawaii, una hora antes de que el tsunami llegara a estas islas del océano Pacífico.

La capa en la que se han detectado las señales ha sido una capa Airglow situada a unos 250 kilómetros de altura sobre el nivel del mar. Estas capas se caracterizan por la luminiscencia que se produce en ellas como consecuencia de las transformaciones de iones y átomos que ocurren a estas altitudes. Estas luminiscencias no tienen que ver con las que se producen en la alta atmósfera como consecuencia de las tormentas.

Los tsunamis alertan de su llegada en la alta atmósfera

Las luminiscencias nocturnas fueron detectadas en Hawaii gracias a las excepcionales condiciones que hubo durante la noche que el tsunami originado en Japón llegó a estas costas. Sin Luna y sin nubes se consiguió el primer registro, con un sistema de cámaras, de estas señales ligadas a un tsunami.

El tsunami habría inducido a la atmósfera provocando una onda que llegó hasta estas capas altas. Así, el tsunami, al avanzar por el océano, habría provocado una onda gravitatoria en la atmósfera que se propagó posteriormente en vertical hasta altitudes de 250 kilómetros.

Un tsunami puede provocar ondas de varios kilómetros en la atmósfera

Al menos esa es la teoría que nació en los años setenta y que hasta ahora sólo había podido ser demostrada gracias los datos recogidos mediante señales de radio emitidas desde satélites.

Cabe destacar también que el tsunami en océano abierto sería de varios centímetros, o como máximo de varias decenas de centímetros, pero la propagación en vertical por la atmósfera puede provocar que en la ionosfera estas ondas lleguen a ser de varios kilómetros y puedan ser recogidas más fácilmente por instrumentos en tierra o situados alrededor del planeta.

El descubrimiento puede ayudar a mejorar los sistemas de alerta de tsunamis

Esta es la primera vez que se detectan estas señales mediante el sistema de cámaras usado por los investigadores. Anteriormente se han utilizado sistemas de GPS, pero ofrecen mucha menos información. De hecho se necesitarían 1000 GPS para igualar la información registrada en el estudio.

El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, puede ayudar a desarrollar un sistema de alerta más eficaz para la prevención de tsunamis mejorando las predicciones en la hora de llegada de estos e, incluso, en su altura.