En ocasiones, el amor se torna peligroso para la salud. Las adicciones a personas reflejan una forma de relacionarse basada en la dependencia emocional. Sin embargo, actualmente existen tratamientos y grupos de autoayuda para prevenir y curar esta enfermedad.

La especialista en terapia familiar Robin Norwood, expone en su libro Las mujeres que aman demasiado, que el sexo femenino es más propenso a rendirse ante vínculos nocivos. Sin embargo, en esta publicación de Javier Vergara Editor, no descarta que algunos hombres padezcan esta obsesión.

Amar demasiado es amar con una intensidad desmedida. Se obstaculiza la posibilidad de vivir en paz y con felicidad. Se relegan los propios intereses, deseos y necesidades para someterse a relaciones destructivas donde una de las partes cede, en pos de ayudar a la otra.

Diferencias en la definición de codependencia, adicción a las personas y dependencia emocional

Son tres niveles de un mismo problema, donde el otro tiene poder sobre el adicto. Con algunas diferencias sutiles, se trata de formas patológicas de vincularse, originadas en una baja autoestima y vínculos familiares conflictivos.

La codependencia implica la adicción a otra persona que, por su parte, es dependiente de una sustancia o padece alguna enfermedad de índole física o psicológica. En pocas palabras, se trata de un adicto a otro individuo enfermo.

La dependencia emocional se refiere al vínculo basado en el sometimiento a los deseos y voluntades de la pareja, de manera consciente o inconsciente.

De modo similar, la adicción a las personas se caracteriza por tratarse de una relación anómala, donde el adicto necesita con tanta desesperación la compañía del otro que acepta cualquier cosa con tal de no estar solo.

Síntomas y peligros que enfrentan los adictos a personas

Muchas de las relaciones actuales se asientan en luchas de poder, donde uno cede y el otro tiene el carácter dominante. Por ello, es difícil establecer el límite entre amar demasiado o no.

No obstante, este modo vincular tiende a agravarse con el tiempo. Si no se identifica la adicción a las personas, se corre el riesgo de caer en profundas depresiones con consecuencias fatídicas para la vida de los adictos.

Hay síntomas que se destacan sobre otros y caracterizan a quienes padecen de adicción a las personas.

  • No se recibió el afecto necesario en la familia; entonces, se compensa eligiendo una pareja que parezca necesitada, para brindarle amor.
  • Debido al terrible miedo al abandono, se accede a cualquier cosa con tal de continuar en la relación.
  • Se suele optar por parejas no disponibles emocionalmente para establecer un compromiso, como forma de reafirmar el sufrimiento y el rechazo vividos durante la infancia.
  • Se pretende cambiar, mediante el amor, a la otra persona.
  • Se busca controlar al otro con mecanismos engañosos como el hecho de ofrecerle ayuda incondicional.
  • En general, no se siente atracción por personas atentas y confiables, que demuestran un genuino interés.

El tratamiento de las personas adictas a personas: grupos, centros de autoayuda y psicoterapia

Actualmente, los adictos a las personas disponen de diversos tratamientos para la recuperación.

Siendo el punto de partida para la curación la toma de consciencia del problema y la afección, el siguiente paso es elegir la terapia que brinde la contención psicológica necesaria.

Básicamente, existen dos formas alternativas, no excluyentes entre sí.

  • Centros y grupos de autoayuda: su principio es la terapia grupal y son coordinados por psicólogos profesionales. La ventaja es que posibilitan la interacción con otras personas con las mismas características, contribuyendo a la mejora el sentirse acompañado en el proceso.
  • Psicoterapia tradicional: se trata de un tratamiento individual a cargo de un terapeuta responsable. Lo ventajoso radica en que permite el abordaje de distintas problemáticas al mismo tiempo, llegando a sus orígenes.

El componente peligroso del amor: vencer la adicción a las personas para amar de verdad

La adicción a las relaciones es una forma peligrosa de amar. Atenta contra la autoestima y la salud emocional, mientras interfiere en la vida social de quien la padece, generando vínculos contraproducentes a su alrededor.

Felizmente, se puede recurrir tanto a terapias individuales como grupales para superar la adicción y encontrar el amor verdadero, desde la propia capacidad de amar.

La relación más importante es con uno mismo. Y es allí donde se debe comenzar a cultivar el afecto. A través de una adecuada autovaloración y seguridad propia, se allanará el camino hacia el amor, libre de restricciones y basado en el respeto.