La sabana es una pradera en la que se encuentran árboles esparcidos en forma individual. Esta clase de ecosistema abarca grandes áreas de regiones tropicales y subtropicales de la parte central de Sudamérica, las porciones central y sur de África y partes de Australia. Las estaciones climáticas características de la sabana son, en orden de aparición, fresca y seca, calurosa y seca, y cálida y húmeda. Sus suelos presentan una alta porosidad y como consecuencia experimentan un drenaje de agua rápido y un bajo nivel de nutrientes.

Las sabanas tropicales albergan a herbívoros de gran tamaño, como por ejemplo la jirafa, el antílope, el búfalo y el canguro. Sin embargo, los herbívoros más numerosos son los insectos, especialmente las hormigas y las termitas. Por otra parte, aquellos animales que hacen cuevas, como el ratón, el topo, la ardilla, algunas serpientes, gusanos y artrópodos también son parte de la fauna de la sabana, según explica Neil A. Campbell en Biology.

Clases de vegetación y sus adaptaciones

La vegetación de la sabana está formada por árboles de mediana altura, pastos y arbustos. Los árboles son, por lo general, de menor tamaño que los que se encuentran en zonas más húmedas. Muchos de ellos han desarrollado mecanismos de protección contra los animales que pastan a su alrededor. Un ejemplo de ello lo constituyen algunas especies de Acacia que presentan espinas muy punzantes. Además, este bioma alberga a un número importante de árboles xerofitos. Estas plantas pueden sobrevivir durante períodos de sequía gracias a su morfología y fisiología que las hace resistentes a la pérdida de agua y a su capacidad para potenciar al máximo la incorporación del fluido vital. También se caracterizan por poseer copas aplanadas y raíces profundas. Como estrategia para conservar agua, muchas de las especies de esta zona pierden sus hojas durante la estación seca, ya que de esta forma disminuyen su transpiración, según David Briggs, Peter Smithson, Kenneth Addison y Ken Atkinson en Fundamentals of the Physical Environment.

Las plantas herbáceas de la sabana están representadas por pocas especies. Una de ellas es la hierba de elefante (Pennisetum purpureum), que suele ser muy abundante y su extensión es, en muchas ocasiones, de varios metros de altura. El clima, por lo general, regula la densidad de los árboles en relación con la vegetación herbácea, siendo las plantas de gran altura escasas en los márgenes secos de la sabana. Sin embargo, en más de una ocasión se producen cambios en la vegetación relacionados con la topografía y el drenaje del suelo, sobre todo en las zonas más secas, donde la vegetación está en concordancia con la estación corta de crecimiento y las plantas herbáceas crecen rápidamente cuando son alcanzadas por el agua de lluvia, según los citados autores.

Poblaciones de animales

La cantidad de especies de animales que habitan en la sabana no es muy grande, pero sus poblaciones suelen ser muy numerosas. Sorprendentemente, la competencia interespecífica parece ser escasa y las cadenas alimentarias son cortas. La mayoría de los animales carnívoros se alimentan de herbívoros, como ocurre con los leones que atacan a cebras y antílopes. Pero también hay otros animales carroñeros y descomponedores, entre los que se encuentran mamíferos e insectos que se alimentan de las presas de los leones según explican los autores de Fundamentals of the Physical Environment. Además, según Campbell, los animales de este bioma se ven con mayor claridad durante la época de lluvia. Durante la estación seca, la vegetación representada por pastos de poca altura es escasa y la mayoría de los animales pequeños permanecen aletargados o se alimentan de semillas y partes de plantas muertas. Como consecuencia de esto, los animales más grandes emigran a otras regiones.

Las sabanas africanas están pobladas de gran cantidad de insectos. La estación lluviosa es la época en la cual se los puede ver en gran número, mientras que en la estación seca desaparecen. Algunas mariposas lucen colores diferentes según la estación del año a tal punto que parecen especies completamente diferentes. Por ejemplo, Junonia octavia durante la estación seca es de color rojizo anaranjado, mientras que en la estación húmeda aparece con un color azul brillante y lunares de color rojo escarlata. Las termitas son muy numerosas. En algunos casos construyen montículos de tierra en forma de cúpula y de baja altura mientras que en otros casos dichas estructuras son delgadas y más altas que una persona. También se hacen presentes saltamontes y mantis. Los primeros depositan sus huevos en terrenos arenosos en los cuales el abdomen de la hembra puede penetrar fácilmente el terreno. Los mantis eligen ramas pequeñas o tallos para depositar sus huevos. Las especies más grandes construyen una ooteca para proteger a los huevos. Los machos de algunas vinchucas africanas son, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los insectos, los encargados de cuidar a los huevos. Por último, las hembras de la mayoría de las avispas solitarias no cuidan a sus huevos y crías pero se esfuerzan para darles lo mejor a éstas. Por ejemplo, se ha visto en muchas ocasiones a ejemplares de Pompilidae arrastrar sobre el calor sofocante del suelo a una araña previamente paralizada, comentan Ken y Rod Preston-Mafham en The Natural World of Bugs and Insects.

Suelos de diferentes clases

Los suelos de la sabana están formados por ferralsoles u oxisoles, acrisoles, vertisolesluvisoles. Las condiciones climáticas, geológicas y geomorfológicas determinan su distribución. Las pendientes que suelen tener los terrenos de estos biomas hacen que las erosiones eólicas e hídricas sean importantes, pudiéndose notar secuencias de distintos perfiles de suelo en dichas inclinaciones. Además, según los autores de la citada obra, el ciclo biogeoquímico de estos suelos es rápido debido a la velocidad con la que los microorganismos descomponen los materiales orgánicos que se encuentran en éstos. Por último, el dióxido de silicio aparenta ser muy soluble en este tipo de ambiente, a tal punto que las plantas suelen presentar depósitos de este compuesto en sus hojas, según Fundamentals of the Physical Environment.