¿A quién no le ha pasado en celebraciones, vacaciones o simplemente en un fin de semana abandonar su dieta habitual y hacer concesiones al alcohol o a alimentos grasos poco saludables? Está claro que la mayoría se ha visto en esta situación y tras los irremediables remordimientos se plantea como contrarrestar estos pequeños excesos.

Sin lugar a dudas, en estos casos el apio se convierte en el mejor aliado de nuestros platos.

Las virtudes del apio

El apio es una de las verduras más antiguas que existen. No solo constituye un placer gastronómico como ingrediente principal de diversas recetas de cocina, sino que resulta un remedio natural para prevenir o tratar ciertas dolencias.

  • Elimina toxinas: los aceites que intervienen en el aroma que desprende el apio son también los responsables de su potente acción diurética. Estos componentes dilatan y desinfectan las vías urinarias, lo que acelera la eliminación del agua y de tóxicos a través de la orina. Recomendado en caso de afecciones articulares, reumatismos, cálculos, infecciones urinarias, retención de líquidos, resaca, trastornos en el riñón y la vejiga.
  • Mejora la digestión: el apio ayuda a destruir los hongos y bacterias perjudiciales del estómago. Por esta razón, se aconseja su consumo en digestiones difíciles, hinchazón de vientre y gases.
  • Laxante y ligero: su alto contenido en agua favorece la rehidratación del organismo, lo que unido a su aporte de fibra le otorga propiedades laxantes. Además, al tener apenas calorías (unas 16 calorías por cada 100 gramos), lo hace un alimento muy adecuado en dietas de adelgazamiento.
  • Combate el estrés: la ingesta regular de apio fortalece el sistema nervioso, aliviando el estrés y estimulando las funciones mentales, en concreto la memoria.

Características, localización y recolección del apio

Tarda dos años en crecer. De tallo verde y hueco, alcanza más de medio metro de altura. Las hojas, rodeando al tallo, tienen forma triangular, con múltiples y profundas divisiones. Toda la planta desprende un olor peculiar, agradable para algunos y molesto para otros.

En cuanto a sus principios activos, es un glucósido, la apiína, quien le otorga sus propiedades medicinales, aunque posee, además vitaminas B y C y ácidos grasos. Un derivado de estos, el ácido sedadónico, es el responsable del característico aroma del apio.

En su ámbito natural, reside en lugares húmedos con mucha agua y soporta perfectamente aguas ligeramente alcalinas, por lo que debe buscarse cerca del mar, en las marismas o en zonas pantanosas de las desembocaduras de los ríos. El cultivo de apio requiere clima templado y riego abundante.

Su cosecha tiene lugar al inicio del otoño, momento en el que la planta ha alcanzado su máximo desarrollo y los frutos ya han madurado.

Otras aplicaciones a tener en cuenta de esta verdura

Más allá de su uso en la dieta alimenticia, tanto en ensaladas, sopas o batidos, el apio es muy apreciado por sus aplicaciones externas. No en vano, a lo largo de la historia las ramas del apio han sido utilizadas para variados menesteres, desde ambientador en los templos y palacios griegos hasta amuleto de la suerte.

El caldo del apio resulta muy eficaz para sanar las manos y pies afectados por grietas o sabañones provocados por el frío. También, los enjuagues y gárgaras realizadas con el agua de cocción están indicados para curar las llagas de la boca y la afonía, respectivamente.

De igual manera, el líquido resultante de hervir esta verdura aplicado sobre el cabello actúa como una excelente loción anticaspa.

Quienes realizan un esfuerzo físico importante, tomar apio después de la práctica de deporte ofrece una función similar a la de las bebidas isotónicas. Su riqueza en agua y sales minerales ayuda a compensar la pérdida que se experimenta cuando se ha transpirado mucho.

Depurativo, ligero, regulador, aromático y con infinidad de posibilidades en la cocina son razones más que suficientes para que este sano alimento forme parte de nuestra dieta.