Este año se cumplen 15 años de la muerte de Kurt Donald Cobain. Un 5 de abril de 1994, nos dejó uno de los mayores referentes de la década de los 90. El hombre que, a fuerza de rabia e intensidad en sus letras y en su guitarra, cambió el panorama musical del momento: abatido por el Glam Metal y el Dance Pop, edulcorado por el marketing y la estética de rígidos video clips de los ochenta.

Kurt, fundador de Nirvana, una de las bandas más influyentes de los 90, creadora de lo que ha pasado a la posteridad como el Grunge o Sonido Seattle, fue encontrado muerto en su casa de la localidad de Abeerden (Seattle) por un empleado de una compañía eléctrica. La autopsia determinó suicidio.

Es difícil explicar el panorama musical de las dos últimas décadas sin reseñar la decisiva importancia que tuvo Nirvana a nivel musical y cultural en el Rock de esos años.

La luz a un rock decadente

Kurt bebió de sus influencias: adoraba la intensidad y energía, no exenta de virtuosismo, de grupos como Black Sabbath o Black Flag. El talento compositivo e instrumental del Rock de los 70, cuyo máximo exponente eran Led Zeppelín. La actitud, furia, rebeldía e inquietud intelectual del Punk de finales de los 70, con arcanos como The Clash y Sex Pistols. Su admiración por la fusión del Punk con el recién nacido power-pop de The Pixies. Su idolatría y amor por la melodía de The Beatles.

Alguien muy especial y creativo

Con este maravilloso cocktail, nace un nuevo rock: fresco, furioso y completamente original. Kurt poseía una rabia no contenida para expresar lo que sentía. Una creatividad fuera de lo normal. Pretendía una reafirmación de su intelectualidad e independencia.

Una frase suya definía su valentía y apuesta por la innovación: “prefiero que me odien por lo que soy a que me amen por lo que no soy”.

Nace un nuevo sonido: el Grunge

Nirvana empieza en el año 1988, como otros grupos del entorno de Seattle: Mudhoney, Alice in Chains, Green River, bajo la influencia y diseño creativo del sello Sub Pob: creado a partir de la segunda mitad de la decada por Bruce Pavitt y Jonathan Poneman. En este año comienzan las grabaciones de lo que sería su primer disco con Krist Novoselic y Chad Channing como formación inicial.

En 1989, lanza finalmente su primer largo, "Bleach", con un sonido inspirado en los grupos de metal de los 70, con Ozzy Osbourne a la cabeza. Un disco muy metalico y con claros tintes de Hard Rock, en donde ya se empiezan a vislumbrar los primeros esbozos de los que iba a ser el gran Nirvana.

Sin duda, es el pasaporte para la firma de un gran contrato con Geffen Records y la antesala de la gran bomba: la grabación y publicación de "Nevermind".

El primer single de Never Mind, "Smells Like Teen Spirit", constituye, además de ser una de las mejores canciones de la década de los 90, la categoría de himno generacional por su rabia vital, su frescura y su intensidad instrumental y lírica.

Icono de una generación

Douglas Coupland en su libro la Generación X y esta canción representan los dos símbolos más definitorios de unos jóvenes nacidos en los 70.

La canción alcanza el número uno de las listas de ventas de singles rápidamente y catapulta a Nevermind hasta un estadio difícil de conseguir: ser un disco de culto y conseguir vender hasta doce millones de copias. Las once canciones perfectas del disco dejarían grandes temas para la historia del Rock americano como Drain You, Lounge Act, Come as you are, Lithium o Polly.

A partir de ahí, Nirvana se convertiría en un fenómeno mundial. Llegarían las portadas de los mejores periódicos y revistas del mundo. La presencia en programas emblemáticos de la televisión norteamericana como Saturday Night Live y una gira mundial; primera por EE.UU. y después por Europa.

Espiral de Autodestrucción

También aquí surgen los primeros problemas para Kurt Cobain. Su incapacidad para controlar el fenómeno de masas que se le avecina. Su poca querencia con los rigores de la publicidad, los medios de comunicación y la apretada agenda de su multinacional. Las repercusiones no deseadas de su música, como la violación de una chica por parte de dos jóvenes cantando las letras de Polly.

En esta etapa empieza su inmersión de lleno en el mundo de la droga. Se hace adicto a la heroína para combatir los extraños dolores de estomago crónicos que le empiezan a azotar antes y después de los conciertos, agravados por su escoliosis dorsal y por la ansiedad que le generan las interminables giras en las que se verá metido Nirvana a partir de Nevermind.

Conoce a Courtney Love, la extravagante y narcisista cantante de Hole en un concierto del grupo femenino L7. El flechazo entre ellos es inmediato y pocos meses después, y tras el anuncio del embarazo de ella, se casan en Hawai el 24 de febrero de 1992.

Más tarde, el 18 de agosto de 1992, nacería su única hija Frances Bean Cobain, el segundo nombre proviene de lo que Kurt intuyó que era el feto en su primera ecografía.

El principio del Fin

El 3 de marzo de 1994, en Roma, Kurt amanece en el hotel inconsciente tras una sobredosis por combinación de champaña y flunitrazepam. Es ingresado en el hospital donde permanece cinco días. Cobain sale del hospital y regresa a Seattle. Courtney Love empieza a alertar sobre la tendencia al suicidio que empieza a tener su marido.

A partir de ahí, se desencadenará una espiral con desapariciones, ingresos en clínicas e investigadores privados que desembocará con la aparición de su cadáver inerte en la residencia familiar de Abeerden, el 8 de abril de 1994.

Para la memoria queda la nota que dejó escrita, en donde hay una cita muy explicativa de lo que Cobain sintió en sus últimos días de vida y que es copia literal de la letra de una canción de Neil Young: “es mejor reventar que dejarse consumir”.