Sergio Leonel Agüero del Castillo, conocido como Kun o Kuncito en el fútbol, ya es jugador del equipo inglés Manchester City. Tras pasar el reconocimiento médico, el último acto era rubricar con su firma el contrato que le unirá al club del canario Silva. Con esto parece que se cierra unos de “culebrones” más comentados del verano, junto con el del jugador Cesc y su interés por marcharse al FC Barcelona.

Malestar en el Atlético de Madrid

Desde que el Kun Agüero, antes de marcharse para la Copa América, manifestara su intención de abandonar el club colchonero, se han producido muchas reacciones, especialmente las del consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín que, en privado, ha comentado que "en caso de no fructificara el traspaso estaría dispuesto a incluirle en el equipo filial para que jugara en Segunda B".

También manifestó su descontento el presidente, Enrique Cerezo, por la marcha del argentino, pero sabiendo que muy poco se puede hacer cuando un jugador decide marcharse a otro equipo, solo indicó que “si se va al Real Madrid, será mala suerte”, deseando que se fuera al Sevilla o mejor al Liverpool.

Para el nuevo entrenador, Gregorio Manzano, el Kun Agüero, está definitivamente perdido aunque indica que “tuve la esperanza de que reflexionara sobre su idea de marcharse. Lo que me queda es que podría haber elegido una forma más épica, profesional, humana y cariñosa de marcharse".

La afición resignada pero con su equipo

Tras el término de la Liga y observar la lista de jugadores que abandonaban el club, fueron muchos los aficionados que manifestaron su deseo de darse de baja como socios. Deseaban la marcha de Gil Marín y de Enrique Cerezo al entender que lo único que les interesaba era hacer caja con el equipo. Al final, la afición más “sufridora” y fiel a su equipo de España ha retirado más del 90 por ciento de los abonos, confirmando su apoyo incondicional al club.

El Kun Agüero no se va a un equipo “grande” de Europa

El malestar y el dolor que sintieron la mayoría de los aficionados del club al escuchar las palabras del Kun Agüero, manifestando su deseo de marcharse del Atlético de Madrid para fichar por un equipo grande, fue muy fuerte. Al momento la admiración, el respeto y la valoración de sus características como jugador, desaparecieron y se pasó al odio más radical. Similar al sufrido por Fernando Torres por los seguidores del Liverpool que, en un acto público, no dudaron en quemar su camiseta. Kun Agüero no ha captado, en los años que ha estado en el club, lo que es ser socio o simpatizante del Atleti.

Hoy, cuando desde todos los frentes -club, prensa, radios y televisiones- ya se daba por hecho el fichaje del Kun Agüero por el Manchester City, la afición rojiblanca no esconde su satisfacción, ya que el club inglés no solo no es un grande de Europa, sino que tampoco supera el historial del Atlético de Madrid..

¿Este era el equipo grande que quería Kun Agüero?

El golpe moral que ha sufrido el jugador argentino es de los que dejan huella, al ver cómo mientras pasaban los días, ningún equipo se interesaba por él, especialmente el Real Madrid, equipo al que, según todos los indicios, el jugador deseaba ir por encima de cualquier otro. Pero Florentino Pérez, presidente del equipo blanco, no ha querido envenenar las buenas relaciones que parece ser que existen con el Atlético de Madrid y, únicamente en una jugada a tres bandas Atlético, Manchester y Real Madrid podrían cumplirse los deseos del Kun Agüero. Cosas más inverosímiles se han visto en el fútbol.

Su suegro, Diego Armando Maradona, nuevo entrenador del equipo de Qatar Al Wasi, también apostaba por el equipo blanco indicando que “Sergio seguirá en Madrid, en el Atleti o donde sea. Que sigan queriendo al Kun como siempre. A España le tenemos que estar agradecidos la familia Maradona para toda la vida”. Si de verdad Sergio se quedaba en la capital de España, jugando en el Atleti o donde sea. Ese “donde sea”, estaba claro que no podía ser otro que el Real Madrid.

Los acontecimientos vividos tanto por Agüero como Cesc para cambiar de equipo frenarán los deseos de otros jugadores de lanzarse a la misma aventura. Y los clubes seguirán fichando por largos periodos de años a los jugadores que demuestren buenas cualidades desde jóvenes, y les seguirán colocando grandes cantidades para poder rescindir sus contratos. Y el club que quiera llevárselos... ¡que pague!