
- Saab 9-3 Aero - Edmunds.com
Saab, la compañía sueca fabricante de aviones que se bajó a la tierra para convertirse en una gran compañía automovilística, ha sufrido el azote de la crisis económica y del sector. Tan duro ha sido, que Saab ha estado a punto de desaparecer. Pero su compra por parte del fabricante de super coches Koenigsegg, también sueco, le asegura el futuro; al menos el más inmediato.
El pasado 20 de febrero, Saab se declaró en suspensión de pagos. La compañía no ha acelerado lo suficiente en la adaptación a las nuevas exigencias de los consumidores, lo que unido a la grave crisis que sufre el sector, más profunda de lo que experimenta el conjunto de la economía, le ha llevado al borde del cierre. En 2008, las ventas de Saab han caído un 25,5 por ciento hasta las 93.338 unidades. Las perspectivas para 2009 no son mejores. Hace años que Saab es incapaz de reportar beneficios a su dueño, General Motors.
Desconocida en mercados emergentes
Se refugió en el paraguas de GM, y ha sufrido los males que le llevaron al grupo estadounidense a la bancarrota: ha descuidado los gustos del cliente y ha cedido la carrera tecnológica a otros. Saab, por ejemplo, no ha entrado en el mercado de los SUV, que ha crecido mucho en los últimos años, y es desconocida en mercados emergentes, como India o China.
El gigante americano, además, está en pleno proceso de reestructuración, que pasa precisamente por adelgazar, quitarse de encima las divisiones menos rentables y quedarse con la joya de la república, ya que no de la corona. Esto incluye a GMC, Buick, Chevrolet y Cadillac, pero no sus marcas en el continente, incluidas Opel y Saab.
El acuerdo
No se sabe aún cuánto se ha comprometido a pagar Koenigsegg por Saab. Sí se sabe que el acuerdo incluye una línea de financiación de 600 millones de dólares (435 millones de euros al cambio actual) otorgada por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), y que la operación tiene el aval del Gobierno sueco.
Koenigsegg adquiere el 66 por ciento de Saab, del cual un 23,4 por ciento pertenecerá a la compañía de coches y el 42,6 restante a la empresa de comercio exterior en manos de Christian von Koenigsegg. Eker Group, empresa noruega que posee el 49 por ciento de Koenigsegg, compra otro 11,8 por ciento, y el 22,2 restante pasa a manos del empresario de San Diego Mark Bishop.
General Motors sale de la compañía, pero no del todo. Porque hay varios modelos en marcha que tienen la estructura y la tecnología del fabricante americano, y ese acuerdo seguirá manteniéndose por un tiempo, hasta que los modelos en marcha cierren su ciclo vital y los que vengan, nacidos en la nueva Saab, se desarrollen con tecnología propia. Por ejemplo, el 9-5, la estrella de Saab, parte de la plataforma del Opel/Vauxhall Insignia.
Historia de Saab
En 1937, en la localidad de Trollhattan, del suroeste de Suecia, nace SAAB, acrónimo de Svenka Aeroplan Aktiebolaget. Fabricaba aviones tanto civiles como militares, y sigue haciéndolo. En 1946 diversifica su actividad con la fabricación de coches. En 1969 se fusiona con Scania y forman, juntas, Saab Scania AB. En 1990 la división de coches se convierte en una compañía independiente, cuyo capital se reparte, al 50 por ciento, entre Investor AB y General Motors. Una década más tarde, en 2000, General Motors compra el resto del capital que no poseía.
La empresa ha ido diversificando su actividad, y ofrece soluciones de seguridad y servicios y productos (como sistemas de camuflaje, misiles, sistemas de radar, sistemas de detección de minas en el mar y otros).
Koenigsegg
Christian von Koenigsegg fundó su compañía en 1994. Fabrica coches que cuestan un millón de dólares, que tardan 2,9 segundos en alcanzar los 100 kilómetros por hora, y que tienen una velocidad punta de 250 millas por hora (400 kilómetros por hora). Tienen un staff de 45 personas y fabrican una veintena de coches al año. El pasado año obtuvo un beneficio de 13,8 millones de dólares.
Con todo, Saab ha dicho que necesita elevar sus ventas a 130.000 unidades al año para salir de los números rojos. E incluso esa cantidad podría ser insuficiente. ¿Puede ayudarle una empresa que sólo vende 20 cada año? Ya lo ha hecho, pero probablemente Saab necesite una alianza con algún otro gran fabricante, en línea con la tendencia del mercado. Pensemos en Peugeot, que desarrolla motores diésel con Ford, SUV con Mitsubishi y furgonetas con Fiat. De hecho, si el problema de la antigua matriz, GM, es que era demasiado grande, el de Saab es que resulta demasiado pequeña para el lugar que debe ocupar en el mercado.
Este es sólo el inicio de una nueva Saab.
