La población de Kiruna (22.000 habitantes), Suecia, se encuentra a 150 km al norte del Círculo Polar Ártico y es sede de uno de los yacimientos de hierro más grandes del mundo, cuya explotación comenzó a principios del 1800.

Lkab: la empresa minera propietaria de los yacimientos de hierro de Kiruna

El problema de Kiruna, para algunos una bendición, se llama China. Con la explosión industrial del gigante asiático, en la búsqueda permanente de materias primas para alimentar sus altos hornos, Kiruna, con el inicio del nuevo milenio ha tenido un renacer, después de decenios de lento e inexorable declino, siguiendo la suerte de muchas ciudades mineras que, con el fin de la actividad de extracción, se convirtieron poco a poco en ciudades fantasmas devoradas por el óxido y el olvido.

Para Kiruna este destino ha cambiado: la Luossavaara-Kiirunavaara (Lkab), sociedad estatal propietaria de la minería, en el año 2004 comenzó a sondear a las autoridades municipales, pensando ya en el proyecto de cambiar la ciudad de lugar. La empresa minera se haría cargo de todos los gastos, como exigen las leyes suecas.

Qué dicen los habitantes de Kiruna

“Sabíamos que no teníamos opción”, dijo al periódico Wall Street, el asesor de Urbanismo y Medio Ambiente de Kiruna, Ann Catrin Fredriksson. "Nuestra ciudad está muy ligada a la Lkab y no ha habido oposición. Hemos trabajado juntos para encontrar la mejor solución, la compañía aceptó reconstruir una docena de edificios históricos”. La sociedad minera invirtió 325 millones de euros en comprar terrenos, demoler y construir edificios y trasladar a las personas con sus bienes.

El programa de “mudanza” será gradual, siguiendo el avance de la minera. En los próximos 20 años se transferirán 3.000 personas; “para completar la obra se necesitarán, tal vez, cien años”, explica Johanna Fogman, portavoz de la Lkab. En tanto, Patrick Stalnache, trabajador minero, junto a otras 30 familias, ya debió trasladarse desde el centro de la ciudad a la periferia: “Sin la empresa minera, antes o después, Kiruna hubiera muerto”, admitió.

La migración de los renos interrumpida por las vías férreas

La demolición de los edificios históricos, de algunas casas y la construcción de nuevos barrios, iniciará el año próximo. Por el momento, el mayor problema son los renos. Las vías del ferrocarril que transporta el mineral ya han sido cambiadas de lugar, dividiendo en dos los senderos que los renos recorren desde tiempos inmemoriales en sus ciclos migratorios. Los animales, en primavera se trasladan a las pasturas de las colinas y con la caída de las primeras nieves, regresan a la montaña con los criadores que les proporcionan el forraje.

La Lkab, junto a la Municipalidad y el Ministerio de Transporte, en octubre pasado construyeron un puente recubierto de tierra y pasto para permitir a los renos atravesar las vías. Pero el invierno pasado se anticipó (las temperaturas descienden hasta -40 grados), el terreno se heló y los renos no pudieron pasar. Los sami tuvieron que ir a las colinas con camiones y furgones para salvar a sus renos del invierno ártico.

Los sami y sus renos

Los sami habitan en el norte de la península escandinava y son el grupo más pequeño de indígenas del mundo. Originariamente fueron cazadores y pescadores y a partir del siglo XVII se convirtieron en cuidadores de los rebaños de renos. La mayoría de los sami ha dejado de ser nómade y se ha adaptado a la sociedad moderna sueca, aunque mantiene parte de su cultura tradicional, como la lengua, las artesanías y la música popular.

Aparte de los renos, el debate ahora se centra en la construcción de la iglesia luterana (1912), realizada íntegramente en madera, votada en el 2001 como el edificio más popular de Suecia. El Municipio ha indicado un terreno cercano al aeropuerto, pero no todos están de acuerdo. En cambio, se llegó a una decisión definitiva: Kiruna estará en el valle del este, cerca de Tuolluvaara, donde el terreno ofrece mejores condiciones.