¿Hasta qué punto el trabajo de un director puede definirse como un vehículo estético carente de fondo?¿Se trata de una forma de provocar a la audiencia con la máxima de lograr obtener publicidad gracias al escándalo de su obra? Por el contrario, ¿Estamos ante una visión particular y respetable de un ‘artista’ sobre las bajezas humanas propias de un contexto decadente?.

El cine según Larry Clark

Como en cualquier estilo pictórico o corriente artística que se precie, ya que el propio arte en sí no responde a unos parámetros de objetividad y sí a unos criterios de comercialidad, se puede decir que lo que Larry Clark pretende vender a todos es una forma de percibir un escenario determinado, elaborando de esta forma un estudio alejado de las pautas marcadas por el cine convencional.

El cineasta nacido en Tulsa cuenta con grandes valedores como Gus Van Sant o Martin Scorsese, y sin embargo no se trata precisamente de un jovencito. Rondando los 70, ha centrado su filmografía en el cine pandillero, evidenciando su interés por los temas más habituales en la pubescencia urbanita perteneciente a la clase media-baja estadounidense: Sexo casual, drogas, violencia, delincuencia,…. el bueno de Larry pretende sobrepasar los límites de lo íntimo, adentrándose en caminos insospechados e inesperados por el espectador, pudiendo llegar (o no) a herir su sensibilidad. A fin de cuentas, si alguien quiere incentivar su apetito sexual bien puede optar por consumir Cine X, sin inquietudes manifiestas o apelación alguna a los problemas derivados de la sociedad actual. Para qué engañarse. Este es el principal problema de Ken Park, (2002).

El poder de las imágenes

Se sobreentiende que se trata de una película en la que ciertas actitudes son denunciables y denigrantes, pero ni se hace hincapié en las causas, ni se ahonda en las consecuencias. Bajo un prisma documental, se observa un acopio de imágenes que simplemente apelan a las miserias propias de un grupo marginal, a las perversiones íntimas de sus integrantes y a la sucesión de elementos desgarradores que intentan provocar la incomodidad de quien ha buscado desconectar de su vida cotidiana durante un par de horas. La ausencia manifiesta de unos diálogos elocuentes hacen que las situaciones aparentemente normales rocen el ridículo….el por qué reside en la insistencia en dejar en segundo plano la psicología de los personajes, cediendo el protagonismo a un clima tenso y desasosegante que llega a provocar ardor de estómago a más de uno.

La historia de Ken Park parte de un ligero prólogo en voz en off para explicar el suicidio de un joven skater llamado ….Ken Park. Se trataba de un inadaptado social residente en un discreto barrio de Los Ángeles, y de ahí en adelante Larry Clark nos acerca las vidas de varios de sus colegas, movidos por una serie de aspiraciones, pero incapaces de alcanzar la plena satisfacción: Una chica sometida al yugo de un padre fundamentalista, el chico que desea hacer skate ante la amenazante oposición de un cabeza de familia alcohólico y agresivo, la relación imposible entre un joven y la madre de su novia, y el comportamiento psicótico de un perturbado aficionado al onanismo con asfixiofilia (David Carradine RIP)…sin duda hay caldo de cultivo para cubrir los casi 100 minutos de duración, lo que no deja de ser todo un logro.

La mirada del 'voyeur'

No es el objetivo de este artículo incidir demasiado en los pormenores de la película, pero sí procede indicar que hay un trabajo de fotografía eficiente, como no. El escándalo se sirve en bandeja de plata y los resultados no dejan lugar a la indiferencia: coito explicito entre adolescentes, arropado con planos de todo tipo y desde todos los ángulos, o detalles tan vulgares como una micción son impúdicamente mostrados bajo la atenta mirada de un 'voyeur'.

Larry Clark es un tipo que se maneja bien en el mundo de las instantáneas, terreno del cual dio el salto a la gran pantalla, y junto a Edward Lachman realiza un trabajo correcto en la estética, pero carente de un guión que pueda llevar al interés, por mucho que algunos se empeñen en sacar petróleo de donde no lo hay. Tan sólo permanece esa sensación de alerta en el mismo público a la espera de ver con qué van a sorprenderle sobre la marcha, si bien van a herir su sensibilidad en el siguiente fotograma o tal vez se animen a despertar su morbosa curiosidad. Estas son las herramientas sobre las que gira este producto, rodeado de polémica desde su estreno en EE.UU, para gozo de su creador. Ya se sabe que las críticas negativas y el escándalo no están reñidos con una buena taquilla.