El próximo 16 de diciembre Kazajistán, última república en abandonar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, celebra el vigésimo aniversario de su independencia.

Durante estos veinte años, Nursultán Nazarbáyev ha estado al frente del país y ha ido consolidando un poder cada vez más centralizado y absoluto, con el respaldo de la comunidad internacional que ve en él una garantía de estabilidad en una región tan conflictiva como la de Asia Central.

Kazajistán

Kazajistán es el noveno país más grande del mundo pero sólo cuenta con 15 millones de habitantes. Más del 50% son kazajos, alrededor del 30% rusos y hay importantes minorías de ucranianos, alemanes, uzbekos y tártaros. No existe una religión oficial, aunque hay una clara mayoría de musulmanes suníes.

Por su situación geográfica (vecino de Rusia y China y muy cercano a Turquía, Irak, Irán y Pakistán) y sus riquezas naturales (principalmente petróleo, uranio y gas, aunque también wolframio, oro, cinc, plomo, hierro, cobre, carbón) ha adquirido una gran importancia estratégica y geopolítica.

La concentración del poder en manos de Nursultán Nazarbáyev

Nazarbáyev llegó al poder en 1989, en junio se convirtió en el dirigente supremo de la República Socialista Soviética de Kazajistán. Desde entonces ha ganado un referendo y cuatro elecciones presidenciales de forma arrolladora, aunque ninguna ha sido reconocida como limpia por los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, OSCE. Su peor resultado se produjo en las elecciones de1999 en las que "solamente" consiguió el 81% de los votos.

La nueva Constitución, que fue ratificada en agosto de 1995, otorgó al presidente amplias prerrogativas sobre las demás instituciones del Estado.

En las últimas elecciones presidenciales, celebradas el pasado 3 de abril, Nazarbáyev resultó reelegido para un nuevo mandato de cinco años. Compitió frente a tres candidatos, que no representaban una amenaza real, y obtuvo el 95,5% de los votos.

La oposición carece de fuerza y prácticamente se limita al activismo pro libertades civiles. Los que realmente desafían la posición de Nazarbáyev son reprimidos. Aparte de los habituales encarcelamientos, llaman la atención los asesinatos en extrañas circunstancias de los conocidos opositores Zamanbek Nurkadilov (2005) y Altynbek Sarsenbáyev (2006).

Un ejemplo que refleja el control absoluto que ejerce Nazarbáyev es que actualmente en el parlamento sólo está representado el partido presidencialista Nur Otan, que en las elecciones de 2007 consiguió todos los escaños.

La prosperidad económica y la estabilidad interna, los grandes avales de Nazarbáyev ante sus ciudadanos

Desde la independencia, Nazarbáyev apostó por la liberalización económica, la apertura a la inversión extranjera y la explotación de las grandes riquezas naturales del país. El resultado han sido veinte años de crecimiento económico sostenido y que en la última década la renta per cápita se haya duplicado.

Las importantes inversiones de capital extranjero han sido fundamentales y se han formado empresas conjuntas para desarrollar grandes proyectos en el ámbito de los recursos energéticos.

El bajo consumo interno de petróleo de Kazajistán le ha permitido centrarse en la exportación y en el desarrollo del sector petrolero.

En principio, Kazajistán dependía exclusivamente de los oleoductos rusos para exportar su petróleo, pero hoy en día posee grandes buques petroleros y, desde 2006, hay en funcionamiento un oleoducto que enlaza Kazajistán con la provincia china de Xinjiang. Además, está proyectada una nueva conducción que conectará los puertos kazajos del mar Caspio con el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (Azerbaiyán, Georgia, Turquía).

También ha habido grandes inversiones y, con ello, importantes avances en la exploración, la explotación y el tratamiento industrial del uranio, del que Kazajistán es el cuarto país con más reservas. Además existe el proyecto de construir una central nuclear en la ribera kazaja del mar Caspio.

Por otro lado, la armonía interétnica y la tolerancia religiosa son una realidad en Kazajistán y motivo de satisfacción y tranquilidad para gran parte de la población. La ley prohíbe la formación de partidos religiosos y por criterios étnicos.

Las relaciones internacionales de Kazajistán

Nazarbáyev, a lo largo de todos estos años, ha demostrado una gran habilidad para desenvolverse en las relaciones internacionales.

Su primer gran movimiento para ganarse a la comunidad internacional fue el desmantelamiento del arsenal nuclear heredado de la URSS, la última carga atómica se destruyó en mayo de 1995.

Kazajistán mantiene fuertes vínculos con Rusia pero también tiene buenas relaciones con China, Estados Unidos, Japón, la Unión Europea y Turquía.

La confirmación del respaldo internacional y el mayor éxito de Nazarbáyev ha sido conseguir que Kazajistán ostentase la presidencia de la OSCE durante el año 2010, pese a que ningún proceso electoral bajo su mandato ha obtenido el visto bueno de los observadores de dicha organización.

Queda claro que las grandes potencias valoran por encima de todo la estabilidad que ofrece Nazarbáyev y dejan en segundo plano los graves déficits democráticos y los altos niveles de corrupción del país.

El impredecible futuro de Kazajistán

El gran problema del país es su debilidad institucional, ya que todo el poder y la legitimidad recaen en la figura del presidente.

Por ello, pese a la estabilidad actual, resulta una incógnita predecir lo que ocurrirá en Kazajistán una vez que Nazarbáyev desaparezca de la escena política.