Una parte de la vasta obra filosófica de este filósofo de comienzos de siglo XX ( Viena 1902-Londres 1994) se centra en su teoría del conocimiento y visión pluralista de la realidad. Karl Popper supera de esta forma el monismo y dualismo de muchos de sus antecesores que intentaron reducir la realidad a ya sea a un sustrato exclusivamente físico o a una dualidad materia e intelecto en teorías como la del cuerpo y mente. Muchas teorías filosóficas se han basado en la reducción de toda explicación de la realidad a uno de estos dos estratos, por ejemplo: teorías fisicalistas que reducen los procesos mentales a meras conexiones neuronales o el epifenomenalismo que atribuye existencia a ambos procesos mentales y sus correlatos físicos.

Los tres mundos

Karl Popper hace referencia a tres mundos o sustratos de la realidad y los denomina Mundo 1, Mundo 2 y Mundo 3. Primeramente tenemos el Mundo 1 compuesto de objetos no solo palpables, visibles o materiales sino que en este mundo podemos encontrarnos con realidades como energías, campos magnéticos, etc.

El Mundo 2 estaría compuesto por estados mentales: conscientes o inconscientes (aquellos durante el periodo de sueño). Incluye en estos estados mentales las sensaciones de placer, dolor, pensamientos, percepciones (de formas o movimientos, por ejemplo) y los procesos de razonamiento. El paso del Mundo 2 al Mundo 3 se establece en la objetivación de pensamientos o ideas y la herramienta más clara al servicio de este proceso es el uso del lenguaje (objetivable y a su vez parte del Mundo 1).

En el Mundo 3 nos encontramos con los productos de la mente humana que se reflejarían de forma más compleja en productos de arte, teorías científicas o argumentos y dichos objetos podrían igualmente formar parte del Mundo 1 y Mundo 2. Lo más importante a destacar es su existencia real y la prueba para demostrarlo se basa en el hecho de que dichos objetos pueden producir un efecto causal en el Mundo 1 (físico y palpable) a través de decisiones individuales o colectivas del ser humano capaces de incidir no sólo en el Mundo 2 de percepción y reconocimiento sino en el, que ya nombramos, Mundo 1. Digamos que una escultura en mármol no sólo es un un objeto esculpido y cincelado por su autor o autores, sino el resultado de un proyecto previamente planeado y elaborado por una mente individual o colectiva.

Conocimiento

El conocimiento subjetivo tiene su escenario en el Mundo 2, pero de ahí adquiere la autonomía necesaria para hacerse objetivo, comunicable y transferible a otros conocimientos subjetivos. El conocimiento objetivo del Mundo 3 goza de otra peculiaridad: apertura al criticismo. La veracidad de diversas teorías o hipótesis no las hacen excluyentes del Mundo 3, sino que las hace parte integral ya que el criticismo y comprobación de su falsedad o veracidad son características definitorias de este mundo del conocimiento objetivo y abierto a la crítica o la comprobación. Podemos decir que en el Mundo 2 se encuentran los procesos mentales o asociaciones que nos llevan a las ideas o contenidos del Mundo 3. Los relatos históricos, mitos explicativos, teorías científicas, obras de arte y cualquier otra producción del intelecto y creatividad humana son objetos de este tercer mundo.

Interacciones entre los tres mundos

Como hemos dicho anteriormente, el Mundo 3 existe porque sus objetos pueden interactuar y producir cambios en los objetos del Mundo 1, por lo tanto, las decisiones, proyectos y rectificaciones tomados en el Mundo 3 pueden alterar el mundo físico y el mundo mental de nuestra representación.

Las relaciones entre los tres mundos actúan recíprocamente. Primeramente tenemos el primer mundo sin el cual ninguno de los otros objetos sería posible (el mundo de la materia, neuronas, células y energía). Dicho mundo permite al Mundo 2 existir (la base neurológica de nuestro cerebro) y este último opera sobre el anterior activamente (experimentando, observando…).

Nuestro conocimiento subjetivo elabora, igualmente, contenidos, autónomos y comunicables; se está produciendo una interacción en el Mundo 3. Una vez que dichos conceptos o ideas adquieren autonomía pueden ser rectificados, desarrollados o contrastados. Por último, el Mundo 3 no solo actúa sobre los procesos mentales sino que es capaz de alterar y predecir fenómenos naturales o físicos.

En este entramado de relaciones e interacciones, no hay cabida para un reduccionismo simplista al mundo físico o mental. De todo ello se extrae que el Mundo 3 es el más valioso y productivo ya que gracias a él podemos entre otras cosas hacer filosofía, razonar y sin el cual el diálogo intelectual o, sin ir más lejos, este escrito sería imposible.