La lista de abusos por parte del clero católico no es corta, sin embargo si es en muchos casos desconocida. El caso del Padre Karadima en Chile, es un ejemplo clásico de cómo ha funcionado la conspiración del silencio durante siglos en nuestras sociedades.

El caso Karadima

El padre Karadima es un sacerdote de gran influencia en el mundo católico chileno, no sólo en la Iglesia, sino también en las poderosas familias de derecha en el país. En el año 2010 se entabló una denuncia con varios acusadores en su contra, en la que se manifestaban los abusos de índole sexual que él habría perpetrado en contra de ellos, cabe acotar que esto es civilmente, anteriormente la denuncia se había hecho ya a la Iglesia Católica, que llevaba a cabo una investigación lenta, engorrosa y, sin resultados.

Una vez se realizó la acusación a tribunales, el caso fue desestimado por parte del Juez tras considerar que la falta había prescrito por lo que el caso fue cerrado. Cabe acotar que en ese entre tanto las partes acusadoras, fueron víctima del repudio de su círculo social que les consideraba mentirosos y, traidores a la iglesia, las manifestaciones de apoyo al padre Karadima se expandían en el mundo católico al que una vez más le tocaban a uno de sus mártires considerado un santo.

Investigación del Vaticano

Sin embargo, fue el mismo Vaticano quien dio la primera estocada. Tras la investigación realizada, se estimó que el padre era culpable de dichas acciones y se le castigó removiéndolo de cargos públicos y debiendo llevar ahora una vida, en retiro, de oración y penitencia.

El caso civil tras esta sentencia del vaticano se reabrió, y tras las declaraciones de uno de los querellantes en el caso, en la televisión abierta chilena), se nombró un ministro en visita que se dedicará a realizar una investigación exhaustiva de los antecedentes. Ante la ministro en visita atestiguó quien fuera la primera persona en haber hecho una denuncia eclesiástica, en la década del 80, por abusos realizados por dicho prelado.

La cruda verdad de los casos de abusos de menores en Chile

El hecho de que el sacerdote Karadima ya haya sido sancionado es un avance en materia de justicia, así como lo fue el mea culpa del Vaticano ante el fallecido Marcial Maciel. Sin embargo, tales gestos se ven empañados por una realidad que no es muy difundida. Los casos de sacerdotes conocidos como abusadores, incluyen un componente que aún espera solución, no actuaban solos, muchos de ellos eran inducidos a tales prácticas y ellos mismos y otros, perpetuaban esas prácticas dentro y fuera de las congregaciones.

Esto nos lleva no solo a buscar a encubridores, sino a cómplices, a casos de abusos aún desconocidos que por temor ante la "Santa Iglesia " y la labor de ella, prefieren callar para no manchar a una institución, de la cual algunos miembros aprovechan su autoridad, fama y servicio para delinquir de manera muchas veces impune en contra de la sociedad que inocente en ellos confía.

Tal justicia y verdadera investigación está aún en espera cuando cada una de las denuncias hechas en los distintos casos de abuso, llega a término al castigar y reconocer a un "caso importante" quedando tras bambalinas la verdad, sus cómplices, discípulos, maestros en los asuntos de abusos, que se hacen unos a otros primero victimas y luego trasgresores, siguen silentes tras el velo de la santa castidad religiosa.