Si le preguntásemos a algún contemporáneo, sobre todo a alguien de la cultura occidental, qué es el Kamasutra, seguramente respondería sin pensarlo dos veces que es un libro sobre el sexo y, más específicamente, sobre posturas para realizar el coito.

Esta concepción errónea está muy arraigada en la sociedad actual, sobre todo en las personas de la cultura occidental debido, principalmente, a las innumerables versiones modernizadas que se han publicado de este famoso libro hindú y de los extractos que de este se han hecho centrados solamente o, al menos fundamentalmente, en las posturas que en el se exponen.

Pero, al igual que otros célebres libros de similar naturaleza, como el Ananga Ranga, también hindú, pero mucho más cercano en el tiempo, El Jardín Perfumado, de procedencia árabe y el Libro del Tao, de origen chino, el Kamasutra es un libro que aborda temas mucho más abarcadores que el mero acto sexual.

Mucho más que un libro para enseñar a las parejas a hacer el amor

El Kamasutra fue elaborado por Vatsyayana, un noble hindú que lo escribió con el objetivo de que fuese una especie de libro de texto o guía para la nobleza de su país y en el cual se exponen, además de lo relacionado con los placeres sexuales, los modos de conducirse, las artes y otros elementos que debían conocer y dominar todo individuo culto.

La fecha de su creación no ha sido aún establecida, y se enmarca dentro de un amplio período que va del año 100 al 400 de nuestra era.

Las posturas sexuales

Sin duda lo más divulgado de este texto hindú son las famosas posturas sexuales. Pero incluso estas también han sido en cierta forma tergiversadas por la literatura moderna. No en cuanto a sus posiciones, sino en lo referente a la finalidad de las mismas.

Si se lee el texto original inmediatamente salta a la vista que la mayoría de estas posturas no están creadas por mero capricho, sino que algunas tienen la finalidad de lograr un mayor compenetración emocional entre la pareja a través del intercambio de miradas, la visualización del placer provocado en el otro o sobre uno mismo; otras buscan mayor penetración en el caso de hombres con el pene pequeño o viceversa.

También buscan mayor incidencia sobre determinadas zonas erógenas del cuerpo de la pareja, ya sea en el clítoris, el punto G (aunque, por supuesto, en aquella época estos términos no existían y los conocimientos al respecto eran puramente empíricos).

Otro aspecto muy conocido del libro e igualmente de carácter sexual, es lo referente al sexo oral y otros tipos de estimulaciones que no sean necesariamente coitales, como son el caso del cunnilingus, la fellatio, la estimulación del clítoris, el perineo y otras zonas erógenas de los órganos sexuales.

Besos, caricias, masajes y otros temas menos divulgados

Existen sin embargo disímiles aspectos que aborda el Kamasutra y que no han sido debidamente difundidos en el mundo contemporáneo. Estas omisiones se deben, principalmente, a que son temas menos atrayentes que los anteriores y, por tanto, menos rentables en un mundo signado por el mercado.

Es por ello que algunos tópicos, dentro de estos aspectos poco difundidos, han sido un poco menos ignorados que otros. Por ejemplo, los temas relacionados con las zonas erógenas del cuerpo en general, con los diferentes tipos de besos y caricias o, incluso, lo referente a los masajes han tenido cierto privilegio dentro de estos.

Sin embargo, muchísimos otros han sufrido aún una mayor exclusión. Entre estos temas se encuentran algunos que aún poseen validez práctica en la actualidad como los rituales preliminares en las relaciones eróticas, la preparación del cuerpo, el baño compartido, la utilización de perfumes tanto para el cuerpo como para la habitación (ambientador), así como de aceites y lociones, detalles sobre el decorado del entorno, alimentos afrodisíacos o estimulantes, bebidas, ropa interior y muchos otros.

Claro, en este caso muchos se sorprenderían, al leer el texto original, de algunas de las recetas y recomendaciones que da Vatsyayana al respecto, pero no ha de olvidarse que este libro tiene más de 1.500 años de antigüedad.

Otras cuestiones del libro son aún más extemporáneas, como los consejos sobre la prostitución, las mujeres casadas, las esposas de otros, las relaciones con las doncellas y muchos otros que pretendieron ser, o fueron, una especie de guía de comportamiento social en lo tocante a la sexualidad. No obstante, el mero hecho de que hayan perdido su vigencia no significa que carezcan de valor histórico y literario, por tanto omitirlos deliberadamente sería algo así como dejar de publicar, por ejemplo, El Quijote, porque ya no existen caballeros andantes.

Diferentes concepciones de la sexualidad

La concepción de la vida sexual en la actualidad y la que existía en la India de la época del Kamasutra tiene más puntos en común de lo que muchos imaginan, pero también marcadas diferencias. Para muchos contemporáneos la sexualidad y, más específicamente el sexo, no se limita solo al coito, sino que es un fenómeno que abarca todos los actos cotidianos. Para la India de los primeros siglos de la era moderna, y sobre todo para la nobleza, el sexo era igualmente un fenómeno amplísimo, y era incluso apreciado como un arte.

Vatsyayana consideraba que la vida consistía en tres aspectos fundamentales, el dharma (la adquisición de méritos religiosos), el artha (adquisición de riquezas) y el kama (adquisición de amor y placer sensual). De esta última premisa surgió el Kamasutra.