Posicionado como un autor de indiscutible talento y creador de algunos de los "Best seller" de la actualidad, Haruki Murakami forja historias aparentemente sencillas cuya complejidad interior no se presenta ni en el tono narrativo ni en el grosor de sus páginas sino en la conclusión que deja expectante al lector y lo lleva de la mano a una catarsis personal.

El fenómeno Murakami

Desde la década de los 90, el autor se consagró como uno de los más importantes escritores japoneses, cuya obra entró de lleno en el mercado mundial superando en popularidad incluso a algunos de sus predecesores y contemporáneos, como Yasunari Kawabata, Yukio Mishima y Banana Yoshimoto, por mencionar a algunos.

Títulos como Sputnik, mi amor, Tokio Blues, Crónica del pájaro que da vuelta al mundo y Al sur de la frontera, al oeste del sol son muestra de su obra más reconocida en donde el autor demuestra la elocuencia con la que puede narrar pasajes de tono realista, y sin ninguna dificultad pasar a relatos de fantasía inmersa en la cotidianidad.

Ficción inesperada

Kafka en la orilla se publicó en 2002 y para muchos críticos literarios es una de las novelas mejor logradas del autor por su meticulosidad y grandilocuencia y por la sutil y consistente convergencia del realismo más puro y la intervención de la fantasía como parte del día a día. Además, la novela sugiere constantemente que el mundo en sí no es sino una especie de abstracción particular con significados de la misma naturaleza y múltiples interrogantes en torno a la realidad.

Con una narración de tono realista, y con más de 700 páginas de historia, el lector va dándose cuenta cómo, apenas a la mitad del libro, ya ha apreciado escenarios citadinos y naturales de Japón, ha visto hablar a los gatos y llover sanguijuelas, y ha sido testigo de cómo un par de lúcidos personajes llamados Johnnie Walken y Colonel Sanders hacen su aparición como seres ajenos a este mundo pero totalmente compenetrados en él.

Personajes y roles

Murakami narra simultáneamente dos historias que se unen hacia el final, de manera sutil e inesperada. Contado con orden supremo, los capítulos nones se refieren al joven Kafka Tamura, joven de 15 años que huyó de su casa y termina refugiándose en una biblioteca; los capítulos pares cuentan la historia de Nakata, un sesentón que no sabe leer ni escribir y que es más bien tonto, pero que posee un talento natural para hablar con los gatos.

El joven Tamura viene acompañado de un ser quizá espiritual, quizá reminiscente, al que se refiere como "el joven llamado Cuervo", quien le recuerda constantemente su fortaleza y al mismo tiempo lo incita a enfrentar sus miedos. Tamura busca escapar de la profecía que le dijera su progenitor, quien, como el oráculo de Delfos, dicta el mismo destino que a Edipo: matar a su padre y dormir con su madre. En su huida conocerá a la señora Saeki, quien le enseñará el verdadero amor.

Nakata, por otro lado, es un hombre que perdió la inteligencia en un extraño incidente durante su niñez, del cual jamás se esclarece nada contundente. Su vida la dedicó a tallar muebles y ahora, en su vejez, se mantiene con una pensión de incapacitado y de vez en cuando busca gatos perdidos y los regresa a su dueño. El destino lo lleva a cometer un asesinato, hecho que lo obliga a alejarse de Tokio, con lo que inicia una aventura al lado de un joven camionero de nombre Hoshino.

El mundo y sus percepciones

Murakami regresa a algunos de los temas que ya lo han caracterizado: la soledad, la relación amorosa y sexual de un joven con una mujer madura, la búsqueda constante del ser humano y la nostalgia por la juventud perdida. En Kafka en la orilla, además de buscar temas, el autor se centra en lo simbólico de los elementos que presenta. Así, un tema musical no sólo se relaciona a un evento específico sino a un mundo inexistente, una pintura remite a un recuerdo de una vida pasada, una simple piedra funciona como vehículo de apertura de dos mundos distintos.

La premisa constante, en boca de varios de sus personajes, es que la realidad no tiene que ser totalmente entendida, que no vale la pena pensar en lo indescifrable, que lo que tenemos por cierto puede no ser más que una metáfora y que las alteraciones en las personas y su entorno son posibles e incluso más sencillos de lo que muchos imaginamos.

Los mundos están superpuestos, en la profundidad del bosque, el joven Tamura encuentra a un par de soldados perdidos hace años, quienes lo llevan a un limbo donde el tiempo y los recuerdos no son importantes, un pedazo de mundo al que se puede acceder de vez en cuando y en el que todos los seres se confunden con su entorno. Así, es sencillo entender que en la prosa de Murakami la realidad cotidiana se vea inmersa en hechos sobrenaturales en los que nadie repara totalmente como extraños o diferentes, sino como parte de la misma cotidianidad.

Kafka en la orilla ofrece una lectura sencilla y alucinante, incluso adictiva, con personajes y situaciones que de pronto se convierten en engranes para una inesperada vuelta de tuerca.