Cayo Julio César fue una de las personas que más ha cambiado la Historia. Fue elegido por sus conciudadanos para los más altos cargos de Roma; venció a unos 3 millones de enemigos entre galos, germanos y otros; ganó una guerra civil contra sus opositores políticos; conquistó a todas las mujeres que deseó y sus soldados eran capaces de seguirle al mismo infierno si era necesario.

Ahora bien: ¿Qué carácter hay detrás de estos grandes hechos? ¿Qué había en César que le permitía conseguir cosas que muy pocos lograrían hasta el día de hoy? Sólo si conocemos al hombre conoceremos los porqués, por lo que iremos analizando su personalidad, rasgo por rasgo.

Los hábitos de Julio César

"En una República de borrachos, el mayor peligro está en el único que siempre se mantiene sobrio" - Catón refiriéndose a César.

En efecto, César se abstenía de probar el vino, las grasas y los dulces habitualmente; a excepción de algún que otro banquete.

Además, se estableció un duro régimen de ejercicios que le permitiría, incluso a sus 50 años, dejar atrás a sus legionarios en una marcha.

Estos dos hábitos los adoptó cuando, a los 18 años, se vio perseguido de muerte por motivos políticos y enfermó en su huida por las montañas al estar demasiado acostumbrado a los cuidados maternos. Antes de ello César no sentía ningún interés ni por el ejercicio ni por la vida militar.

César fue un adicto al sexo

Debido a la calumnia sobre su homosexualidad, César se vengó de sus enemigos acostándose con sus esposas y hermanas (Que estaban hartas de sus aburridos maridos) Sin embargo, esto hizo de César a la larga un adicto al sexo, al que no importaba ni la edad ni el estatus de sus acompañantes. Sus tres matrimonios fueron por interés político, aunque a la primera y a la última esposas llegó a amarlas sinceramente (aún siéndolas infiel). Amor y sexo eran para él cosas distintas.

César era lo que hoy llamaríamos un superdotado

Es conocido que era capaz de dictar varias cartas a la vez, que inventó el libro como lo conocemos hoy (sustituyendo al pergamino) y que en su momento escribió una amplísima variedad de ellos (hoy perdidos casi todos) incluyendo uno sobre el juego de dados. Su capacidad para la oratoria, la estrategia y la táctica son sólo algunos ejemplos más.

Confianza en si mismo

Tanto Alejandro Magno como César se consideraban "favoritos de la Diosa fortuna". Su autoconfianza era tal que no dudaba en combatir en primera línea, cruzar el Rubicón cuando esto lo convertía en proscrito, decir a sus secuestradores que el rescate que habían pedido por él era demasiado bajo y que los iba a crucificar, despedir a su escolta días antes de que le asesinaran... Sólo una persona que sabía manejar de esa forma el riesgo en toda faceta de su vida es capaz de alcanzar esas cotas de éxito.

La historia es testigo de la clemencia de César

Sólo un hombre clemente escolta al enemigo vencido hasta su hogar para que otros no lo atacasen. Sólo un hombre así no toma represalias contra sus adversarios y tira al fuego la carta donde aparece el nombre de los conjurados contra él. Sabía que la muerte sólo engendra más muerte, y nunca ejecutó a sus prisioneros de guerra porque los convertiría en mártires.

Liderazgo de Julio César y su trato con los demás

César se preocupaba sinceramente por sus soldados. Siempre les hablaba con claridad, sin ocultarles los problemas; y visitaba a los heridos tras las batallas. Pese a ser, según la religión romana, descendiente de dioses y reyes, siempre abrazó la causa del pueblo. Muchas de sus reformas legales fueron en su beneficio, frente a la élite aristocrática que lo oprimía. Rechazó la corona de rey cuando se la ofrecieron.

Sólo con actos como estos se explica que sus soldados lo siguieran donde fuera y que Italia entera se pasase a su bando en la guerra civil, a medida que él pasaba.

César y la religión

Es muy posible que César fuera un agnóstico convencido. En su juventud se tomaba la religión con la misma despreocupación que lo demás. Aunque en distintos motivos tuvo los cargos religiosos de flamen dialis y pontificex máximus, sólo los aceptó debido a las ventajas políticas o de otro tipo que pudieran proporcionarle.

César era un derrochador de dinero

Así es, era tan manirroto con el dinero como tacaño, por contra, con las vidas de sus hombres. No le importaba endeudarse y despilfarrar fortunas con el fin de ganar elecciones o mejorar su imagen pública. Tuvo problemas con sus prestamistas, que pudieron haberle costado caros. Tuvo la suerte de tener como amigo a Craso, el hombre más rico se Roma, para que respondiera de sus deudas. Los botines de guerra también le sirvieron de financiación.

Julio César era un adelantado a su tiempo en las relaciones con las mujeres

Precisamente una de las claves de su "éxito" con las mujeres es que las trató como realmente merecían; y no como hacían el resto de nobles, teniéndolas por "mujeres florero". Es clave la influencia en su vida de dos inteligentes mujeres: Su madre Aurelia y su tía Julia.

Hasta aquí nuestro conjunto de pinceladas acerca de éste complejo personaje historico. Sin duda una persona que, hiciera lo que hiciera, lo hacía con un claro propósito; y que no se permitía placeres por el mero hecho de tenerlos. Una lección para todos los demás.