La vida en ocasiones es demasiado aburrida. Simple, quizá. Previsible, tal vez. Durante siglos, el ser humano se ha hecho a sí mismo a base de repeticiones, de rutinas que terminaban por crear una serie, un proceso. Pero ahora parece que esa rutina se puede romper, sin más. Aquí, en la red, la persona puede cambiar su rutina real y transformarse en lo que quiera ser. Puede engañar en sus perfiles sociales o, simplemente, disfrutar de una nueva vida on-line en juegos como World of Warcraft.

Un videojuego masivo de rol on-line que, desde hace años, ha atraído a su mundo de fantasía plagado de orcos, elfos, humanos, enanos o simples no muertos a millones de personas dispuestas a dejarse los dineros y el tiempo en la lucha (milenariamente programada) entre los dos bandos mayoritarios: la Horda y la Alianza.

Con esa base, se plantea la historia de un mundo, el de World of Warcraft (o WoW, en su acrónimo más utilizado) que nació allá por 1994 cuando la red sólo era una entelequia universitaria y el mundo de los videojuegos andaba buscando su camino entre el nacimiento de la PlayStation y la malograda Sega Saturn.

Desde entonces, el éxito y la tecnología han ido permitiendo que World of Warcraft se haya convertido en el juego on-line con más suscriptores del mundo (más de 11 millones) que pagan rigurosamente una cuota para poder acceder a un mundo nuevo y, cuanto menos, diferente.

¿Cómo se juega a World of Warcraft?

De primeras, pagando. De segundas, con mucha práctica. Lo primero que debe hacer un novato que decide entrar en el mundo de WoW es, además de descargarlo on-line (o comprarlo físicamente, con caja y todo), pagar una suscripción, ya sea a través de las tarjetas de juego o de tarjeta de crédito. Cuesta, aproximadamente, unos 14 euros.

Una vez que se ha activado la cuenta en la página web del juego, toca crearte a ti mismo. Como Dios, pero con un ratón y sin barro. Hay que elegir raza, sexo y clase, a saber: magos, guerreros, sacerdotes o druidas, entre muchos otros. También está la elección de la apariencia, algo fundamental para muchos jugadores pero que, para otros, es un mero y engorroso trámite que quita tiempo a la verdadera pasión: luchar a diestro y siniestro.

Subir de nivel y conseguir oro en WoW

Describir el mundo de World of Warcraft puede ser complicado. El hecho de que ese mundo esté dividido en dos lo acerca más al mundo real, que también, como quien dice, está dividido en dos. El problema llega cuando aparecen los druidas, los guerreros, los elfos o los renegados. Sin entrar mucho en materia, se podría hablar de una especie de El Señor de los Anillos interactivo y con una trama digna de un culebrón venezolano.

A través de sus distintas extensiones (The Burning Crusade y Wrath of the Lich King) la trama se va complicando pero la esencia sigue siendo la misma. El jugador debe evolucionar, poco a poco, para ir consiguiendo objetivos. Por objetivos, se entiende armas y por armas se entiende lo inimaginable. Desde trucos de magia a auras o hechizos. Las posibilidades, tanto de ataque como de defensa son infinitas, y llevará tiempo y práctica ir mejorando para evitar que, cada poco, te pasen a cuchillo.

El World of Warcraft permite tanto el juego de jugador contra jugador (tú contra otro como tú) como la lucha contra el propio entorno (tú contra los elementos creados por el juego). Las dos posibilidades son buenas y las dos reportan, si sales victorioso, pequeñas cantidades de oro. El oro es, por tanto, indispensable para ir consiguiendo mejoras en el personaje y poder optar a todo lo "asequible" en un mundo que, pese a los bichos grandes, también se basa en el libre mercado. Real como la vida misma.

Comprar oro en World of Warcraft

Ese "libre mercado" ha provocado que en el mundo on-line de WoW sí hay una "demanda" haya una "oferta". Ilegal, pero oferta al fin y al cabo. Muchos jugadores no tienen ni el tiempo ni la paciencia para ir evolucionando poco a poco su personaje. Eso significa muchas horas de misiones, de luchas intestinas y paseos por los mundillos virtuales. No es fácil, por ejemplo, lograr convertirse en un Caballero de la Muerte algo que, aunque sólo sea por el nombre, atrae.

Por eso, son muchas las personas que intentan, de cualquier forma y manera conseguir "oro" y avanzar en el particular mundo WoW. Y, por eso, aparecen los denominados goldfarmers. Se trata de, como su nombre indica, "granjeros de oro". Gente (de países asiáticos preferentemente) que se pasa los días consiguiendo oro (o bien recolectando o bien robando) para luego vendérselo por dinero real a jugadores inexpertos.

Se trata de un negocio que mueve millones de dólares (reales) y que la compañía creadora del juego, Blizzard, lucha por prohibir. Aún así, no es difícil a base de búsquedas en Google, encontrar quien te venda oro por euros. Como en los anuncios de la tele pero on-line.

Del mundo on line de World of Warcraft al cine

La ecuación es muy sencilla: si un juego tiene 11 millones de seguidores en el mundo... ¿Cómo no van a hacer una película? En los tiempos de escasez creativa que corren y con un argumento ya prácticamente creado, se dice que Sam Raimi (director de Spiderman) se encargará de su dirección. El resto, serán efectos especiales y luchas encarnizadas en los dos mundos de WoW: Azeroth y Terrallende. Lo que al menos está claro es que aunque en el juego no haya una división clara entre el bien y el mal (pese a que unos se llamen La Horda y los otros La Alianza) en Hollywood sí que la habrá. La Alianza serán los buenos. Y entonces, entonces sí que comenzarán a fabricar oro.