La tercera temporada de Juego de tronos se consolida como la más auténtica, la más fiel al espíritu de la Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin y la más compleja dramáticamente. Como plato fuerte, el ecuador de esta tercera tanda de episodios explora el equilibrio de poder y la complejidad como personajes de los Lannister y de los Stark. Tywin y sus tres hijos comparten protagonismo con tres de los hijos del desaparecido Ned en un fascinante duelo interpretativo y dramático. Un capítulo inmenso que forma parte del crescendo que supone la serie.

Los Lannister y los Stark

Kissed by Fire (Besados por el fuego) es el título del quinto episodio de la tercera temporada de Juego de tronos. Dirige de nuevo Alex Graves, responsable de And Now, His Watch Is Ended. El guión es de Bryan Cogman, en su único capítulo de la temporada, tras encargarse del cuarto de la primera y del tercero de la segunda. El título es una referencia a cómo los salvajes se refieren a los pelirrojos. Aún siendo Ygritte (Joe Dempsey) el personaje aludido y protagonizando una espléndida secuencia, el foco del episodio no está en ella.

Y es que el capítulo, como lo fue la primera temporada, vuelve a ser un duelo entre los Lannister y los Stark, aunque no es directo porque no llegan a cruzarse en pantalla ninguno de los personajes de estas dos familias. La diferencia está en que la serie ha progresado tanto en su segunda temporada y en la primera mitad de esta tercera que ese duelo va mucho más allá en todos los terrenos. Los personajes han cambiado y están alcanzando los mejores momentos de la narración de George R. R. Martin en Tormenta de espadas.

Jaime, el gran diálogo del episodio

Empieza a ser difícil decantarse por un único momento en cada episodio de la cantidad de instantes memorables que llega a ofrecer cada entrega. Kissed by Fire arranca con, probablemente, la mejor secuencia de lucha que ha ofrecido hasta ahora la serie. Sandor Clegane, el Perro (Rory McCann), se bate en un juicio por combate con Beric Dondarrion (Richard Dormer). La espada de fuego que blande el segundo, incluso con el excesivo movimiento de cámara y el espacio tan cerrado en que acontece la escena, ofrece una espectacularidad que faltó en buena parte de las dos primeras temporadas.

Con la adrenalina disparada por esa escena, el protagonismo pasa al desarrollo de los personajes. Y Jaime Lannister (Nikolaj Coste-Waldau) es, indudablemente, el que más destaca, con un monólogo impresionante el que su arrogancia se disipa en el malestar que le produce que le conozcan como Matarreyes y su relato sobre la muerte a sus manos del Rey Loco, Aerys Targaryen (cuánto habría hecho crecer ese momento un flashback, herramienta que esta serie no contempla), y, no es casualidad en este episodio, su relación con Ned Stark. Es el gran diálogo de esta entrega.

El gusto por el cliffhanger

La tercera temporada sigue con mayor fidelidad aún que las anteriores el gusto por el cliffhanger que George R. R. Martin demuestra desde el arranque de su saga de fantasía. El final de Kissed by Fire vuelve a ser de los grandes, especialmente en el guión porque no termina de estar bien resuelta con el montaje la formidable escena en la que Tywin Lannister (Charles Dance) agrande su figura, incluso por encima del intocable Tyrion (Peter Dinklage), que también deja signos de humanidad en otra escena con Lady Olenna (Diana Rigg), y de Cersei (Lena Headey).

En el lado de los Stark, Arya (Maisie Williams) era quien más difícil lo tenía en esta temporada. Además de que su historia avanza con más lentitud, la edad de la actriz, ya a todas luces superior a la del personaje en las páginas de George R. R. Martin, podía ser un problema demasiado grande. Y no. Su odio por el Perro estalla y su interminable lista de odiados se escucha en este episodio con gran fuerza dramática. Y Robb (Richard Madden) sigue creciendo con mucho acierto. Ésta es su temporada y sus escenas denotan trascendencia.

Ygritte y el sexo

Jon Nieve (Kit Harington) se deja llevar en la escena que da título al capítulo por Ygritte. Y esa escena, junto con parte de la trama de Jaime Lannister, evidencia que Juego de tronos también puede conseguir que las escenas de sexo estén perfectamente integradas en la historia. Walk of Punishment, tercer episodio de esta tercera temporada, dio argumentos a quienes censuraron la gratuidad de esas escenas, pero Kissed by Fire es el contrapeso ideal a esas críticas.

Sexo y violencia están presentes en este episodio. A veces de una forma evidente como el acercamiento entre Ygritte y Jon por lo primero y como el duelo que abre esta entrega por lo segundo, pero incluso en lugares y aspectos menos visibles. El descubrimiento sobre la vida de Stannis Baratheon (Stephen Dillane) impacta a muchos niveles. Y la presencia infantil de este episodio sirve para recuperar con mucho agrado al personaje de Davos (Liam Cunningham). Que la creciente trama de Daenerys acuse en este episodio la sensación de transición de otras entregas da una idea del nivel de ésta.

El ecuador de la tercera temporada

Lo visto hasta ahora en esta tercera temporada, que llega ya a su ecuador, permite ser mucho más entusiasta en el juicio de esta primera mitad y optimistas sin medida ante lo que está por venir. Y es que, hay que recordarlo, Tormenta de espadas es casi unánimemente reconocido como el mejor de los libros de Canción de hielo y fuego. Cada episodio pone los dientes más largos al aficionado y consolida esta serie de la HBO como una de las grandes noticias del género fantástico televisivo de los últimos años.