El tercer número del cómic basado en la novela Juego de tronos, de George R. R. Martin, ofrece dos acontecimientos clave en la narración de este primer capítulo de la saga Canción de hielo y fuego. Por un lado, el destino de Bran al descubrir la relación entre Cersei y Jaime Lannister. Por otro, la boda entre Khal Drogo y Daenerys Targaryen. Sus autores siguen siendo el guionista Daniel Abraham y el dibujante Tommy Patterson.

El secreto de Cersei y Jaime Lannister

La nueva entrega de A Game Of Thrones, serie publicada por Dynamite Entertainment en Estados Unidos y que todavía no tiene edición en España, ofrece dos caras muy diferentes. Su primera parte, como todo el número dos, se desarrolla en Invernalia y conjuga la presentación de personajes (Arya Stark, por encima de todos) con uno de los sucesos clave de la primera novela, lo que le sucede a Bran cuando descubre el secreto de Cersei y Jaime Lannister.

Esta parte de este segundo número deja cierto poso de decepción porque Patterson ofrece en ella el dibujo más flojo de la todavía corta andadura de la serie. Con muy poca personalidad, sin dejar un poso en el lector. Sólo destaca la splash page con la caída de Bran (tras la decepción que supone la omisión por parte del dibujante del rostro de Cersei al ver al chico en la ventana) y el cierre con la mirada de Tyrion, y lo demás se salda con simple corrección y con algún rostro más forzado que nunca en esta colección, incluso sin vida ni demasiada expresividad.

La presentación de Arya y Samsa

Lástima que eso afecte sobre todo a la presentación a Arya y Sansa, aunque no deja de ser reflejo de la relativamente escasa importancia que ambos personajes tienen en las primeras páginas del libro de George R. R. Martin. Aún así, Abraham se toma su tiempo y sus páginas para presentarlas, para dejar bien claras las diferencias entre ambas hermanas y, con notable sutileza, apuntar también algunas pinceladas sobre la personalidad de Jon Nieve.

Como sucede tanto en el libro como en la serie de televisión de la HBO, es en este tramo de la narración cuando Tyrion comienza a demostrar que su personaje es uno de los mejores de esta saga. Sus dos conversaciones, primero con el Perro y Joffrey, y después con sus hermanos Jaime y Cersei, le colocan muy por encima de la inmensa mayoría del reparto de Canción de hielo y fuego (más si tenemos en cuenta que este número se sostiene sin la siempre poderosa presencia de Eddard Stark).

La boda entre Khal Drogo y Daenerys

En la segunda parte de este tercer número, la acción se traslada al mundo de los dothraki para ver la boda entre Khal Drogo y Daenerys. Y este tramo, siendo mucho más breve, supera en calidad a la primera parte. Tanto en el guión (encaja mucho mejor la voz en off de Daenerys que la narración en Invernalia), como en el dibujo. Patterson aquí sí es capaz de nuevo de introducirnos en el universo de los Siete Reinos con su dibujo y con su narración, y brilla especialmente en su retrato de la joven Targaryen.

Desnudos y sexo en ‘Juego de tronos’

En su segundo número, el cómic de Juego de tronos ya había tenido oportunidad de demostrar que los desnudos iban a formar parte de su narración, entonces con una escena íntima de Eddard y Catelyn Stark. En este tercer número se confirma que Dynamite no va a quedarse en los límites más convencionales para el cómic en las escenas de sexo y seducción. Queda por ver si habrá frenos a la hora de mostrar la violencia que contiene la historia ideada por George R. R. Martin.

La portada de Mike S. Miller

En este número ya no hay portada alternativa de Alex Ross, como sí sucedió en los dos primeros de la serie. Mike S. Miller escoge para la cubierta el retrato de la primera noche juntos de Drogo y Danaerys, superando la versión narrada de la escena de Patterson, aunque éste está notable en el uso de los silencios y las miradas, y a pesar de no tener seguramente la libertad de plasmar un desnudo en la portada como sí la tiene el dibujante regular de la serie en las páginas interiores.

Juego de tronos sigue avanzando en su versión de cómic y lo hace con un ritmo pausado. Está siendo una seña de identidad de la serie la calma con la que Abraham se detiene en las escenas y en las conversaciones. Da la sensación de que hay más cuidado en que esté todo representado que en hacer una adaptación arriesgada de la novela de George R. R. Martin. De momento hay muchos detalles positivos en esta versión, pero habrá que ver qué decisiones toman Abraham y Patterson cuando el ritmo de la historia crezca.