Se venía corriendo el rumor durante toda la semana, y finalmente el propio protagonista lo confirmó. Primero lo realizó ante un grupo de hinchas de Estudiantes, que lo aguardaban en el entrenamiento en City Bell, y luego hizo lo propio ante el periodismo. Su último partido será el lunes 31 de octubre, ante Racing Club, en el Estadio Ciudad de La Plata, correspondiente a la decimotercera fecha del Torneo Apertura.

Verón y Estudiantes, sinónimos

Estamos hablando de que Estudiantes de La Plata perderá a uno de los máximos ídolos de su historia. Hijo de Juan Ramón Verón, "La Bruja", símbolo de la época dorada del club en los años 60, Juan Sebastián debutó en primera en el Clausura 1994, y en ese mismo torneo su equipo sufriría el descenso al por entonces denominado Nacional B. Sin embargo, un año mas tarde lograrían la vuelta a primera, y al final de esa temporada, para la 1995-96, pasaría a Boca Juniors.

Diez años tuvieron que pasar para que "La Brujita" vuelva a calzarse la camiseta pincharrata. Fue para el Apertura de 2006, ya transformado en un jugador consagrado, habiendo participado de dos mundiales, y siendo parte de equipos de la élite europea. No obstante, muchos pensaban que volvía para quemar sus últimos cartuchos en el club que lo vio nacer, pero les cerró la boca: consiguió dos campeonatos locales, un subcampeonato, y nada menos que una Copa Libertadores de América. Además fue segundo en el Mundial de Clubes, cayendo en tiempo suplementario ante el Barcelona, quizá el mejor equipo de la historia de este deporte. Todos estos logros lo colocan en el pedestal de los ídolos máximos de la institución, y el símbolo indiscutido del club en los últimos 40 años.

La selección argentina

Arrancó su participación con la camiseta albiceleste en el proceso de clasificación para el Mundial de Francia, en 1998. La selección, en ese entonces dirigida por Daniel Alberto Passarella, consiguió el primer lugar en las eliminatorias. Sin embargo, en Francia recibió su primer golpe duro: la inesperada eliminación ante Holanda, en aquel recordado 1-2 en Marsella, fue un trago difícil de digerir.

Pero el fútbol suele dar revancha, dicen, y cuatro años mas tarde llegó el Mundial de Japón y Corea 2002. La Argentina se clasificó holgadamente en la rueda previa, y era considerada la máxima favorita a levantar el trofeo mas codiciado. Pero sucedió todo lo contrario, ya que el equipo de Marcelo Bielsa quedó eliminado en la primera ronda, tras superar a Nigeria (1-0), caer frente a Inglaterra (0-1), y empatar con Suecia (1-1).

En este último partido se dio un hecho particular: el equipo desesperado por conseguir el triunfo que lo clasificaría a la siguiente ronda, obtuvo una pelota parada que iba a ser ejecutada por Verón, y en la antesala de la ejecución, el mediocampista que en ese momento jugaba para el Manchester United, realizó un gesto con las manos pidiendo calma al banco de suplentes de donde le gritaban para que se apurase. Esa imagen le costó años sin vestir la celeste y blanca, siendo crucificado por la prensa y la opinión pública argentina.

Ni siquiera estuvo en la consideración para Alemania 2006, y, tras la eliminación en esa competencia y la llegada de Alfio Basile como nuevo entrenador, Verón tuvo una nueva chance en el equipo nacional. Participó de la Copa América de Venezuela 2007, donde el equipo mostró un juego vistoso hasta llegar a la final, donde fue apabullado por Brasil (0-3); y más tarde llegaría Diego Armando Maradona como nuevo director técnico, que le daría la posibilidad de formar parte del plantel que fue eliminado en cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Fue convocado en los últimos días por el actual seleccionador Alejandro Sabella para disputar el Superclásico de Las Américas, pero luego fue desafectado del plantel, y tras el anuncio de su retiro, se cerró este capítulo de su enorme trayectoria.

Su paso por Italia

Luego de jugar en Boca en la temporada 1995-96, fue transferido a la Sampdoria, donde se desempeñó durante dos años, para luego pasar al Parma. En el equipo parmesano lograría la Copa Italia y la Copa UEFA en 1999, y en ese mismo año se iría a la Lazio. En el equipo romano se consagró como futbolista: ganó Scudetto, Copa y Supercopa de Italia, y además la Supercopa de Europa, para transformarse en ídolo de dicha institución.

En el 2004 volvería a tierras italianas, esta vez para desembarcar en el Internazionale de Milán, equipo con el que conquistó dos Copa Italia, una Supercopa, y el famoso Scudetto 2005-06 que se le despojó a la Juventus.

Tres años en tierras inglesas

El Manchester United lo fichó por una suma superior a los 40 millones de euros, cifra que demostraba la magnitud de jugador que era por ese entonces. Siendo dirigido por Sir Alex Ferguson fue campeón de la Premier League 2002-03. Luego se mudó a Londres, para jugar en el Chelsea, que fue, quizá el peor momento en su carrera, estando aún abierta la herida del Mundial 2002, y no pudo lograr ningún título.

En definitiva, se retira un símbolo del fútbol argentino en los últimos tiempos. Querido por muchos y odiado por otros, justamente es eso lo que lo hace un inmenso futbolista, ya que son pocos los que logran dividir aguas. Hoy se va un jugador, mañana nace una leyenda.