Calixto Bieito es un director célebre internacionalmente por sus innovaciones. A veces "reescribe" escénicamente clásicos borrando todos los tópicos, pero respetando a rajatabla el texto original (maravillosa Casa de Bernarda Alba de García Lorca); otras veces impone visiones en las que su ego destruye la voz del autor (así fue su insoportable versión de la ópera Woyzeck, de Georg Büchner-Alban Berg; resultó irregular, a ratos bochornosa, La ópera de tres peniques, de Bertolt Brecht-Kurt Weil), así como extraordinario un Macbeth con José María Pou.

Creador insolente e imaginativo como pocos, capaz de lograr que los actores confíen en él ciegamente, su relación artística con Echanove es muy singular. En 2007 hicieron juntos Plataforma, la muy sexual novela de Michel Houellebecq en una versión teatral de poderoso dramatismo en la que fueron capaces de unir la crudeza de imágenes pornográficas filmadas con el desasosiego de las adicciones consumistas y la belleza poética de todo a la vez.

Juan Echanove, un actor en el trapecio emocional

En 2011 se estrenó en el Romea de Bilbao este Desaparecer: antítesis de Plataforma y de todo lo visto en los últimos años. Echanove tiene a sus espaldas una larga trayectoria en cine y televisión y un repertorio de teatro escaso, aunque muy valioso. Sin duda, hace poco teatro pero escoge con mucho cuidado las producciones en las que participa.

Tiene a su favor Inolvidables y complejas creaciones, siempre en el más difícil todavía en cuanto a entrega personal, afectiva, como si procurara trabajar en el teatro dentro de un trapecio emocional sin red: encarnó a Federico García Lorca dando una conferencia magistral: Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre; Sancho Panza de El Quijote de Cervantes-Maurizio Scaparro junto a Josep Maria Flotats; El cerdo, de Raymond Cousse; El verdugo, basada en la película de Luis García Berlanga, y fue un policía desesperado en El Precio, de Arthur Miller, dirigido por Jorge Eines, conmovedor encuentro con otros dos grandes actores: Helio Pedregal y Juan José Otegui.

A Juan José Otegui y Pere Ponce les dirigió en un muy feliz debut como director: una obra intimista del estadounidense Jeff Baron, Visitando al señor Green, en la que un anciano judío cascarrabias y conservador ha de entenderse con un joven ejecutivo homosexual. Una obra desarrollada en nueve escenas, "nueve visitas" de un singular intruso que permitirán un encuentro fraternal donde todo parecía imposible. La mano de Echanove fue sutil, atmosférica y sobre todo muy generosa en la libertad que dio a sus excelentes actores.

Desaparecer entre las perversiones de Edgar Allan Poe

Sobre cuentos de Edgar Allan Poe traducidos por Julio Cortázar, Calixto Bieito ha realizado una dramaturgia que le aleja de todo lo conocido. Si Allan Poe es uno de los escritores estadounidenses más reeditado de todos los tiempos, y el que más versiones cinematográficas y televisivas continúa teniendo, nadie se ha atrevido a llevarlo a escena respetando de este modo su misterio, su desasosiego y su imperecedera riqueza literaria.

Desaparecer es una experiencia sensitiva, única. No se trata de una obra de teatro ni de un recital exactamente y sin embargo por momentos es ambas cosas a la vez. Comienza y termina con niebla teatral, entre uno y otro extremo, durante una hora diez minutos sobrecogedores, un hombre y una mujer entrecruzan sus vivencias de un modo insólito: Maika Makovski toca al piano e interpreta en inglés —con sobretítulos en castellano— doce canciones creadas por ella misma para la ocasión; Echanove habla en castellano, padece las torturas de los personajes, la tremenda letanía de un mundo melancólico y pesadillesco.

Se suceden poemas y canciones que se deslizan hacia El gato negro con el que Echanove estremece interpretando al narrador y al protagonista alcoholizado, víctima de ataques de locura. Un relato característico de la angustiosa genialidad de Poe donde la perversa capacidad humana se une al sentimiento de culpa y la traición definitiva: "No estoy loco, y sé perfectamente que esto no es un sueño. Mañana voy a morir, y quiero de alguna forma aliviar mi alma (...). Desde la infancia sobresalí por mi bondad de carácter. La ternura de mi corazón era tan grande que me convertí en objeto de burla para mis compañeros. (...). Me casé joven y tuve la alegría de que mi mujer compartiera mis preferencias. Teníamos pájaros, peces de colores, un hermoso perro, conejos, un mono pequeño y un gato...".

La desgarradora confesión dará pie a un desarrollo que estremece y sorprende aún hoy, más aún entre la muy elaborada traducción de Julio Cortázar y la versión teatral de Calixto Bieito, quienes ofrecen a Echanove la oportunidad de lograr una de sus más impactantes actuaciones. Pero Desaparecer no acaba allí, hay otros textos y melodías hasta que la bruma del comienzo vuelve a apoderarse del escenario. La rara combinación de sueño y realidad en un contexto de excesos pasionales bañados en alcohol destructivo y poesía liberadora... acaba desapareciendo para encontrar un hueco en el inquieto corazón del espectador.

Desaparecer, de Allan Poe-Calixto Bieito con Juan Echanove y Maika Makovski, en el Teatro La Latina, del 7 al 25 de marzo. Miércoles. jueves y viernes a las 20,30; sábados a las 18,30 y 21; domingos a las 18,30 horas. Excepciones: sábado 17 de marzo a las 20 horas, y domingo 25 de marzo a las 20 horas.