
- No title - Serge Bloch
Se llama Generación Z a la de aquellos jóvenes nacidos entre la última década de los 90 y la primera del 2000. Son los primeros nativos digitales (o casi) y también son los supervivientes de una época consumista y negativa, que desconfía de las instituciones políticas, religiosas y/o educativas pero no se mueve por mejorarlas. Son adolescentes impulsivos, que necesitan todo, y lo necesitan ya. Buscan a través de la pantalla y también eligen este soporte para comunicarse.
¿Leen los jóvenes?
Cuando hablamos del binomio “jóvenes y lectura”, los datos del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de libros en España en 2010 arrojan conclusiones interesantes: “El 57% de la población de España mayor de 14 años lee en su tiempo libre, mientras que el 21,5% afirma leer por motivos de trabajo o estudios. El entretenimiento sigue siendo el principal motivo de lectura de libros (85,2%). El 9,1% de los encuestados lee para mejorar su nivel cultural y un 5,5% por estudio, si bien son los jóvenes de entre 14 y 24 años los que aseguran, en mayor proporción (21%), hacerlo por este motivo.”
Son jóvenes, inconformistas, insatisfechos, silenciosos, consumistas, virtuales,… pero leen. Siguen recurriendo al libro por motivos de estudio o por simple entretenimiento. Encuentran en la lectura un refugio, ya sea para aprender, evadirse, imaginar, descubrir, compartir. Para llegar a este refugio, cualquier persona que esté interesada en promover la lectura entre los jóvenes, tiene la obligación de explorar distintos caminos. Algunos itinerarios como los que se sugieren a continuación:
Redes sociales
El 92 % de los jóvenes usa las redes sociales para charlar con sus amigos prácticamente a diario. Por tanto, son una herramienta excelente para comunicarse con ellos y hacerles llegar todo tipo de contenidos. Tuenti, Facebook y otros nombres que algunos adultos consideran no demasiado recomendables para las adolescentes, pueden convertirse en nuevos canales de difusión para mensajes de todo tipo. Un buen profesional de la lectura no puede no destacar el uso de algunas herramientas sólo por desconocimiento, es más, su deber es estar al tanto y facilitar las vías de enlace con los “futuros” lectores. Desde las redes sociales es posible, por ejemplo, publicar novedades literarias en su muro para que accedan a ellas con más facilidad; también incluir fragmentos de libros que puedan captar su atención e invitarles así a seguir leyendo; o subir ilustraciones originales que puedan compartir en sus redes.
Álbumes ilustrados
Ante la creencia de que los libros ilustrados son sólo para niños pequeños, está el hecho probado de que en el panorama editorial existen numerosos álbumes con ilustración que sólo puede entender un lector de cierta edad. Y es que la imagen puede funcionar como un elemento independiente del texto al que enriquece, facilitando una experiencia lectora doblemente enriquecedora. Sesiones de lectura en voz alta con obras como Selma de Jutta Bauer, Juul de Gregie de Maeyer o La niña desdichada de Edward Gorey, pueden arrojar conclusiones muy interesantes y debates intensos respecto a temas que les interesan a los jóvenes pero de los que no suelen hablar muy a menudo.
Actualidad
Un término a tener muy en cuenta a la hora de trabajar la lectura con los jóvenes es la actualidad. Son herederos de la cultura de lo inmediato y están acostumbrados a consumir al momento, un placer que la cultura de Internet les proporciona con creces. Es por eso que se hace necesario actualizarse constantemente. Ofrecerles lo más nuevo, acercarles los libros que hablen sobre los temas más de moda, ya sean cómics, libros de ficción o informativos. Necesitan aprender a identificar las respuestas a sus necesidades en formato literario. Por ejemplo, un manual de póker para los más aficionados; la obra Baloncesto: claves para mejorar las destrezas técnicas recomendada a todos los que practican este deporte; la edición en curso del libro Guinness de los récords, apta para curiosos; o incluso una historia publicada en un blog que acaba trasladada al libro, como Canciones para Paula.
Generadores de contenido
A la hora de diferenciarse unos de otros los jóvenes optan por las modas, distintos estilos de música y diferentes gustos. Cada uno pertenece a un “grupo” determinado en el que encuentra a una serie de compañeros con los que se identifica. Pero eso no es suficiente, y también necesita compartir sus costumbres y habilidades con el resto. Los jóvenes son grandes generadores de contenido en busca de visibilidad. Crean en la soledad de su cuarto y, desconfiando de sus posibilidades de escritura o de reflexión, esconden sus escritos tras pseudónimos o blogs con títulos raros, sobrenombres que les identifican. Un buen profesional de la lectura tiene que hacerles entender el valor de estos sitios virtuales en los que escriben por puro placer, deben ayudarles a creer en sus posibilidades y proporcionarles visibilidad a sus escritos, ya sea mediante enlaces o propuestas de lectura en voz alta para sus textos preferidos.
Micro abierto
A modo de resumen de todo lo expresado anteriormente, este último apartado propone una actividad en la que los adolescentes pueden encontrar el espacio adecuado para interaccionar con jóvenes como ellos, compartir sus propios textos literarios u otros que les han llegado, enterarse de las novedades de libros más actuales y participar activamente con su presencia o con colaboraciones originales en el evento. Este espacio es el MICRO ABIERTO, un acontecimiento organizado en el que un micro se "abre" para todos los participantes con inquietudes y ganas de expresarlas públicamente. En una sesión de micro abierto tiene cabida la presentación de un blog, la lectura de un poema, la recomendación de novedades literarias, una representación de una obra de teatro, etc. Es el espacio idóneo para llevar la cultura virtual al plano real, facilitando la interacción de los jóvenes y dándole visibilidad a sus creaciones e interpretaciones, para hacerles sentir partícipes de los contenidos que crean y comparten.
A modo de conclusión
En definitiva, los jóvenes, independientemente de la generación a la que pertenezcan, siguen buscando algo a lo que agarrarse, un asidero en el que pueden hacerse visibles, participar activamente en la sociedad en la que se encuentran inmersos y aportar su propia porción de originalidad. Los libros pueden ayudarle en esa busca, y más concretamente la lectura puede convertirse en una herramienta de gran valor a la hora de ayudarles a realizar un proceso satisfactorio para encontrar su propia identidad y compartirla en un mundo cada vez más global.
