Nacido en Zaragoza en 1945, desde septiembre de 1982 está al frente de la revista Dirigido por, especializada en temas cinematográficos, de los que es un incisivo crítico. Junto a esta faceta más periodística, ha desarrollado una larga trayectoria como novelista tanto para el público adolescente como para el lector adulto, centrándose en temas de suspense, literatura fantástica y de terror.

En su opinión, las obras de ficción, sobre todo las de literatura fantástica, ofrecen alternativas a nuestra realidad, mediocre y gris: las situaciones extraordinarias y los personajes extremos, más allá de los límites de la ciencia, le permiten tratar temores humanos y miedos ancestrales que en situaciones prosaicas no cabrían o no tendrían un tratamiento tan eficaz como en ámbitos más fantásticos.

Es especialmente devoto de la literatura fantástica de influencia sajona, sobre todo la escrita en el siglo XIX, aunque, a la vez, destaca los intentos que distintos escritores españoles aportaron a este género; es el caso de Alarcón, Pardo Bazán, Cadalso, Espronceda, Blasco Ibáñez o Unamuno. A pesar de tan notables esfuerzos dentro del género fantástico, para Latorre este no se ha cultivado en España de una forma tan sólida y veraz como en otros países.

Influencias

Siempre le han gustado las atmósferas enfermizas, los ambientes asfixiantes, la hipersensibilidad ante la vida, la naturaleza muerta, los caserones lúgubres, las bibliotecas antiguas... El mismo Latorre reconoce una profunda debilidad por autores como Leonidas Andreiev, Alexandr Puskhin, o Kuprin; también se siente deudor de cineastas como Buñuel o Hitchock para construir el ritmo narrativo de sus obras.La espléndida caracterización de la atmósfera en la que se desenvuelven sus personajes se aúna a un lenguaje sobrio y mesurado, sumamente efectista a través de breves pinceladas. La consecuencia inmediata es la activa participación del lector en el miedo vital de los personajes.

En todas sus obras son fundamentales las referencias literarias a otros autores y obras relacionadas con el género, pero son igualmente destacables la alusiones musicales y cinematográficas incluidas en todas sus novelas, alusiones que le sugieren ideas, temas, figuras que incluir en sus novelas.

Temas centrales

Los osarios y los cementerios son elementos recurrentes en sus novelas, derivados quizá de sus experiencias infantiles en estos ámbitos. El autor tiene muy presente la fuerte impresión que le causaron las visitas a los cementerios o el hallazgo de huesos en cuevas de los pueblos de los alrededores. Todos los aspectos relacionados con la muerte tiene una presencia muy marcada en las obras del autor, que intenta resaltar la soledad, no del muerto, sino del que queda vivo.

Los sueños, las pesadillas y la experiencia onírica constituyen otro eje de su temática, ya que son vehículo de miedos que el personaje no es capaz de liberar o no sabe verbalizar.

Especial importancia tienen todos los monstruos relacionados con la literatura fantástica: muertos vivientes, arañas gigantes, vampiros de ambos sexos, el vardok, extraterrestres, demonios, zombies.

Obra creativa

Conocido como crítico especializado en cine, además de ensayista sobre el tema ( su obra El cine fantástico ha ganado el Premio Gigamesh) donde se encuentre más a sus anchas es entre sus obras de creación literaria.

Entre sus obras de ficción, se encuentra el cuento macabro La noche de Cagliostro (aventura imaginaria del célebre médico veneciano homónimo), Silencio, El lecho vacío y Recuerda mis sueños. Ha sido Finalista del Premio de Literatura Joven Ciudad de Toledo por Osario,

Entre las novelas destinadas al público infantil y juvenil caben destacar La mirada de la noche (Premio Gran Angular), o Ka incógnita del volcán (Finalista al Premio Edebé), Un sudario de hiedra (también publicado en Editorial Edebé) o La mano de la momia (editorial Alfaguara).