El 28 de abril se estrena en la sala pequeña del teatro Español una de las obras más importantes de David Mamet, Oleanna, escrita en 1990 y estrenada, con su dirección, en 1992, y llevada al cine por el propio autor en 1994: una fusión de responsabilidades rarísima en el mundo del teatro; fue un hombre de teatro de salas alternativas hasta que adquirió renombre con el excelente guión de Los intocables de Eliot Ness para Brian di Palma en 1987. Tiene escritas más de 30 obras.

Polémica y alta tensión dramática

Oleanna despertó una gran polémica porque se trata de una obra para dos personajes cuyo tema, a primera vista, parece centrarse en la lucha de poder entre un profesor universitario, a punto de alcanzar la cumbre de su carrera, y una de sus alumnas. Sin embargo, el desarrollo de la historia aborda de manera sutil otras cuestiones quizá no tan evidentes pero que tienen especial interés para Mamet —como en otras obras y guiones del autor, quien sigue las huellas del peculiar estilo teatral que nació con Harold Pinter, maestro de las historias que se enciman unas a otras, misteriosas y provocativas en las que los personajes no saben si son o están por ser—. Y fue precisamente Pinter quien dirigió esta obra por primera vez en Londres, provocando el lanzamiento internacional de una de las obras más ricas de Mamet.

David Mamet suele representarse en España. De hecho, Oleanna ya se representó otras veces en Madrid; también tuvo varias puestas en escena American Buffalo; las últimas han sido Glengarry Glen Ross y Razas.

Temas de actualidad en torno al acoso sexual

Entre los temas que plantea Oleanna, están, entre otras, el acceso universal a la educación universitaria, el lenguaje políticamente correcto, las políticas de género existentes en las instituciones públicas y los abusos sexuales, en un complejo contexto de interpretación de actos y palabras, bajo el dominio de una estudiante confundida que escoge el camino del enfrentamiento.

Juan Vicente Martínez, adaptador del texto, considera que se trata de una obra de gran actualidad, así como muy cautivante: “como espectadores de Oleanna, nunca podremos estar seguros de las verdaderas intenciones de los personajes, de la veracidad de sus gestos o afirmaciones, ya que Mamet, en su condición de gran autor dramático, dejará en nuestras manos, y en última instancia, la decisión final”.

El director Manuel de Benito ha bebido directamente de las fuentes de Mamet, y son las declaraciones del autor las que sustentan la puesta en escena de este montaje:

“En la obra hay dos personajes. Hay un hombre y una mujer, y los dos defienden puntos de vista muy sólidos, en los que creo por igual… Muchos creían que el hombre tenía razón y la mujer estaba equivocada y que yo lo había presentado así tendenciosamente, y muchos creían justo lo contrario (...). Mi función consiste en mostrar las interacciones humanas de tal manera que la síntesis que asimile el público promueva una actitud más humana, una mayor comprensión de las motivaciones humanas” (... ) “Dicen que mi obra es ‘poco clara’, pero creo que en realidad quieren decir ‘provocadora’. Eso, en lugar de dejar al público encantado de la vida por la moraleja donde todo cuadra de la obra, los perturba”.

Muy buenos actores de estilo diferente

Aunque a José Coronado se le conoce más por su amplia actividad en el cine y la televisión, tiene una interesante carrera en el teatro. En 2008 participó en el "Hamlet" de Shakespeare que Juan Diego Botto "reescribió" en colaboración con Ortiz de Gondra, y dirigió y protagonizó; aquí Coronado se entregó a una versión del Rey Claudio muy alejada de los parámetros acostumbrados: sus principales escenas eran dichas sin énfasis, como si el personaje "ocultara o no tuviera" emociones, meramente interesado en el poder. Un polémico tratamiento que el actor afrontó con gran disciplina y riqueza de matices, a pesar de la frialdad aparente del concepto.

Después hizo un recital con Blanca Portillo, Marcial Álvarez y García Millán en torno a los escritores del romanticismo español, Paseo romántico con el subtítulo La pasión española del siglo XIX. Este espectáculo aún está de gira.

Irene Escolar, hija del productor José Luis Escolar y nieta de Irene Gutiérrez Caba, con sólo 22 años tiene una carrera muy notable: nueve películas y ocho funciones teatrales entre las que destaca su interpretación en Días mejores y El mal de la juventud, ambas en el teatro de la Abadía.

Coronado y Escolar se entregan a un texto arrollador en situaciones y diálogos de creciente tensión que interpretarán entre dos gradas de 120 espectadores bajo una precisa dirección de Manuel de Benito bajo una atmosférica iluminación de Mario Gas y Paco Ariza. Menuda suma de talentos al servicio de una obra intimista que va, sin tapujos, a la esencia de uno de los temas más urticantes de nuestra época: ¿abuso de poder por parte de una supuesta víctima?