El día 17 de mayo, el festival de cine de Cannes ha contado con la presencia de dos estrellas de cine que llevaban un cierto tiempo en silencio: Jodie Foster, que trabaja tanto delante como detrás de la cámara, y un recuperado Mel Gibson, protagonista de "El castor", un drama con una eminente carga psicológica en la que los personajes son lo importante, tal y como sucedía en las anteriores experiencias de Foster como directora, "El pequeño Tate" (1991) y "A casa por vacaciones" (1996).

"El castor", un film sobre la comunicación

La película que llega a la Croisette de Cannes cuenta la historia de Walter (Mel Gibson), un ejecutivo de éxito que cae en la depresión y sólo puede comunicarse con los demás a través de un castor de peluche, que habla por él. Un argumento que, sin estar exento de cierto humor, presenta las dificultades de un hombre para relacionarse con su aparentemente perfecto mundo. En este caso, la realizadora-intérprete se reserva el papel de Meredith, esposa del protagonista, que tendrá que lidiar con la difícil situación. Les acompañan en el reparto Cherry Jones, más conocida por su brillante carrera teatral, y los jóvenes Anton Yelchin ("Star trek", J.J. Abrams, 2009) y Jennifer Lawrence, de actualidad este año por su nominación al Óscar a Mejor Actriz por "Winter's bone".

"El castor", cuyo cartel y tráiler sorprendieron hace meses en Internet, se estrena en Estados Unidos el viernes 20 de mayo y una semana después en España, y aparece en el festival fuera de competición. Sin embargo, uno de los principales motivos por los que ha llamado la atención es porque supone el reencuentro de la pareja después de diecisiete años, cuando rodaron el western de humor "Maverick" (Richard Donner, 1994).

Jodie Foster y Mel Gibson, la extraña pareja

Fue precisamente durante ese rodaje cuando ambos trabaron una gran amistad que han mantenido durante los años, como se ha encargado de afirmar Jodie Foster en su rueda de prensa deCannes. Esta amistad no deja de sorprender a muchos, por las pronunciadas diferencias personales entre ambos.

Gibson se ha convertido en uno de los personajes más polémicos del cine norteamericano, más conocido en los últimos años por su radical sentido de la religión que por sus escasos papeles. Sobre todo tras divorciarse en 2009 de su esposa tras casi treinta años de matrimonio y siete hijos, y su subsiguiente relación con la cantante rusa Oksana Grigorieva, que acabó en los tribunales. Además, ha sido protagonista en la prensa por diversas declaraciones desacertadas y problemas con la ley. Haber dirigido las controvertidas "La pasión de Cristo" o "Apocalypto" ha aumentado su reputación de provocador, trasladándola al terreno laboral, que se ha visto resentido por tanto contratiempo, reduciendo a media docena sus apariciones en pantalla en la última década.

La ex-niña prodigio Foster, al contrario, siempre se ha mantenido alejada del glamour y los paparazzis, ocultando al mundo la identidad del padre de sus dos hijos. Su discreción y dedicación al trabajo han hecho que ni siquiera cuando finalmente reconoció su homosexualidad, rumoreada durante años, se formara un enorme escándalo. Sus brillantes actuaciones en "El silencio de los corderos" (Jonathan Demme, 1991), "Nell" (Michael Apted, 1994) o "La extraña que hay en ti" (Neil Jordan, 2007) la han mantenido en primer plano por razones exclusivamente profesionales, dejando muy al margen su vida personal.

Pese a los contrastes y las trayectorias divergentes, ambos llevan más de treinta años de carrera en Hollywood, si bien Han ganado el codiciado Óscar en dos ocasiones y han sido capaces de combinar, como actores y directores, películas comerciales con proyectos personales y comprometidos.