La selección española afrontaba una final dentro de otro final, el de una época de esplendor de los Júnior de oro (Juan Carlos Navarro, Pau Gasol y Felipe Reyes). Y su esfuerzo en la final de Londres fue como el de Pekín 2008, impresionante.

Estados Unidos saltó a la cancha muy concienciada de que éste era el único rival a su altura en las Olimpiadas. Su ritmo anotador en el primer cuarto demostró su fuerza 35 puntos, pero España respondió con 27 en el primer cuarto. Un parcial 11-2 de los norteamericanos amenazó con romper el partido, pero Navarro lideraba el ataque de los ‘ÑBA’.

La defensa española sufría pese a su buena actitud. El USA Basketball tenía en Kevin Durant (con 12 puntos), Carmelo Anthony (8) y Kobe Bryant (6) sus mejores baza en ataque. Sergio Scariolo forzó la situación y no sentó a Marc Gasol cuando cometió la tercera falta (una señalización más que severa ya que defendió a Durant al poste bajo con los dos brazos en alto). El león de Sant Boi cometió la cuarta a continuación quedando muy comprometido el resto de su actuación.

Su tardío sustituto fue Felipe Reyes que acabó con 3 personales antes del descanso. Ibaka y Víctor Claver (futuro NBA en octubre) tampoco le relevaron a tiempo. Navarro con 19 puntos antes del descanso recordó al MVP del Eurobasket de Lituania 2011. La fascitis plantar no le estaba mermando. Rudy Fernández también se exhibía, la garra de los Sergios (Rodríguez y Llull) y el resto de españoles también fue digno de alabar. Al descanso España apenas iba un punto por abajo 59-58.

Segunda parte

La batalla siguió igualada en el tercer cuarto. España logró un parcial de 7-10 y el intercambio de canastas demostraba que se podía llegar a un final igualado. Ibaka dio un gran relevo a Marc y se llegó al cuarto final con una ventaja mínima de Estados Unidos (83-82).

Los estadounidenses decidieron el campeonato desde la defensa. España recibió un 12-4 en los cuatro primeros minutos del periodo final. Durant alcanzaba la treitena de puntos y el partido se decidía 95-86.

Pero Pau aun no había dicho su última palabra. Llegó a los 24 puntos y España se acercó 97-91 a 3:30. Ya desfondado el 107-100 reflejó que la final olímpica había acogido a los dos mejores posibles candidatos. El espectáculo fue superlativo y los aficionados españoles echaremos de menos este nivel cuando alguna generación más 'normal' nos devuelva a otros tiempos más modestos. Italia, Serbia o Grecia ni siquiera encontraron plaza en este torneo.

Marcador: 35-27, 23-31 (59-58), 24-24 (83-82) y 24-18 (107-100).