Visitar las salas de la Fundación Mapfre, hasta el próximo 6 de enero, supone adentrarse en el espectacular mundo de la moda creado por el artesano- así ama definirse- Jean Paul Gaultier y acercarse a su ecléctica y fascinante personalidad. Más que de una retrospectiva se trata de una instalación contemporánea con 110 modelos de alta costura y prèt-a-porter y más de 50 bocetos, acompañados de piezas audiovisuales, extractos de entrevistas, además de primeros diseños y fotografías.

El proyecto de la exposición Jean Paul Gaultier .Universo de la moda: De la calle a las estrellas, iniciado por Nathalie Bondil, directora y conservadora jefe del Musée des beaux-arts de Montréal y comisariado por Thierry-Maxime Loriot, nace con la ambición de destacar y dar a conocer el aspecto más íntimo y humano del diseñador, pisando fuerte en la sedes anfitrionas: Montreal, Dallas, San Francisco, Madrid, Róterdam, Estocolmo y Nueva York.

El universo Gaultier

La mirada abierta y sonriente de Jean Paul Gaultier se debe a sus padres y a su abuela materna, que supieron apoyarle e inculcarle esos valores de tolerancia, respeto y no discriminación, que le permitieron apostar por una sociedad donde todos pueden sentirse orgullosos y especiales por su identidad, mucho más que por el virtuosismo técnico o la imaginación de sus creaciones.

La calle, el arte y las personas han sido su fuente de inspiración para dar fruto a la moda concebida como “natura viva”. Atraído por las diferencia, Jean Paul Gaultier está convencido que la belleza existe en todo y es el ojo que debe descubrirla. Como artesano de la moda ha sabido fusionar el alta y la baja cultura y llevar el resultado a sus creaciones.

En sus creaciones Gaultier ha conseguido mezclar estilos y temáticas aparentemente contradictorias como, por ejemplo, el clasicismo y la elegancia parisina con el movimiento punk londinense.

Del osito Nana al corsé de Madonna

Durante el recorrido de la exposición, dividida en seis secciones, se pueden apreciar sus comienzos en la moda hasta la actualidad con sus grandes señas de identidad: los marineros y los corsés de pechos cónicos.

De las camisetas marineras, afirma Jean Paul Gaultier, que siempre le ha gustado el lado gráfico, arquitectónico, de la raya. Van con todo, no pasan de moda y probablemente nunca pasarán.

Y cuenta, Jean Paul Gautier, que los pechos cónicos, que tanto éxito tuvieron durante el tour Blond Ambition de Madonna en 1990, entrando definitivamente en el Olimpo del Star system, no hubieran existido si no fuera por su osito de peluche Nana. El osito se prestó para ejercer de modelo, el primer modelo Gualtier, dejándose pegar dos pechos cónicos de papel de periódico. Y allí siguen pegados a Nana, que mira de reojo al visitante enseñando orgulloso sus pechos de papel.

Sin embargo, cabe preguntarse que diría de ellos Go-Nagai, el autor de Afrotida-A, la célebre novia de Mazinger Z.

El estilo de Gaultier está a flor de piel

Según Jean Paul Gaultier la piel es como el primer vestido. La ornamentación o decoración que la piel puede acoger han sido una gran fuente de inspiración a lo largo de toda su carrera. Son muchas las ocasiones en que sus diseños dan lugar a juegos cercanos a la desnudez, la piel desollada o los tatuajes.

Un guiño a Almodóvar en la exposición de Madrid

Exclusivamente en la etapa española se puede disfrutar de un apartado especial dedicado a la colaboración entre Gaultier y Pedro Almodóvar, que empezó con el estreno de Kika, destacando el boceto y mono nude para el personaje de Elena Anaya de La piel que habito o el kimono que lucía Gael García Bernal en La mala educación.

A lo largo de su carrera Jean Paul Gaultier, el enfant terrible, que el pasado mes de abril sopló sesenta velas, no se ha cansado nunca de proclamar el derecho y la virtud de ser diferente, como un medio de expresión básico del ser humano.