La Ilustración es un periodo muy importante de la Historia del Pensamiento, ya que representará una nueva manera de reflexionar sobre las cuestiones relacionadas con el ser humano, y tendrá como consecuencia más importante el nacimiento de los sistemas políticos liberales, como por ejemplo la Revolución Americana de 1776 y la Revolución Francesa de 1789.

El Empirismo Británico como precedente de la Ilustración

Podemos encontrar un precedente claro en el pensamiento propio de la Ilustración, en el Pensamiento del Empirismo Británico de los siglos XVII y XVIII. Por eso, habrá una vinculación clara entre los últimos empiristas británicos como Hume y los Ilustrados Franceses. No se debe olvidar que John Locke es considerado como el auténtico iniciador del pensamiento liberal.

La Ilustración y la búsqueda de la libertad

El pensamiento ilustrado intentará buscar la libertad humana y el reconocimiento de los derechos individuales. Valga como ejemplo la frase de Voltaire: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero lucharé hasta la muerte para que puedas decirlo". La Ilustración propiamente dicha es la Francesa en torno a la obra promovida por Diderot "La Enciclopedia", donde intervendrán la mayoría de autores llamados Ilustrados: Rousseau, D'Alambert, Montesquieu, Diderot, Voltaire, etc. Aunque tendrá su continuación con la Ilustración Alemana y la importantísima obra de Immanuel Kant.

Jean Jacques Rousseau

Jean Jacques Rousseau (1712-1778) es, posiblemente, el autor más importante de la Ilustración Francesa. Centrará su pensamiento en la condición humana y las consecuencias a nivel político de ésta. Rousseau participará en un concurso respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Han contribuido las ciencias a mejorar la vida de los seres humanos? Rousseau ganará el concurso diciendo que no. Así afirmará que el ser humano (a diferencia de lo que afirmaba Hobbes) es bueno por naturaleza, y, por tanto, en el estado de naturaleza, el ser humano vive feliz. Un día, sin embargo, alguien dijo que un trozo de tierra era suyo, naciendo así la propiedad privada, inicio de todos los males de la Humanidad. Después vino la nueva clase social: Los propietarios, que firmaron un Contrato Social para garantizar su propiedad, y, por ello, el Estado, es el fruto del pacto entre los propietarios para defenderse de los que no lo son.

La desigualdad, origen de los males de la Humanidad

El ser humano ha perdido su libertad debido a la codicia de una minoría. La propiedad privada es el origen de la desigualdad, y ésta es totalmente intolerable. Pero ahora ya no se puede hacer nada, a excepción de instaurar un sistema político que respete la libertad natural de los individuos, eliminando cualquier vestigio de autoritarismo.

Rousseau como precedente del marxismo

El pensamiento de Rousseau será uno de los precedentes políticos del Marxismo, y, pese a su visión sobre la Libertad, no lo podemos considerar como un autor liberal, ya que no será partidario de la Representación como principio básico del sistema político. Aquí habría que hacer mención al Liberalismo y la Democracia, ya que pese a ser los padres de un sistema político (La Democracia Liberal) son dos tradiciones diferentes, y durante cierto tiempo, enfrentadas.

Liberalismo y democracia

El Liberalismo nace de la necesidad de realizar un control al Poder, de acabar con la acumulación de poderes en manos del Soberano, y de la necesidad de libertades de carácter comercial. La igualdad que reclaman los Liberales no es una igualdad económica sino de oportunidades, acabando con los privilegios de clase que tenían los Nobles. El Liberalismo es una propuesta Burguesa que intenta favorecer una clase social determinada. Por ello propone como sistema de gobierno un sistema de representación, pero donde sólo puedan votar los que tengan un cierto nivel de rentas (sufragio censatario). La Democracia quiere el poder en manos de todo el pueblo. Así, Locke sería un autor liberal no demócrata. Rousseau sería un demócrata no liberal, y Hume sería uno de los primeros ejemplos de autor demócrata-liberal.