Auschwitz, Treblinka, Belzec, Sobibor,... Los nombres de terribles campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Pero existió un campo de exterminio tan terrible como los anteriormente mencionados ubicado en Croacia y que administró un gobierno títere de Hitler.

El régimen Ustacha

El Campo de concentración de Jasenovac lo creó el régimen Ustacha –ultranacionalistas, fascistas y ultracatólicos croatas liderados por Ante Pavelic y bendecidos por monseñor Stepinac- en agosto de 1941 y fue desmantelado en 1945. Los serbios ortodoxos fueron las principales víctimas por el odio que tenían sobre ellos los ustachas. En Croacia no sólo se obligó a los judíos a llevar brazalete con la Estrella de David y la letra Z (zidov: judío), sino que también se ordenó a los serbios llevar brazaletes azules con la letra P (Pravoslavni: Ortodoxos).

Pero además de serbios, los judíos, musulmanes, gitanos, socialistas y comunistas, eslovenos, bosnios y partisanos de Tito también fueron víctimas de esta represión. La mayoría de judíos croatas que no pudieron huir a Italia o Albania, fueron masacrados en este lugar. En abril de 1944, los representantes locales del Reich pudieron comunicar a Berlín que Croacia era uno de los países “en los que se había solucionado el problema judío”.

Un Campo de concentración desconocido

Curiosamente, a diferencia del resto de campos nazis, Jasenovac pasó casi desapercibido, no solamente a la opinión pública mundial, sino también a la historiografía. La razón fue que en la Yugoslavia de Tito existían muchos recelos sobre cualquier intento de investigación del genocidio croata contra los serbios. Se consideraba peligroso y poco adecuado para mantener los fundamentos de un estado nuevo que propugnaba la unidad y hermandad entre los yugoslavos y se esperaba de los serbios y los croatas que vivieran juntos y convenía olvidar el pasado reciente. Pero esta hermandad quedó nuevamente resquebrajada a la muerte del dictador comunista.

Estructura de Jasenovac

Jasenovac era un complejo de cinco campos repartidos en 240 km² a orillas del río Sava y estaba a unos 100 kilómetros de Zagreb, en la zona de Eslavonia. El campo incluía un campamento para niños en Sisak al noroeste, y el campamento de mujeres de Stara Gradiska, al sureste. Jasenovac fue dirigido por el fraile franciscano Filipovic Miroslav. Sus víctimas le conocían por el sobrenombre de ‘Majstorovic’ y fue nombrado capellán del ejército después del establecimiento del Estado títere croata, participando en las conversiones forzosas y masacres. Él mismo explicó cómo participó en la masacre de Drakulic, cerca de Banja Luka. Según su propio testimonio, su primera alocución a sus compañeros presentes fue: “Ustasha, yo rebautizo a estos degenerados en el nombre de Dios y ustedes deben seguir mi ejemplo”. Este fraile fue ejecutado en 1946.

Los responsables

Otros responsables de las masacres ustachas fueron su líder Ante Palevic, que se refugió en la España franquista y murió en Madrid en 1959; Andrika Artukovic, que huyó a Estados Unidos pero que fue condenado y ejecutado en 1986; Maks Luburic, otro protegido de la España franquista pero que fue ejecutado por un agente yugoslavo en 1960 o Dinko Sakic, que fue capturado en Argentina y condenado por un tribunal croata a 20 años de cárcel.

Las cifras

Diversos estudios aseguran que entre 300.000 y 600.000 personas fueron ejecutadas utilizando unos métodos delirantes y terribles. Las cifras varían mucho si las comentan historiadores croatas -que minimizan mucho su número- o serbios -que las multiplican notoriamente-. Hay algunos historiadores que indican que fueron un millón los muertos en este campo. Se estima que en Jasenovac fueron asesinados 20.000 niños de entre algunos meses y 14 años de edad. Los peores momentos fueron entre junio y diciembre de 1942, cuando ‘Majstorovic’ fue nombrado comandante del campo y se asesinaron a 40.000 personas.

Brutalidades

Se relataron asesinatos con una gran variedad de métodos, desde clavar astillas de madera en el paladar, cortándoles la cabeza con serruchos, quemarlos vivos en una gran hoguera, arrojarlos vivos al río Sava, hasta obligar a unos presos a que se mataran mutuamente con un martillo pilón. También se han documentado casos en que los guardias establecieron un concurso consistente en matar al mayor número de prisioneros, cortándoles el cuello y con un premio establecido de un reloj de oro, unos cubiertos de plata, un pequeño cerdo asado y vino. El vencedor fue Petar Brzica que alcanzó la cantidad de 1.360 prisioneros asesinados en un solo día cortándoles la garganta con un cuchillo de carnicero llamado ‘srbosjec’ (cortaserbios).

Según documentos evaluados por el Tribunal de Nuremberg en 1946, “en Jasenovac se asesinaba con golpe de maza en la nuca, con cuchillo, con toda clase de objetos contundentes, por ahogamiento, hambre, quema de personas vivas y ahogamientos en piletas de cal viva”.

En abril de 1945 el Ejército Partisano de Tito llevó la línea del frente cerca del campo y los responsables de Jasenovac intentaron eliminar todas las pruebas de sus asesinatos. Incluso dinamitaron las edificaciones para que no quedara ningún vestigio de sus crueldades. Tras la guerra, fueron levantados un monumento y un museo en memoria de las víctimas.

Jasenovac, un campo de exterminio organizado por los ustachas croatas durante la Segunda Guerra Mundial, y que es un ejemplo claro de la complicada situación política en los Balcanes a lo largo de los siglos.