Quien no recuerda la primera escena de “Blade Runner”, en la que un futurista Los Ángeles de 2019 se refleja en la pupila azul de Harrison Ford mientras conduce una potente nave espacial. Es imposible borrar de cualquier memoria cinéfila, la mítica escena en la que una geisha promociona una marca de helados en una “video-valla” publicitaria mientras la ciudad escupe ráfagas de fuego provinentes de peculiares estructuras industriales.

Es posible que Ridley Scott, ya imaginara, premonitoriamente el meteórico ascenso de los países asiáticos hacia los cielos de las primeras economías mundiales.

¿Qué distingue a Japón de China, el gigante asiático?

Japón es un país capitalista por antonomasia y como tal la descomunal resaca de la crisis económica que azota a todos los países del G-8 también ha alcanzado al archipiélago. Sin embargo la economía comunista del gigante asiático progresa de manera aplastante.

A este paso China amenaza al País del Sol Naciente con arrebatarle el segundo puesto en el podio de la económica mundial. La china, no obstante, es una economía potente pero el país presenta una cuestionable calidad de vida además de una no menos cuestionable calidad en sus productos. La economía y la producción chinas, si bien son más cercanas a las grandes masas vienen marcadas por la filosofía del “usar y tirar”.

Japón, en la otra cara de la moneda, implica calidad y perfeccionismo. Principios básicos de la mentalidad nipona.

Sociedad competitiva y precios prohibitivos.

Según datos del Ministerio de Trabajo Japonés un trabajador puede disfrutar como máximo y teniendo en cuenta su antigüedad, además de otros méritos, de veinte días de vacaciones pagadas al año. Pero voluntariamente los japoneses suelen solicitar solamente el 50% de sus días de vacaciones.Esto junto con unos catorce días al año de fiestas nacionales lo es todo para un trabajador japonés.

Este es el resultado de una feroz política competitiva en el mundo empresarial. Tanto que cualquiera puede pasar de la noche a la mañana de encontrarse en la cima de la mejor empresa de Japón a engañar a su mujer vistiéndose con su traje y su corbata y marcharse a pasar el día al parque junto con otros trabajadores recién despedidos. O eso o lanzarse desde el último piso del rascacielos de la empresa donde horas antes trabajaba.

La mujer en Japón

Hablando del trabajador, del empresario, del ejecutivo japonés, muchos se preguntarán por el papel de la mujer en el mercado laboral y en la vida del país. Efectivamente, la mujer desaparece por completo del mundo empresarial en cuanto contrae matrimonio.

Una mujer japonesa es más valorada socialmente por su belleza y su juventud que por su valía profesional. Es fácil encontrarse en ciudades como Tokio u Osaka a muchas adolescentes vestidas o bien con espectaculares Kimonos o con estilos y modas extremos. Pero es el estilo “lolita” sin duda el más frecuente y el más valorado por el varón japonés. También es habitual la prostitución encubierta en Japón o la costumbre de algunas adolescentes de abordar a ejecutivos que superan la treintena para que las inviten a cenar a cambio de sexo en algún hotel cercano. Situaciones que no deja de reflejar el conocido “Anime” japonés (dibujos animados adaptados de las viñetas de un cómic), que curiosamente no es sometido a ningún tipo de censura o ya directamente por el “Hentai”, subgénero del Anime pero de carácter pornográfico. En cualquier “Hentai” abunda la figura de la lolita con grandes pechos, fantasía erótica del imaginario nipón que conduce a miles de mujeres japonesas a someterse a operaciones de estética debido a su poca tendencia genética a que su busto se desarrolle abundantemente de forma natural.

De la mano de la lolita llegamos al hogar de la geisha, que de forma errónea es considerada en occidente como una prostituta. El término geisha significa literalmente “artista” en japonés. Una geisha no recibe dinero a cambio de sexo, pero puede tener relaciones sexuales con quien decida fuera de su rol como tal. En el distrito de Gion (Kyoto), es donde más geishas puede encontrar un turista. Cierto es que si bien una geisha no es una prostituta , si que existen las denominadas “onsen” que sí que se dedican a la prostitución y que se utilizan en su propio beneficio la imagen y el prestigio de las geishas para ejercer este oficio y así atraer a muchos turistas.

Viajar a otro planeta

Quien decide viajar a Japón normalmente lo hace esperando encontrar el misterioso exotismo de la sociedad nipona, el híbrido formado entre la segunda economía del mundo y su pasado feudal. En busca de geishas, almendros en flor, templos sintoístas y hermosos montes nevados encontrará un país no tan distinto del que Ridley Scott imaginó.