
- Caza de ballenas - Telli Gacitua
Al parecer el objetivo de la flota ballenera japonesa para este año es la caza de 935 rorcuales aliblancos, 50 rorcuales comunes y 50 ballenas jorobadas, con el argumento de los ”fines científicos”.
Caza “científica” de ballenas
Japón abandonó la caza de ballenas en 1986 debido a la moratoria internacional, pero la retomó en 1987 alegando motivos científicos. Comenzó sus expediciones a la Antártida en nombre del Instituto de Investigación de Cetáceos auto imponiéndose una cuota de 1000 ballenas anualmente.
La caza de ballenas le ha ocasionado a Japón críticas en todo el mundo, e incluso una denuncia de Australia ante la Corte Penal Internacional de La Haya, al considerar que el motivo de la pesca es exclusivamente comercial, ya que es conocido públicamente que la carne de ballena que se come en muchos restaurantes japoneses proviene de las ballenas cazadas en la Antártida.
En 2010 los balleneros japoneses adelantaron el fin de temporada y tuvieron que suspender sus operaciones alegando el acoso de Sea Shepherd, una organización que lucha directamente con embarcaciones y tripulación para proteger a las ballenas desde hace más de treinta años con numerosas campañas como la de este año que lleva el título de “Viento Divino”, durante la que nuevamente esperan evitar el mayor número de muertes de ballenas en la Antártida.
La Guardia Costera de Japón, por su parte, ya ha anunciado que protegerá a los barcos balleneros durante la temporada de «caza científica» en el santuario austral que dura hasta el mes de marzo.
Primer enfrentamiento del año
Según las últimas informaciones de Sea Shepherd, uno de sus barcos, el Bob Barker, ya ha localizado por la zona austral, en estos primeros días del mes de enero, al buque factoría japonés Nisshin Maru y a uno de sus tres arponeros, el Yushin Maru III, que al parecer aún no se encuentra cazando ballenas, ya que su arpón sigue cubierto.
Los botes delta, pertenecientes al Bob Barker, son de momento los únicos que siguen en persecución de la flota después de que hace una semana los otros dos barcos de la organización, el Steve Irwin y el Brigitte Bardot, se vieran obligados a volver a Australia, cruzando más de una treintena de veces frente a la proa del Yushin Maru, con la intención de impedir su navegación, acción que fue respondida por el arponero con los poderosos cañones de agua que poseen.
Este es el primer enfrentamiento de esta temporada en el marco de la caza "científica" de ballenas que año a año realiza Japón en aguas del Santuario Ballenero Austral.
Santuarios Balleneros
Desde fines del siglo diecinueve, la mayor parte de las poblaciones de ballenas del mundo ha sido diezmada por la caza comercial.
A pesar de la moratoria impuesta por la comunidad internacional en 1986, las ballenas están bajo amenaza, ya que varios países, con sus industrias balleneras, han seguido ejerciendo presión para que se reanude la caza comercial en la que cada año se da muerte a más de 1.500 ejemplares.
Una medida eficaz para ampliar la protección de las ballenas fue la creación de santuarios. Estos, son áreas en los cuales la caza está prohibida por tiempo indeterminado y donde se estimulan la investigación no letal y la conservación.
Actualidad existen dos grandes santuarios aprobados por la Comisión Ballenera Internacional (el organismo multinacional responsable de la conservación y el manejo de las poblaciones de ballenas de todo el planeta): el del Océano Índico, creado en 1979 para proteger las áreas de cría y reproducción de ballenas más importante del planeta y el de la Antártida (SBA), en funcionamiento desde 1994 que se extiende desde el paralelo 40 hasta el confín sur del planeta (todos los mares que rodean la Antártida) y protege a las tres cuartas partes de las ballenas del mundo en sus áreas de alimentación.
Se ha planeado muchas veces la creación de otros santuarios complementarios, para tener bajo protección las áreas de apareamiento y cría y las rutas de migración, con lo cual las ballenas de la Antártida estarían protegidas durante todo su ciclo vital.
Sin embargo, los sectores que defienden la caza de la ballena bloquean constantemente estas iniciativas.
La industria ballenera de Japón, y los organismos del gobierno de ese país que apoyan la caza, han sido particularmente activos en esas gestiones. Cada año, con el pretexto de la cacería científica, Japón, da muerte a cientos de ballenas en el SBA.
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